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Trascender

(Introducción del libro En memoria de Alfonso Álvarez Miaja 1954-2022)

Las personas no se van si las mantenemos en nuestros recuerdos. El 13 de abril de 2022 nos dejó físicamente Alfonso Álvarez Miaja, pero su ejemplo y su determinación continúan guiándome en todos los aspectos de mi vida. Por eso, quise honrar su memoria con un homenaje en virtud de todo lo que aprendí de él y las buenas memorias que guardo y que sigo recordando cada día, desde su partida.

La idea surgió a partir de varias visitas a su oficina en eissa, en la que conservaba una pared llena de marcos que daban cuenta de su trayectoria profesional. Entre títulos, diplomas, reconocimientos, invitaciones y cartas de agradecimiento, conservaba algunas fotografías de momentos importantes de su vida que me llamaron mucho la atención. Con el cese de operaciones de la empresa, vino el abandono del que fuera su espacio de trabajo durante más de treinta años y teníamos que hacer algo para conservar todos estos valiosos recuerdos.

La primera idea fue hacer un álbum fotográfico y, aunque una imagen vale más que mil palabras, sentí que hacía falta un contexto en el cual se pudieran entender las fotografías que atesoraba Alfonso y que ilustran las diferentes etapas y momentos que protagonizó. Algún tiempo después, Jesús Ramírez (su yerno) me regaló una colección de testimonios en honor a Luis Robles Miaja, un primo lejano de Alfonso (a quien no conocí, pero sabía de su existencia) y me pareció una buena idea hacer lo mismo con las personas que aparecían en esas imágenes.

Gracias a la ayuda de mi papá, pude identificar a todos los retratados y con su opinión, determinamos ampliar la lista de participantes e incluir a otros amigos y familiares que tuvieron relación con mi tío. Desde luego, como en todas las selecciones, ni son todos los que están ni están todos los que son. Sin embargo, con el apoyo de mi papá y algunos amigos y miembros de la familia que colaboraron con propuestas, contactos y gestiones para reunir el testimonio de la mayoría de los invitados, se logró una muestra representativa de aquellos que trataron a Alfonso en los diferentes entornos en los que estuvo presente. Estoy seguro de que esta lista pudo ser mucho más grande debido al aprecio hacia el homenajeado y ofrezco mis disculpas por adelantado, pues sin ánimo de ofender ni dejar a nadie fuera, intenté incluir a las personas que sé que eran cercanas a Alfonso.

La convocatoria consistió en compartir alguna anécdota, recuerdo, memoria o experiencia por escrito para dejar evidencia de su paso por este mundo y entender el legado de Alfonso Álvarez Miaja entre quienes lo conocimos. Los textos, a manera de testimonios, pretenden contextualizar las fotografías mencionadas y relatar la trayectoria de su vida. A través de estas memorias podemos, asimismo, descubrir la relación que tuvo con cada uno de los firmantes, lo que nos enseñó y cómo lo recordamos. La extensión se dejó a consideración de cada persona y, con todos los escritos reunidos, editamos con mucho cariño este volumen que servirá para recordarlo siempre.

Quiero también expresar mi agradecimiento para cada uno de los que aquí escriben, no sólo por haberse tomado el tiempo de poner sus memorias y recuerdos por escrito (lo cual, aunque parece fácil, no lo es), y por la generosidad al compartir con nosotros sus valiosos testimonios: son el más vivo retrato de Alfonso y, gracias a ellos, tendrá el eco que merece. Gracias a mi papá por la confianza de siempre y por hacer posible la ejecución de esta idea.

Cuando era niño y vivía en Morelia, me pasaba muy seguido que las personas que saludaban a mis papás les comentaban que conservaban muy buenos recuerdos de mis abuelos y me platicaban alguna anécdota de cómo los conocieron, la relación que tuvieron o de qué forma estaban agradecidos con ellos. Esta colección de testimonios quedará también para que cuando a Isabel, Ana, Patricio y Sebastián les pasé lo mismo, entiendan porqué su abuelo fue tan apreciado por su familia, amigos, colaboradores y tantas personas de Morelia y de Michoacán, y tengan la certeza de que Alfonso Álvarez Miaja trascendió en tantos de nosotros.

