Categoría: Madrid España

La Casa de Oro

Croquis Domus Aurea ACB

Croquis de la Casa Domus Aurea firmado por Alberto Campo Baeza en Monterrey, 2016

Domus Aurea fue el sobrenombre de la opulenta Villa Romana que el emperador Nerón mando reconstruir después del incendio del año 64 a. C. en la Ciudad Eterna. Sus paredes estaban cubiertas de oro, piedras preciosas y madre perla; y de sus techos de marfil calado caían flores y perfumes suntuosos en días de bacanales. La ‘Casa de Oro’ no solo es la traducción literal del latín para el arquitecto Alberto Campo Baeza. También es el concepto que le sirvió para nombrar la casa que acaba de construir en Monterrey, Nuevo León de la mano del arquitecto mexicano Gilberto L. Rodríguez.

Cuando le preguntaron a Campo Baeza el día de la inauguración en qué se había inspirado para concebir la Casa 202 del Sorteo Tec, respondió tajantemente: -en Barragán-. Un segundo después complementó su respuesta aludiendo a la escala, la proporción y el manejo de la luz del arquitecto mexicano Luis Barragán ganador del premio Prtizker de arquitectura en 1980. La siguiente pregunta del reportero pretendía desdoblar el programa arquitectónico de la vivienda y la respuesta no pudo ser más elocuente: ‘¿Cuántas recamaras tiene la casa?’ -las necesarias- pronunció el catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid desde 1986.

Si para Le Corbusier la arquitectura es ‘el juego sabio y magnifico de los volúmenes bajo la luz’ para el arquitecto español la arquitectura es el juego sabio –y preciso- de los volúmenes atravesados por la luz. “Hágase la luz”. Y la luz se hizo. Alberto Campo Baeza se vale del primer material de la creación y con el inunda, atraviesa, barre, llena y vacía de luz los espacios que sueña para crear su arquitectura. ‘…es el material más lujoso que hay, el material más lujoso con el que trabajamos los arquitectos; pero como es gratis, no lo valoramos.’’ Y en la casa Domus Aurea no escatimó ni un poco de ella.

Campo Baeza manifestó hace algunos años en una entrevista que quería hacer ‘casas hermosas pensadas para pensar, para conversar, para amar, para habitar, para vivir: como un cielo en la tierra’. Y la primera obra del arquitecto español en México es una obra hermosa y potente: un cubo blanco –blanquísimo- de 3 niveles inundado de una luz casi divina ‘dorada como el dorado de Barragán’. La luz entra en diagonal a un espacio de doble altura por la arista sur del cubo y choca con el muro dorado para iluminar (en diagonal una vez más) la estancia en la planta baja también de doble altura.

Hijo de un Cirujano Militar y nieto de un Arquitecto, Campo se ha dedicado a ‘Buscar denotadamente la belleza’ en cada una de sus obras. Todavía soy capaz de escuchar ese tono pausado y sutil con el que en sus clases nos repetía los principios básicos de Vitruvio a mí y a mis 99 compañeros: Utilitas, Firmitas y Venustas. –La Venustas (Belleza) solo se consigue si se están presentes la firmitas (estructura) y la Utilitas (funcionalidad).- 

Hace unos días durante la inauguración de su obra,  le mencioné el cuadro dorado de Mathias Goeritz que cuelga junto a la ventana de la escalera de la Casa Barragán en el barrio de Tacubaya de la Ciudad de México. Alberto asintió con la cabeza. Ésa, presumo, habría sido su inspiración terrenal para concebir su muy sagrada Domus Aurea.

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La tarde que no fué

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@ebuenavida 

Las expectativas superaron por mucho el codiciado mano a mano entre José Tomás y Joselito Adame en la Plaza México el domingo pasado.

‘El mejor torero del mundo’ se leía en los carteles repartidos a lo largo y ancho de la #CDMX para anunciar la corrida más esperada de la temporada grande 2015-2016 del coso de Insurgentes. La ponderación era para  José Tomás (Madrid, 1975) quien se enfrentaría en un ‘mano a mano’ con Joselito Adame (Aguascalientes, 1989) en el ruedo que lo vio convertirse en torero hace veinte años. El cartel provocó tal expectación que los boletos se vendieron (a precio de oro) dentro y fuera de México. Todo kiski estaría ahí y media España (se rumoraba) asistiría a la corrida el 31 de enero pasado. Los motivos no eran pocos: el diestro español tenía 6 años sin torear en’ la México’ y el matador hidrocálido venía de triunfar en las ferias de San Isidro y de Abril en las plazas de Madrid y Sevilla la primavera pasada. Lo que sucedió en el albero lo han contado ya las plumas mas taurinas  con su exquisita narrativa. Lo que se vivió en torno al evento es digno de contarse desde el segundo tendido de Sol por un simple aficionado a la controversial fiesta.

