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¿Quién es ese que anda ahí?

(Artículo publicado en Les habitués por Emilio Buenavida en el suplemento FC Gente con Estilo del Diario Provincia. #433 25 de abril del 2014)

Cri-Crí 80 años

Aquel que no suelte prenda y no solo tararee, si no que entone a voz en cuello al menos una pieza del ‘Grillito cantor’, definitivamente no tuvo infancia. Cri-Crí, eran las mañanas antes de ir a la escuela; era la hora de la comida cuando no quisimos probar bocado; eran las historias de nosotros, y también; eran las historias de nuestros padres y abuelos. En esta fecha conmemorativa de la niñez, no se me ocurre pensar en otra cosa que no sea el grillo que nos instruyó, nos educó y nos cantó inolvidables aventuras que perduran en nuestra memoria. El motivo de este homenaje es recordar y volver a vivir nuestros primeros pasos con las populares canciones, vigentes  todavía, en la vida de tantos niños que hoy son adultos.

El sueño de Francisco Gabilondo Soler (Orizaba, Veracruz. 1907) se hizo realidad el año de 1934. La primera transmisión de ‘Cri-Crí, El Grillito Cantor’, significaría el nacimiento de un entrañable personaje que llegó para quedarse. Gabilondo Soler se había establecido en la Ciudad de México algunos años antes para buscar el éxito profesional, y fue aquí donde creo al personaje más famoso de la infancia mexicana por más de 3 generaciones. El locutor veracruzano transmitía desde los micrófonos de la XEW el programa de radio para niños que duró al aire nada menos que 27 años.

‘Cri-Crí es un señor que una vez fue grillo, un grillito que vivía en los bosques tocando su violín…’ pronunciaba con su inconfundible voz. Pancho hizo  de todo antes de explotar su verdadero talento: intento boxear, practicó natación,  y hasta se puso al tú por tú con el toro.

Aquel señor de ojos azules y cabello casi blanco se convertiría en el músico infantil más prolífico de su época. Así, entre Tangos (Che araña), Marchas (La marcha de las letras) y Danzones (Negrito Sandía), Cri-Crí logró aglutinar a varias generaciones a través de sus significativas letras.

La inolvidable voz del grillito cantor resonaba en todos los radios (más tarde grabadoras) de las casas mexicanas. Los extintos acetatos y cassettes  de Cri-Crí se vendían a tutti plen, y los niños coreábamos canciones interpretadas por un viejo que no conocíamos ni imaginábamos. Con su característico violín de fondo, la voz del Grillito Cantor nos despertaba cada mañana para anunciar nuestro ‘Caminito de la escuela’, protagonizado por su singular pandilla de animales.

Las significativas letras de Cri-Crí, no solo hicieron reflexionar a nuestra generación. Los inolvidables acordes infantiles de amplio contenido formativo,  pusieron ritmo también a los primeros pasos de nuestros papás y abuelos. Con él aprendimos que la ‘o’ va después de ‘i’, pero antes de ‘u’ ‘…como la cuerda con que siempre saltas tú…’; Que al engullir habíamos de comer la sopa…. sin sonar la boca; y que no debíamos decir malas palabras… como el Negrito Sandía que ‘…salió más deslenguado que un perico de arrabal…’ El Grillo del violín además, nos dio cuenta de que los mejores recuerdos los guardaba nuestra abuelita en su ropero; y que Esther no iba a conseguir más que ‘Metete Teté’, si seguía asomada en el balcón.

Las canciones del grillito cantor no solo fueron entonadas por innumerables locos bajitos que crecimos con ellas. Emmanuel tuvo oportunidad de alternar con la francesa  Mireille Mathieu y con el aclamado tenor madrileño Placido Domingo en ‘Los cuentos de Cri-Crí’, un programa especial para conmemorar los 50 años del personaje, cuyo guión fue escrito por German Dehesa el año de 1984.

Este año, el personaje, al que Francisco Gabilondo Soler prestó voz y dio fama, cumple 80 años. Y si bien dicen que todos llevamos un niño dentro de nosotros, seguramente lo que llevamos es, más bien, es un grillo: El Grillito Cantor. Ya lo escribió Manuel Machado en su poema “La copla”:Hasta que el pueblo las canta, las coplas, coplas no son. Y las canciones de Cri-Crí, que permanecen en la memoria de un sinfín de mexicanos, pasarán a la posteridad tan presentes como hasta hoy…pues al fundir el corazón en el alma popular, lo que se pierde de nombre se gana de eternidad. 

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Paz con P de poeta.