Emilio Álvarez Abouchard

‘El Arquitecto de la moda’

Don Jesús del Pozo,

Comencé a escuchar hablar de usted hace unos cuantos años. Letizia Ortiz estaba a punto de convertirse en la princesa de Asturias y heredera consorte de la corona española y en México se hablaba mucho de ella. Como es sabido de todos, Doña Letizia portaba con mucho estilo y llenaba con singular gracia sus creaciones. Como bien menciono usted alguna vez: ‘Es importante que cada persona aporte algo de su personalidad, por eso trato de hacer moda dúctil y adaptable’ y en este caso ella aportaba mucha personalidad a sus diseños, los cuales veíamos todos en los medios de comunicación. Como se habrá enterado, en días pasados se le rindió un homenaje póstumo en la Universidad Politécnica de Madrid en la Escuela de Arquitectura, al cual tuve la gran fortuna de asistir. Ha sido un verdadero honor conocer más a fondo no solo al modisto español, si no al ser humano que fue a través de este homenaje, que aunque poseía ciertamente un carácter público, término muy íntimo.

Quiero recordarle que dejo usted aquí grandes amistades que lo recuerdan con gran cariño y admiración no solo por su excelente trabajo, sino por su entrega y dedicación a la realización del mismo. Todos coincidían en que fue usted un gran diseñador: innovador, desafiante, armónico, delicado, misterioso, diverso, estructurado pero sobre todo modesto y entregado. Luis Casanova nos platico su experiencia al lado suyo y hablando de su tesis doctoral recordó la inmensa creatividad de la que era poseedor al punto de poner nombre a cada color de sus telas: berenjena negro, rosa vieja, azul tinta, azul malva, etc. Otros colaboradores pero sobre todo amigos suyos hicieron intervenciones subrayando la calidad, proporción, innovación y diversidad de sus prendas que presento no solo en España, también en Francia y Japón. Vicente Verdú (escritor), Javier Vallhonrat (fotógrafo de moda), Alberto Campo-Baeza (arquitecto) y Joana Bonet (editora de Marie Claire) fueron algunos de los participantes en esta recapitulación tan intima de su memoria. Todos ellos convocados por Don Enrique Loewe (Presidente de la Fundación Loewe), quien fungió como organizador del evento, señor Del Pozo.

‘Jesús no llego a Almirante, Jesús era el almirante’ pronunciaba su gran amigo Alberto al tiempo que nos contaba grandes anécdotas de cuando fueron vecinos de taller en la calle del Almirante 9  -izquierda el modisto y derecha el arquitecto- donde unían los dos talleres para hacer las pasarelas por las cuales desfilaban sus estilizadas modelos enfundadas en sus perfectas creaciones. Mientras Don Alberto Campo-Baeza relataba sus viejas andanzas,  Ana Belén, reía y recordaba. Echamos de menos escuchar la voz de su gran musa en un ‘palomazo’ que seguro le hubiera encantado a usted  también escuchar. Su representación personal fue la de sus hermanas, sin embargo toda la gente congregada en el salón de actos de la institución nos dimos cita en el recinto para escuchar de usted y recordarle a escasos meses de su partida.

Esta gran tarde de unión entre el mundo de la moda y la academia no pudo haber tenido mejor sede que la escuela de Arquitectura. Usted, en cada una de sus creaciones, empleaba ese rigor constructivo y la técnica estructural propia de un arquitecto. El homenaje no solo dejo testimonio de la relación que existe entre ambas, permitió asimismo conocer un gran creador español desde un lado más personal. Principalmente, Don Jesús, nos enseño usted la bondad y humildad con la que trabajó durante toda su carrera. Y como bien decía, el triunfo solo se obtiene trabajando duro. Nos recordaba Joana Bonet una frase que usted le menciono: …‘de lo poco que ya me queda’… le puedo decir que aquí le quedan grandes admiradores y fieles seguidores, pero sobre todo grandes (grandísimos) amigos.