Era una de esas ocasiones especiales.  Ni los desorbitados precios de la reventa, ni los kilómetros recorridos impidieron que la afición se acodara en el redondel para disfrutar del tête-à-tête entre el hidalgo mexicano y el hidalgo español. La leyenda y la expectativa llenaron la Monumental Plaza de Toros México ‘hasta el reloj’. Cerca de 45,000 personas abarrotaron la decimosexta corrida de la temporada en la que los símbolos estuvieron presentes en todo momento: Aguascalientes, Madrid, México, España y como telón de fondo la plaza más grande del mundo donde el de galapagar recibió la alternativa un lejano 1995.

Los éxitos de José Tomás no han sido pocos. Verbigracia las 4 orejas que cortó en Las Ventas en 2008 y las 11 que corto en Nimes en 2012. Más escuetas son sus apariciones en el ruedo. A la leyenda se le suma que sus corridas no son trasmitidas por televisión: lo que pasa en la plaza se lo llevan los aficionados. La tarde del domingo Dios no repartió suerte. Hay quienes dicen que los toros no dieron el ancho y quienes opinan que el diestro español no conectó con sus astados. Con entusiasmo se enfrentó Tomás al primero de la tarde y  le sacó algunas  faenas y una oreja que termino devolviendo a la cuadrilla. El toro, vertical cornamenta y débiles patas, le propino dos volteretas aparatosas y el disgusto de no haber lucido como todos esperábamos.  Hasta ahí llego el mítico matador español. Él tampoco quedó satisfecho.

Quien sí conecto con sus bestias fue Joselito. Siete toros de 3 ganaderías diferentes (Los Encinos, Fernando de la Mora y Xajay) aparecieron en el ruedo. El quinto fue devuelto a petición del público y último en cruzar la puerta de toriles fue el que salvo la tarde. ‘Los últimos serán los primeros’ y el séptimo de la corrida, a mano del de Aguascalientes, fue el único que le permitió lucirse y escuchar fuertes ecos de ‘ole’ con sus elegantes ‘zapopanas’ ejecutadas con precisión de reloj suizo. Torero, torero le corearon al finalizar la corrida mientras la banda de la Monumental tocaba la canción de su tierra ‘Pelea de gallos’. Dos orejas se llevó consigo y la satisfacción de resultar vencedor en su tierra.

Se auguraba una tarde histórica para la lidia. Lo cierto es que las cosas tan esperadas generalmente decepcionan. Para ponerse frente al toro hay que tener un valor que casi nadie, pero para los precios tan altos, el personaje tan mitificado y leyenda de su arte tan platicada, lo que se vivió el pasado domingo no estuvo a la altura de las expectativas. Este fin de semana se pretende ver más arte en #ZMaco2016 que el que vimos el domingo anterior la Plaza México. José Tomás ya fue invitado a volver al coso de Insurgentes para reivindicarse con su afición. Por el momento: ¡Viva Aguascalientes!, ¡Viva!

Paris-DF arquitectura contemporánea

Una selección de proyectos construidos en la Ciudad de México durante la última década será expuesta en el Museo Nacional de Arquitectura del 28 de septiembre al 4 de octubre.

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Si hacer una lista es complicado, ejemplificar la arquitectura reciente de  la cuarta ciudad más poblada del mundo  es una tarea delicada. Si en la lista no figuran todos los que deberían de estar o si los que participan no representan la realidad son algunas de las vicisitudes que se pueden cometer al hacer un muestreo de ésta y cualquier índole. La exposición México Arquitectura Contemporánea se inaugura hoy en el  Museo Nacional de Arquitectura y presenta 56 proyectos construidos en la última década en la #CDMX. La exhibición, originalmente presentada este verano en el Instituto Cultural de México en Paris, pretende conformar una mirada ‘amplia e incluyente de las nuevas construcciones, algunas con exigencias ecológicas, de reconversión, así como de restauración de monumentos catalogados’ de la arquitectura de la capital del país y presentarla como una metrópoli ‘ágil, contradictoria, contrastante, incluyente y tolerante’. Rascacielos, centros culturales, espacios públicos, bibliotecas y casas comparten cartel con un centro comercial subterráneo, un estudio de apenas 27m2 y  la primera construcción diseñada con los principios del movimiento moderno en el continente americano.

La iniciativa fue del Colegio de Arquitectos de la Ciudad de México (CAM-SAM) y el motivo era ‘mostrar la calidad, diversidad y excelencia de la arquitectura que se ha realizado últimamente en la Ciudad de México’. Mexico Architecture Contemporaine  se inauguró el pasado 18 de junio en Paris con un ciclo de conferencias dictadas por Félix Sánchez, Mario Schjetnan y Bernardo Gómez Pimienta quienes además de organizar la muestra presentaron sus proyectos Teotihuacán 19, Parque Bicentenario y La Ciudad de los Libros (firmado con Alejandro Sánchez) respectivamente. La exposición estuvo abierta al público hasta principios del mes de agosto y el interés que despertó fue tal que la muestra viajará por España, Finlandia y Marruecos  -por deseo expreso del embajador de México en el país africano-  además de presentarse en las ciudades galas de  Marsella, Lyon y Burdeos durante los próximos meses.