(Artículo publicado en Les habitués por Emilio Buenavida en el suplemento FC Gente con Estilo del Diario Provincia. #431 04 de abril del 2014 Ilustración: Octavio Paz por Camilo Restrepo)Image “Ayer está pasando todavía y nunca acaba y nunca llega“

Fue ayer, hace cien años, cuando el bohemio barrio de Coyoacán vio nacer a quien se convertiría en el máximo escritor de nuestra historia y único Premio Nobel de Literatura (1990) que ha dado nuestra tierra. Octavio Paz creció entre los alaridos revolucionarios, la voz liberal de su abuelo y la biblioteca familiar de su casa en la colonia Mixcoac. Sus andanzas a pie de calle le valdrían como inspiración para transformar lo popular en intelectual y dejar escrito, de su puño y letra, inequívocos retratos de nuestra cultura.

Hace 100 años que nació el mexicano más universal, patriota empedernido de la patria de la ñ y guerrero armado del lenguaje y la palabra. Fueron aquellos primeros años al lado de su abuelo Irineo Paz: político, editor y militante de las guerras liberales, los que construirían el ideario liberal que lo llevó a participar en el frente republicano de la Guerra Civil Española desde su propia trinchera: la literatura. Paz viajo a España en un turbulento 1937 por invitación especial de Pablo Neruda para participar en el Segundo Congreso Internacional de Escritores Antifascistas. Con este viaje, el poeta dio cuenta que la poesía no tiene ninguna necesidad de ponerse al servicio de una causa revolucionaria y terminaría la relación con el también diplomático chileno Neruda.

Paz fue un gran detonador de sentimientos. No fue solo su obra poética o su contradictorio actuar a lo largo de su vida lo que lo hizo acreedor de fieles admiradores y acérrimos detractores. ‘El laberinto de la Soledad’,  publicado en 1950, se convirtió en el espejo en el que nos miraríamos los mexicanos incluso más de cincuenta años después. La historia de nuestras raíces, nuestras conversiones, debilidades, fortalezas, miedos y gozos fueron retratados por el mexicano con atinada ironía, plasmando en aquellos renglones una realidad innegable causando con ello horror y fascinación entre sus conciudadanos.

Marie-Jo Triannin fue la última mujer del autor y la persona con la que recorrió los últimos caminos de su vida. Pero el autor conoció a su primer amor durante su paso por por la facultad de filosofía y letras de la UNAM. La escritora Elena Garro fue la primera esposa de Octavio Paz y juntos procrearon a Helena Paz Garro, única descendencia del también premio Cervantes de literatura quien murió en la víspera del natalicio número 100 de su padre.

Octavio Paz fue sin duda un personaje controversial. Sus ensayos de política son también referencia ineludible de su acervo literario. A través de ellos, externó su pensamiento comunista del que después se deslindaría pero no con ello su sentido revolucionario considerando la misma revolución como la filosofía en acción. Gran opositor del régimen tricolor, Paz renunció al puesto de Embajador de México en La India durante aquel desdichado 2 de octubre en la Plaza de Tlatelolco. Sin embargo, en los albores del siglo XXI, él mismo recortaría la distancia que tanto había proclamado entre el intelectual y el Príncipe acercándose de manera directa a los últimos mandatarios del septuagenario periodo mexicano.

El escritor, poeta, ensayista y diplomático ensalzo la lengua popular mexicana durante su prolífera carrera. Tuvo a bien describir nuestra manera tan propia de hacer bromas “El vacilón es una especie de pinchazo que desinfla globos públicos y privados. Es una advertencia contra la vanidad y la fanfarronería, contra las posturas excesivas o patéticas”; advirtió nuestra manera de eclipsar personas “El ninguneo es una operación que consiste en hacer de Alguien, Ninguno. La nada de pronto se individualiza, se hace cuerpo y ojos, se hace Ninguno. ’’; Y nos hizo ver, picardía incluida, la diferencia entre un Don Nadie y Ninguno “Don Nadie, padre español de Ninguno, posee don, vientre, honra, cuenta en el banco y habla con voz fuerte y segura… Ninguno es silencioso y tímido, resignado. ’’

Este 2014 es sin duda un gran año para la literatura latinoamericana, en nuestra parte celebramos los 100 años del natalicio de nuestro prohombre de las letras del siglo XX y no es casualidad que en nuestro mismo continente en diferentes latitudes se cumplan, 100 años también, del alumbramiento del enorme Julio Cortázar.

El mismo barrio de Coyoacán, cuna de grandes pensadores y artistas, lo despediría 84 años después en la Casa de Alvarado de la calle Francisco Sosa. Marie-Jó Paz lo acompañaría hasta el Palacio de Bellas Artes donde fue visitado por cientos de mexicanos durante tres días. A tal señor, tal honor.  Y a su encomiable aportación a nuestra lengua, la inmortalidad de su obra. Octavio Paz, nuestro gran promotor de las letras hispanas será mejor recordado por su aportación a la prosa que por sus discursos políticos pero sin duda refrendado el el ideario universal de l literatura como un luchador en pro de la palabra.

“Sin entender comprendo: también soy escritura y en este mismo instante alguien me deletrea.“

Octavio Paz

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