La Venus de Ébano.

(Artículo publicado en Les habitués por Emilio Buenavida en el suplemento FC Gente con Estilo del Diario Provincia. #427 07 de marzo del 2014)J Baker-burdeos2Freda Josephine McDonald nació en St. Louis, Missouri y ahí mismo quedó atrás. Su escasa estabilidad familiar y el descomedido racismo librado en los Estados Unidos de Norteamérica a principios de siglo la hicieron poner el atlántico de por medio para emigrar a la que se convertiría en su patria. Josephine Baker dejó atrás sus tristes primeros años en Estados Unidos para convertirse en la americaine favorita de tout Paris. Llegó a la capital francesa con una mano atrás y la otra apuntando hacia la fama.

Corría el año de 1925 y Josephine llegaba a la capital francesa con su marido Willie Baker (de quién conservaría el apellido). La exótica artista estadounidense se presentaría en La Revue Nègre, la primera comedia musical ‘de color’ presentada en la ciudad nada menos que en el Music-Hall des Champs-Elysées. Sus escultóricas piernas, su exótico color y su inagotable sonrisa la hicieron ganar popularidad súbitamente posicionándose como referente ineludible de la nuit parisienne.

Eran los años veinte y el quien es quien del mundo cultural del siglo XX paseaba por las orillas del Sena. Joyce, Fitzgerald, Hemingway, Picasso, Dalí, Buñuel y Man Ray eran algunos habitués  de los míticos cafés de la rive gauche y de extraordinarias tertulias ofrecidas por Gertrude Stein a menudo amenizadas por Cole Porter o la misma Josephine Baker. André Breton impulsaba el surrealismo mientras Picasso desarrollaba su encomiable cubismo y Josephine establecería residencia en la ciudad que sería el mayor escenario de las vanguardias europeas.

No fue solo su talento y su particular belleza lo que posiciono a la Baker como la estrella indiscutible de las elegantes noches de cabaret parisinas. La Perla Negra salía al escenario  del famoso Folies Bergère a presentar su Danse Sauvage acompañada de ‘Chiquita’: una cachorra de leopardo que llevaba un collar de diamantes. La diosa negra se movía con singular gracia al ritmo de charlestón ataviada únicamente con una falda de bananas (quizás su imagen más conocida y difundida). La extravagancia de su show cabía en los inigualables movimientos de su cuerpo semidesnudo y la posibilidad de que su singular mascota brincara al público como era costumbre.

Josephine Baker se convertiría entonces en el ícono del pensamiento vanguardista y llegaría a ser musa de no pocos personajes. Los escritores Langston Hughes, Hemingway y Scott Fitzgerald se inspiraron en ella; Pablo Picasso la describió como la Nefertiti de la época; e incluso el arquitecto Adolf Loos, quien condenó el ornamento en la arquitectura, sucumbió ante sus encantos proyectándole una casa (que no se construyó) en la que una enorme piscina interior serviría para admirar su escultural figura mientras nadaba.

Cantando su himno ‘J’ai deux amours, mon pays et Paris…’ , la bailarina de origen africano no solo fue capaz de enamorar al tout Paris. Josephine se presentó en los escenarios más conocidos de Europa y el mundo siendo ovacionada, muchos años después, incluso por sus paisanos en el Carnegie Hall neoyorquino.

Pero la apodada Diosa de ébano no solo era espectáculo y fascinación. Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial y la ocupación alemana en París, la famosa vedette colaboró activamente en la Resistencia contra los nazis. Baker llevaba mensajes ocultos de país en país y ayudó como enfermera en la Cruz Roja, recibiendo por ello de manos del General De Gaulle la Legión de Honor y la Cruz de Lorena por su contribución a la patria francesa.

La cantante, bailarina y actriz fue también una luchadora ejemplar de los derechos humanos. Su lucha en contra de la discriminación y el racismo la llevaron a caminar al lado de Martin Luther King en su ‘Marcha sobre Washington’ en pro de la igualdad social.

La impecable coherencia que mantuvo durante su vida se hacía más evidente con la decisión que tomó junto a su último marido, Jo Bouillon, de adoptar a 12 niños de distintas razas, credos y costumbres: Corea, Colombia, Marruecos y la Costa de Marfil eran algunos de los países de origen de los integrantes de su apodada ‘Tribu del Arcoíris’ cuyo cuartel general era el Château des Milandes en la Dordoña francesa.

El ocaso de sus días alcanzaría a La Venus de Ébano a sus 68 años no sin antes celebrar sus 50 años de carrera con un espectáculo retrospectivo en el Teatro Bobino de Montparnasse. La estrella dejó de brillar en 1975 y con ello llegaban a su fin los sueños de una luchadora incansable por la igualdad de razas y también, como no, de la igualdad de género. Previos funerales de estado en la iglesia de la Madeleine en Paris, (la primera estadounidense en recibirlos), Josephine Baker fue enterrada en el cementerio de Mónaco por deseo expreso de su amiga y paisana Grace Kelly (otrora Princesa de Mónaco) quien como la intérprete de películas como Zou-Zou y Princess Tam-Tam, adoptó y triunfo en el país galo.

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  1. shoppy76

    Hola, no sé mucho de esta hermosa mujer, que tenía una voz extrañamente hermosa, pero me intriga saber porque utilizan tanto sus canciones en películas de varios géneros., la primera referencia la tuve en la pelí Odette, una película sobre la felicidad, muy bella y de mis favoritas por cierto.

  2. shoppy76

    Oye, que hermosa la vida de esta mujer, de verdad que no sabía nada de ella, me ha impactado, porque hace días que su nombre andaba girando en mi cabeza, pero no había buscado información, ahora entendí porque su música es referencia en tantas buenas películas, mil gracias por tu post.

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