A la convocatoria abierta lanzada por el CAM-SAM para sus colegiados se inscribieron 120 proyectos de diversas escalas. Ernesto Alva, Jorge Gamboa de Buen y Augusto Álvarez conformaron el jurado independiente que eligió 56 proyectos construidos en la Zona Metropolitana de la #CDMX durante  2005-2015.  Espacio y tiempo eran los únicos requisitos para participar en una exposición que a los ojos del arquitecto Bernardo Gómez Pimienta (quien además realizó la curaduría de la edición parisina) es tan abierta como indicativa, pues ‘no tiene una temática o una limitación de un uso o tipo de edificios’. La lista de proyectos expuestos incluyó proyectos de gran escala como la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México de Serrano Arquitectos y Asociados con 240,000m2 construidos así como proyectos de menor tamaño como el Mini-Estudio firmado por FRENTE Arquitectura  de apenas 27m2 de construcción.

La casa que Juan O’Gorman diseñó para Cecil Crawford (su padre) en 1929 parece no cumplir con los requisitos de la exposición, pero después de un periodo largo de recuperación –entre la compra y la restauración de la vivienda- la primera construcción moderna del continente americano fue restaurada recientemente bajo la batuta del Arq. Víctor Jiménez. La casa, que aún conserva pedazos de murales pintados por O’Gorman, serviría al arquitecto para convencer a Diego Rivera y a Frida Kahlo de construir sus casas-estudios conectadas sobre la avenida Altavista. La ahora llamada Casa O’Gorman abrió al público en 2013 después que se retiraran todas las añadiduras y se volviera a construir la escalera original (al aire libre y sin barandal).

Pero ‘la calidad de nuestra arquitectura y lo contemporáneo de la misma fue lo que más sorprendió a los franceses’, señala Bernardo. La muestra presentada en pleno barrio de Les Marais en el centro de Paris es la misma que se presentará en el tercer piso del Palacio de Bellas Artes durante esta semana empatando con las celebraciones por el día del arquitecto (1 de octubre). Si bien para los naturales de Paris, Mexico es la Ville de Mexico y Mexique es el país, conviene romper una lanza por los arquitectos de tout Mexique. Pues el D.F. no es todo México y sería bueno saber si las vicisitudes de la selección se limitan al error en el nombre de la exposición: México Arquitectura Contemporánea.

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Escrito/Pintado: una entrevista con Vicente Rojo

(Entrevista publicada en La Hoja de Arena  y en Artes y Vida del Diario Provincia el 20 de julio del 2015)

Vicente Rojo (Barcelona, 1932) es un creador incansable. Lo mismo ha editado libros que firmado lienzos. Los años no parecen cobrarle factura al diseñador gráfico, editor, pintor y escultor, quien con 83 años cumplidos no ha puesto fin a su prolífica y multifacética carrera. Para muestra, el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) dedica una retrospectiva a sus más de 70 años de trabajo ininterrumpido. Escrito/Pintado se presenta hasta finales de septiembre en el recinto universitario. Una exposición que no solo indaga en el trabajo de toda una vida, incluye también la última serie de pintura y escultura que Rojo ha desarrollado durante sus últimos 3 años de trabajo: Casa de Letras.

Vicente Rojo en su taller de Coyoacán, en México DF.

Vicente Rojo en su taller de Coyoacán, en México DF.

Nuestro primer encuentro fue en la inauguración de su última exposición en el MUAC. Aquel sábado de finales de mayo, el patio principal del edificio de Teodoro González de León en la Ciudad Universitaria de la UNAM lucía abarrotado. Ahí estaban, entre otros: Cristina Pacheco, Marek Keller, Javier Garciadiego, José Sarukhán, María Baranda y Ramón López Quiroga. Colegas, amigos, y un sinfín de admiradores nos congregábamos para el homenaje al gran diseñador del México moderno. Un merecido reconocimiento de su patria por adopción en el que su país de nacimiento se sumó a los vítores y aplausos en persona del Embajador de España en México. 

Y es que la trayectoria y extenso legado del artista para las letras y las artes no es poco. Vicente encontró en México la inspiración y las fuerzas para destacar después de salir de la España de la Posguerra sin haber cumplido la mayoría de edad. Ésta es su casa, aquí están sus amigos y en esta tierra se ha consagrado. Vicente Rojo me recibe en su estudio de Coyoacán después de varios timbrazos en la puerta, una carta y muchos correos electrónicos. Detrás de esa insuperable pared de ladrillos sobre el jardín Aurora se encuentra el taller donde hasta hoy trabaja día sí y día también.

Parece que usted no descansa…

Sí. Trabajo todos los días desde mis 13 años. Originalmente como 12 o 13 horas diarias. Luego de repente ya, tuve que bajar el ritmo por un problema en el corazón hace 20 años. Ahora tengo muy buenas horas por la mañana y en la tarde vengo aquí a ver que hice en la mañana. Al día siguiente vuelvo, incluso sábados y domingos.

El MUAC le dedica una exposición importante en la que se muestra su trabajo en retrospectiva e incluye Casa de Letras, su último trabajo. ¿Quién tuvo la iniciativa?

Cuauhtémoc Medina me buscó. Entre él y Amanda de la Garza hicieron la curaduría. Muy cuidadosa y muy bien hecha. Había que reunir muchas cosas y lo hicieron muy bien.  Yo tenía ese trabajo en proceso. Cuando lo vio aquí Cuauhtémoc quiso centrar la exhibición en mi  relación con la escritura; incluyendo diseño, edición, libros hechos con escritores y con poetas y ese fue el resultado de la exposición.

El espacio dedicado a su trabajo más reciente es casi equivalente a lo que ocupa el trabajo de toda una vida.

Casa de letras es un trabajo hecho, desde luego que a partir de toda la vida, pero prácticamente los últimos tres años. Las 20 esculturas y 36 pinturas están hechas recientemente. Toda en la vida lo he tenido relacionado con las letras: como diseñador, como editor, como pintor, como grabador. Digo, no es ninguna novedad. Creo que todos estamos envueltos en las letras.

¿Es un cambio de formato? Lo digo por las dimensiones de las pinturas…

Me gusta mucho la idea de que una letra que nosotros la conocemos pequeñita cuando leemos, aparte de lo que podamos ver en una tienda o en un edificio, verla crecida. Son letras inventadas obviamente. Creo que el cambio de escala le va muy bien a una forma que leída es tan pequeña.

Vicente Rojo solía pintar desde los 13 años en su natal Barcelona. A los 17 llegó a esta tierra que considera propia y empezó con pintura y tipografía para después adentrarse en el mundo editorial. En los años cincuenta formó parte de un colectivo de pintores que pretendían renovar el espíritu cultural del México post-revolucionario. Junto a José Luis Cuevas, Alberto Gironella, Juan Soriano y un largo etcétera de artistas renombrados pertenecieron a la llamada ‘Generación de la Ruptura’. Buscaban dejar atrás el nacionalismo para buscar valores más modernos en la pintura.

¿Cómo se inició en el arte?

Yo desde los 4 años quería aprender a pintar. No sé por qué, pues en mi casa no había nada que me incentivara a ello. Yo tenía esa extraña vocación. Hice algunos estudios malos hasta que llegue a México en 1949 y aquí empecé a aprender a pintar. Pase unos meses en La Esmeralda que no me convencieron mucho, luego tome unas clases particulares con Arturo Souto, al mismo tiempo que aprendí la tipografía con Miguel Prieto. Ese fue mi comienzo.

Usted llegó a México y vio a los muralistas. ¿Era lo que se enseñaba en La Esmeralda?

No, yo los vi más bien en vivo, directamente. Sobre todo aquí en la Ciudad de México. Yo no vi hasta el ‘58 los murales de Orozco El hombre de fuego en Guadalajara que me impresionaba muchísimo. Yo veía que yo tenía muy poca preparación para tratar  de aprender a pintar. Pero aquí me fui orientando y fui conociendo. Conocí la impresionante cultura prehispánica, el barroco y el arte popular. Todo eso me iba haciendo que yo entendiera algo de lo que son las artes visuales.

Este vínculo que tiene con los elementos geométricos, ¿tiene que ver con la arquitectura?

Tiene que ver mucho. Yo tengo una atracción especial por la arquitectura. La visión que da concreta de nuestra manera de vivir. Nosotros vivimos dentro de arquitecturas permanentemente. Y eso tiene que ver con mi interés por la geometría. Entonces cuando me han pedido que colabore con arquitectos lo he hecho encantado.

Primero fue Señales después Negaciones, luego Recuerdos… Pero usted es muy conocido por su México bajo la lluvia

Si, fueron 10 años de trabajo muy concreto.  Muy especial. Y con un tema al que yo le tenía y le tengo mucho cariño.

Primero fue la lluvia de Tonazintla y después París ¿Cómo decidió materializar la experiencia? 

A partir de esa lluvia que vi en el Valle de Cholula. Siempre me quedo la idea de que era un espectáculo hermosísimo pero que no se podía pintar. Precisamente en el año ‘64 estuve en París y vi un cuadro de Max Ernst que se llama Europa después de la lluvia donde ni se veía Europa, ni se veía la lluvia, pero el titulo me pareció que era atractivo y que tenía cierto interés. Entonces empecé a hacer pequeñas notas que se llamaban ‘México bajo la lluvia’  o ‘Lluvia sobre México’. Pequeñas notitas. Yo veía que no, que seguía siendo un tema imposible. Luego ya 25 años después, estando en una estancia en París (por invitación del Museo de Arte Moderno para residir un año en la ciudad) pensé que podía hacer algo con esas notitas sabiendo que era una misión imposible. A mí siempre me han gustado las misiones imposibles. Si son posibles no tienen ningún interés. Además lo que para mí fue una novedad fue que a mediados de la serie comencé a hacer esculturas con el mismo tema.

¿Hubo algún cambio de percepción durante todo el tiempo que pintó?

Yo fui desarrollando los 10 años con la intención de fracaso absoluto aunque la conserve todo el tiempo muy consiente. Igual que me había pasado con las otras series, hay un momento en que hay una serie de elementos que las están perturbando que me dan idea de que la serie se acabó y está naciendo otra cosa. Y así fue.

¿Cómo sería hoy ese México de bajo la lluvia?

Bueno. Es que este sistema que tengo yo es muy normal. A base de series. Pero yo no podría volver a ninguna de las series que ya hice. Cuando yo considero acabe la serie, la acabe. Si alguien me dijera ‘necesitamos un México bajo la lluvia’ no podría hacerlo. Simplemente se acabó. Una negación: se acabó.

Pero no la considera un fracaso…

No es un fracaso desde mi punto de vista artístico pero si en cuanto a resolver el tema. Yo sabía que era un tema que no se podía pintar, pero hice el intento hasta el final. Hay que perseverar. Yo me comprometo a hacer mi trabajo sabiendo que puede fracasar pero tengo que hacerlo.

¿Es por eso que no se consideró para Escrito/Pintado?

Lo del MUAC es muy curioso porque está centrado en la relación que tuve con pintura y escritura. Y de la serie de México bajo la lluvia hay algunos elementos ahí pequeños con relación a algunos libros que hice con escritores. Es que no encajaba con el esquema que se había propuesto.

Vicente Rojo es un hombre de pocas palabras. Serio. Reservado. Un creador dedicado a su trabajo. Las colaboraciones que ha tenido con arquitectos, ensayistas, poetas, narradores y escritores han sido extraordinarias. Rojo ha editado más de 30 libros de artista a los que modestamente prefiere llamar ‘Libros de edición limitada’ de autores, nada menos, como Gabriel García Márquez, Octavio Paz, José Emilio Pacheco, Miguel León-Portilla, Baárbara Jacobs, Augusto Monterroso, entre otros.

¿Qué es lo que más recuerda de cuando trabajó con Octavio Paz?

Que fue un trabajo hecho por correspondencia. Fue muy curioso. Él era embajador en la India cuando me propuso hacer lo que luego se convertiría en Discos Visuales. Me mandó ideas muy concretas, muy precisas en cuanto a estructura del trabajo. Yo, sin embargo, tenía libertad para hacer mi interpretación plástica. Ese fue un trabajo que hice con él y a continuación el libro de Marcel Duchamp que está en la exposición. Una edición en la que yo le iba proponiendo elementos a partir de un texto no muy extenso del propio Octavio sobre Duchamp.

¿Eran amigos?

Nos conocíamos de antes, pero me sorprendió mucho recibir la invitación desde Nueva Delhi porque si nos conocíamos pero no éramos amigos. Me mandó una carta diciendo que admiraba mi trabajo y que pensaba que era la persona que podía resolverle sus propuestas. Después fuimos amigos durante muchísimos años.

¿Cómo fue la colaboración con Ricardo Legorreta para el edificio de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE)?

Yo había hecho con él el Aula Magna del Centro Nacional de las Artes. Me había pedido recubrirla con azulejos de artesanía de muy buena calidad. Pensó que algún juego parecido podía estar en el fondo del espejo de agua. Yo le dije que esos azulejos se verían desde los edificios pero si alguien pasaba por ahí no vería nada debajo de 40 cm de agua. Entonces le propuse hacer unos elementos que tuvieran una presencia más visual. Le propuse simplemente hacer ese grupo de lo que yo llamo volcanes que son, efectivamente, unas pirámides. Y bueno, él estuvo de acuerdo.

En “País de los volcanes” se observa también su México bajo la lluvia en el orden, la diagonal y la repetición de elementos…

Yo he trabajado siempre con la diagonal, el círculo, el cuadrado: formas básicas; o con la pirámide, el cubo, la esfera. Eso para mí han sido los puntos de partida siempre para mi trabajo.

Y aquí, el taller se lo hizo Felipe Leal.

Sí. Cuando era joven y tratable.

Cuénteme de esa fachada que es discreta pero imponente, muy vistosa…

A mí me gusta mucho el ladrillo. Le dije simplemente que quería una pared de tabique aparente y él encontró esa forma tan hermosa de triangular que tenía que ver también, obviamente, con mi trabajo.

Fachada del Taller de Vicente Rojo en el Jardín Aurora. Foto: Emilio Alvarez

Fachada del Taller de Vicente Rojo en el Jardín Aurora. Foto: Emilio Alvarez

Perspectiva del taller de Vicente Rojo. Foto: Emilio Alvarez

Perspectiva del taller de Vicente Rojo. Foto: Emilio Alvarez

La tónica de nuestra charla da un giro cuando menciono el exilio español en México. Es la propia voz de un exiliado la que se corta un poco. Más que la propia Guerra, lo que marcó a Rojo fue la posguerra. ‘Nací cuando llegué a México’ me espeta cuando le digo que es importante que se preserve la memoria de la historia de España. ‘Viví una época muy difícil pero no creo que yo deba de contar mi vida, hay gente que lo paso mucho peor’.  

Lleva usted el mismo nombre del General Vicente Rojo, jefe del Estado Mayor del Ejército republicano durante la Guerra Civil Española… ¿Cómo era la relación con su tío?

Mi padre, su hermano,  se exilió en México y él se exilió en Argentina. Luego trato de reunir a toda su familia (7 hijos) cuando fueron invitados a dirigir la Escuela Militar de Bolivia. Allí se formaron. Luego mi tío enfermó y pensó que podía regresar a España sin problemas en el año 57. Y regresó. Yo lo vi después en un viaje que hice en el año 60.

Pero Franco todavía estaba vivo ¿Cómo logró entrar?

Mi tío era militar de mucho prestigio. Era de la generación incluso de Franco. El prestigio no solamente lo tenía como un gran defensor de la República sino como un gran militar. Tenía el respeto de los militares franquistas hasta donde un militar franquista podía tener respeto. Pero bueno, lo tenía. Hizo una especie de petición y le permitieron volver. No se portaron muy bien con él pero bueno, él ya estaba enfermo  y no pretendía hacer ninguna actividad en España.

Y murió en su patria

Si, murió en Madrid. Yo hice un viaje en el año 60 y lo vi en Madrid. Es que me cayó muy bien. Mi padre y el eran hijos huérfanos de un militar entonces tenían derecho a estudiar en la Escuela Militar de Toledo. Mi padre estudió para Ingeniero y mi tío, el General, para militar. Me sorprendió mucho porque aunque conocí a mi padre poco (a los 17 años) era una persona digamos dura, de carácter difícil. Pero cuando conocí a mi tío era una persona dulce, cariñosa, que no tenía nada que ver con mi padre. Me dejó muy asombrado.

Usted entonces porque vino después a México.

Nosotros salimos exiliados (mi padre, mi madre y tres hermanos) a Francia una semana antes de que los franquistas entraran en Barcelona. (larga pausa) Pero era evidente que mi padre no podía volver. Él era comunista. Tenía su propia visión política. Mi madre, que era hija única, tenía que volver a ocuparse de sus padres. Nosotros volvimos a Barcelona y mi padre a México. Cuando acabó la Guerra Mundial, a través de la embajada de México en Lisboa, mi padre pidió que sus dos hijos mayores lo acompañaran a México. Fueron 2 años de trámites en Barcelona. Vinieron en 1947. Cuando llegaron ellos mi padre reclamó a mi Madre y a mí y fueron otros dos años de trámites muy complicados. Ponían todos los impedimentos posibles para que uno no pudiera salir. El caso es que ya nos juntamos aquí, mis padres (que hacía 10 años que no se veían), dos hermanos y yo. Mi hermana mayor se casó en Barcelona y allí se quedó.

Más que la guerra, usted vivió la posguerra…

Que fue aterradora, de una crueldad… Una guerra hasta donde se puede entender se entiende, pero ese ensañamiento que tuvo Franco con los vencidos yo creo que es históricamente algo que no tiene parangón con ninguna otra época de la historia de ningún otro país.

¿Cómo se incorporó usted cuando llegó a México?

Lo que pasa es que yo no llegué como llegaron los exiliados en 1939. Yo llegue en 1949 y mi padre ya estaba exiliado aquí. No tuve ese problema de cómo me iban a recibir. Yo sabía que venía a estar muy bien acompañado y así ha sido hasta la fecha: extraordinariamente acompañado. Si no, no hubiera podido trabajar con esos 30 escritores y otros muchísimos más.

Aunque no todo el mundo está dispuesto a contar su historia la de Rojo es una de éxito que merece la pena escuchar. Sentados en la mesa de su taller le digo que la entrevista ha llegado a su fin. ‘Si es por mi yo no digo nada, No tengo esa facilidad o ese interés.’ me dice el Maestro. ‘Yo muestro mis pinturas.  Si alguien se acerca a ellas pues me parece muy bien y si no se acercan también me parece muy bien. Hay muchas pinturas y mucho arte a nuestro alrededor,  que cada quien escoja lo que le atrae.’ Vicente no piensa poner fin a su carrera de artista. Su trabajo lo mantiene vivo y seguirá con las letras y los alfabetos que son su pasión. Al apagar la grabadora tuvimos una conversación más distendida mientras recorrimos el taller en el que trabaja. Un amplio e iluminado espacio de doble altura donde remata un jardín. Me corrige: ‘No es un jardín porque se da solo’. Probablemente sea su mágica lluvia la que riega los enormes árboles que ahí crecen. La lluvia del México que sigue viendo Vicente Rojo.

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Vicente Rojo y los árboles de su taller. Foto: Emilio Alvarez

Vicente Rojo y los árboles de su taller. Foto: Emilio Alvarez

Kusama, arte y postureo.

Ecos de Zona Maco 2015

Obra de Secundino Hernández en Zona Maco 2015 presentada por la Galería Heinrich Ehrhardt

Obra de Secundino Hernández en Zona Maco 2015 presentada por la Galería Heinrich Ehrhardt de Madrid.

Artículo publicado el 11 de febrero del 2015 en -Artes y Vida- del Diario Provincia en Morelia, Michoacán.

La mexicana cita con el arte contemporáneo sucedió este fin de semana en la Ciudad de México. Galerías provenientes de ciudades como Madrid, Berlín, Nueva York, Amsterdam, Estocolmo, Barcelona, Miami, Estambul, entre otras expusieron y ofertaron su selección de obras a coleccionistas, expertos y aficionados. Los más de 10 años de antigüedad de Zona México Arte Contemporáneo no solo han consolidado a la feria como la más importante de nuestro país, MACO se ha posicionado como es el escaparte internacional más importante de Latinoamérica en lo que arte contemporáneo se refiere.

Lo que comenzó en Monterrey hace más de 10 años como una Muestra de Arte, se ha convertido en un evento de clase mundial en el que a través de 4 secciones: Sección General, Nuevas Propuestas,  Zona Maco Sur y Arte Moderno, se hace presente el quién es quién del mercado del arte actual. El tiempo no ha pasado en vano y los galeristas alardeaban una feria más ordenada, bien orientada y enfocada en nuevas tendencias.  -‘Los muertos’ van bajando- en popularidad y en precio, se pronunciaba Loreto Villareal de FIFI PROJECTS, dando así cabida a talentos emergentes como los que ella representa. La opinión de la fotógrafa regiomontana contrastaba un poco con lo que se veía en la sección de Arte Moderno: booths abarrotados y pasillos detenidos. Por ejemplo el de su paisana GE Galería que presentaba 107 fotografías colección de la estancia de André Breton en México.

El éxito fehaciente de la feria lo afirman los galeristas y lo constatan los artistas. La elegante Esther Ehrhardt de la madrileña Galería Heinrich Ehrhardt cacareaba tener todas las imponentes piezas de Secundino Hernández vendidas mucho antes de la recta final del evento: las 5 pinturas en gran formato no cotizaban en menos de $40,000USD y la gente no paraba de acercarse a preguntar la disponibilidad y el precio de las mismas. A la voz de Esther se sumaba la de Sharon Gesund de la  Galería Hilario Galguera del DF: la vibrante obra de Bosco Sodi (creador de la residencia para artistas Casa Wabi en Puerto Escondido) cotizó aproximadamente un 50% arriba que el año anterior. Y para el fotógrafo Pablo López Luz, quien exponía su último proyecto en la defeña Galería Arroniz, todo era satisfacción al enterarse que sus interesantes fotografías se habían vendido como acto de superstición el último día de la feria.

El tiempo no ha pasado en vano y lo que comenzó Zélika García (fundadora de Zona Maco) en Monterrey como una pequeña exposición llamada Muestra, es hoy la feria de arte contemporáneo más reputada de Latinoamérica. Para gustos, colores. Y La oferta de Maco 2015 fue tan prolija como diversa. Aunque los consagrados nombres del arte contemporáneo siguen predominando en las fichas de las obras, parece que su coexistencia  con artistas emergentes derivan en una oferta que satisface a tantos gustos. Mientras los postureros asaltaban con flashes las obras de la artista japonesa más conocida del DF, la Revista Chilango se mofaba de ellos  –en plena fiebre Yayoi Kusama-. Pero ni la aparición de la doble de Kusama –de la mitad de edad y el doble de estatura- ni la presencia de Eva Longoria por los pasillos del Centro Banamex, robaron foco al resultado del evento. La doceava edición de la feria brilló con luz propia y confirmó la posición que se ha ganado en la escena internacional.

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Paz con P de poeta.

(Artículo publicado en Les habitués por Emilio Buenavida en el suplemento FC Gente con Estilo del Diario Provincia. #431 04 de abril del 2014 Ilustración: Octavio Paz por Camilo Restrepo)Image “Ayer está pasando todavía y nunca acaba y nunca llega“

Fue ayer, hace cien años, cuando el bohemio barrio de Coyoacán vio nacer a quien se convertiría en el máximo escritor de nuestra historia y único Premio Nobel de Literatura (1990) que ha dado nuestra tierra. Octavio Paz creció entre los alaridos revolucionarios, la voz liberal de su abuelo y la biblioteca familiar de su casa en la colonia Mixcoac. Sus andanzas a pie de calle le valdrían como inspiración para transformar lo popular en intelectual y dejar escrito, de su puño y letra, inequívocos retratos de nuestra cultura.

Hace 100 años que nació el mexicano más universal, patriota empedernido de la patria de la ñ y guerrero armado del lenguaje y la palabra. Fueron aquellos primeros años al lado de su abuelo Irineo Paz: político, editor y militante de las guerras liberales, los que construirían el ideario liberal que lo llevó a participar en el frente republicano de la Guerra Civil Española desde su propia trinchera: la literatura. Paz viajo a España en un turbulento 1937 por invitación especial de Pablo Neruda para participar en el Segundo Congreso Internacional de Escritores Antifascistas. Con este viaje, el poeta dio cuenta que la poesía no tiene ninguna necesidad de ponerse al servicio de una causa revolucionaria y terminaría la relación con el también diplomático chileno Neruda.

Paz fue un gran detonador de sentimientos. No fue solo su obra poética o su contradictorio actuar a lo largo de su vida lo que lo hizo acreedor de fieles admiradores y acérrimos detractores. ‘El laberinto de la Soledad’,  publicado en 1950, se convirtió en el espejo en el que nos miraríamos los mexicanos incluso más de cincuenta años después. La historia de nuestras raíces, nuestras conversiones, debilidades, fortalezas, miedos y gozos fueron retratados por el mexicano con atinada ironía, plasmando en aquellos renglones una realidad innegable causando con ello horror y fascinación entre sus conciudadanos.

Marie-Jo Triannin fue la última mujer del autor y la persona con la que recorrió los últimos caminos de su vida. Pero el autor conoció a su primer amor durante su paso por por la facultad de filosofía y letras de la UNAM. La escritora Elena Garro fue la primera esposa de Octavio Paz y juntos procrearon a Helena Paz Garro, única descendencia del también premio Cervantes de literatura quien murió en la víspera del natalicio número 100 de su padre.

Octavio Paz fue sin duda un personaje controversial. Sus ensayos de política son también referencia ineludible de su acervo literario. A través de ellos, externó su pensamiento comunista del que después se deslindaría pero no con ello su sentido revolucionario considerando la misma revolución como la filosofía en acción. Gran opositor del régimen tricolor, Paz renunció al puesto de Embajador de México en La India durante aquel desdichado 2 de octubre en la Plaza de Tlatelolco. Sin embargo, en los albores del siglo XXI, él mismo recortaría la distancia que tanto había proclamado entre el intelectual y el Príncipe acercándose de manera directa a los últimos mandatarios del septuagenario periodo mexicano.

El escritor, poeta, ensayista y diplomático ensalzo la lengua popular mexicana durante su prolífera carrera. Tuvo a bien describir nuestra manera tan propia de hacer bromas “El vacilón es una especie de pinchazo que desinfla globos públicos y privados. Es una advertencia contra la vanidad y la fanfarronería, contra las posturas excesivas o patéticas”; advirtió nuestra manera de eclipsar personas “El ninguneo es una operación que consiste en hacer de Alguien, Ninguno. La nada de pronto se individualiza, se hace cuerpo y ojos, se hace Ninguno. ’’; Y nos hizo ver, picardía incluida, la diferencia entre un Don Nadie y Ninguno “Don Nadie, padre español de Ninguno, posee don, vientre, honra, cuenta en el banco y habla con voz fuerte y segura… Ninguno es silencioso y tímido, resignado. ’’

Este 2014 es sin duda un gran año para la literatura latinoamericana, en nuestra parte celebramos los 100 años del natalicio de nuestro prohombre de las letras del siglo XX y no es casualidad que en nuestro mismo continente en diferentes latitudes se cumplan, 100 años también, del alumbramiento del enorme Julio Cortázar.

El mismo barrio de Coyoacán, cuna de grandes pensadores y artistas, lo despediría 84 años después en la Casa de Alvarado de la calle Francisco Sosa. Marie-Jó Paz lo acompañaría hasta el Palacio de Bellas Artes donde fue visitado por cientos de mexicanos durante tres días. A tal señor, tal honor.  Y a su encomiable aportación a nuestra lengua, la inmortalidad de su obra. Octavio Paz, nuestro gran promotor de las letras hispanas será mejor recordado por su aportación a la prosa que por sus discursos políticos pero sin duda refrendado el el ideario universal de l literatura como un luchador en pro de la palabra.

“Sin entender comprendo: también soy escritura y en este mismo instante alguien me deletrea.“

Octavio Paz

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