Categoría: Bogotá Colombia

CAMBIA TU CASA SIN SALIR DE CAZA: Organiza tu librero

(Transcripción del Instagram LIVE transmitido vía @ebuenavida)

CAMBIA TU CASA

Después del LIVE para hablar de reflexiones y consejos de ‘Interiorismo en tiempos de COVID19’ y animado por la revolución que ha supuesto el #coronavirus en nuestra forma de interactuar decidí hacer otro más. El verso (sin esfuerzo) de ‘cambia tu casa sin salir de caza’ alude a la recomendación de no salir a ‘cazar’ la COVID19. Dicen los que saben que en los tiempos que corren debemos mantener ‘entretenida a nuestra audiencia’, pero en este caso el que se entretuvo fui yo. Para hacer estas transmisiones he puesto en papel muchas ideas tanto de arquitectura como de interiorismo y he reflexionado acerca del proceso creativo para diseñar mi casa. Con el pretexto de hacer una aparición digna y decir cosas ‘inteligentes’ reflexioné, pensé, escribí, edité y practiqué varias veces antes de comenzar a hablarle a la cámara de mi IPhone y el resultado fue divertido y gratificante.  Al final me he dado cuenta que hablar en video es una buena oportunidad para organizar ideas y compartirlas con amigos y personas que están interesadas.

La segunda emisión trata entonces de una de las áreas que más me gustan de mi casa: la Biblioteca. Pretensiosamente llamo así nada menos que a una esquina de mi casa. Sea imaginación o ley de la atracción, un librero blanco de piso a techo y una poltrona cómoda detrás de un otomano para posar los pies conforman mi anhelado espacio para acomodar mis libros y algunos de mis objetos favoritos de mi casa.

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Espacio de Biblioteca con poltrona y otomano en madera y piel diseño de Shoemaker años 60 / Proyecto: Emilio Alvarez Abouchard Arquitectura / Fotografía Oscar Hernández

Lo más bonito de una biblioteca es que esté desbordada de volúmenes, pero lo más interesante de las estanterías es su contenido: los títulos, los autores, las ediciones y sobre todo la organización. Cualquier aficionado a los libros puede confirmar que una buena biblioteca cuesta mucho tiempo, dinero y esfuerzo. Y en la mía me gustaría tener una vasta colección de libros de arquitectura, diseño, arte y la literatura que me gusta. Pero mientras llega el librero desbordado y la biblioteca ordenada les comparto algunos consejos para que el librero de su casa se vea organizado y estético:

  1. En cuanto a la arquitectura del librero, en Emilio Alvarez Abouchard Arquitectura preferimos las estanterías simétricas. Es decir, todos los espacios tienen el mismo ancho y el mismo alto y de ser posible preferimos un librero de piso a techo. Esto hace que la pared quedé cubierta de libros y genera una sensación de amplitud por el fondo del mueble.
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Biblioteca y comedor con Mesa YSL en mármol y acero inoxidable de EAA Arquitectura / Proyecto: Emilio Alvarez Abouchard Arquitectura / Fotografía Oscar Hernández

  1. Existen infinidad de diseños de libreros y materiales para construirlos: madera, acero, aluminio, cristal y hasta textiles. Todo vale y todo funciona. La medida mínima que utilizamos para los entrepaños es de 35cm.
  2.  Ordena tu biblioteca: pon en práctica lo que aprendiste en la primaria de las fichas bibliográficas y haz de bibliotecario en tu propia casa. Puedes ordenar por autor, por orden cronológico, por título o por categoría. Yo elegí algunas categorías como arte, arquitectura, diseño, literatura, estilo de vida y otros. Y en arquitectura algunas subcategorías como teoría de la arquitectura, edificios, arquitectos (monografías) y proyectos. Cada quien debe escoger las categorías según sus libros.
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Perspectiva Depto CE / Proyecto: Emilio Alvarez Abouchard Arquitectura / Fotografía Oscar Hernández

  1. Has un inventario en Excel de tu biblioteca. Así será más fácil que puedas contabilizar, controlar y hasta re organizar tu biblioteca en el momento que prefieras.
  2. Acondiciona tu librero de manera simétrica. Como se puede observar, yo deje libres toda la franja de arriba y la de abajo para concentrarme en llenar los espacios intermedios. Así se ve más saturado aunque tenga pocos libros.
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Librero en madera con laca blanca / Proyecto: Emilio Alvarez Abouchard Arquitectura / Fotografía Oscar Hernández

  1. Acomoda las piezas y los libros de lo general a lo particular. Primero ordena los libros y acomódalos, después mete las piezas más grandes: como lo hacen los artistas, sirve mucho alejarse y acercarse al ‘lienzo’ para ver que esté balanceado. Al final acomoda estratégicamente las piezas pequeñas. Ten en cuenta también los colores y distribúyelos aleatoriamente.
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Acomoda primero los objetos grandes en tu librero

  1. Escoge las portadas de los libros que más te gustan y ponlas de frente para que ocupen más espacio, llene más fácil los espacios y vistan tu librero. Ojo con los colores de las portadas aquí también, procura que sean variados.
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Combina con todo tipo de objetos: lentes de acrílico azul de Salo Shayo

  1. Otro consejo para llenar con libros es poner los libros ‘en exhibición’ con unas bases para portarretratos como en las librerías y tiendas.
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Libro ‘en exhibición’ del Museo Palacio de Bellas Artes

 

  1. Toma inspiración de bibliotecas y librerías que te gusten, yo recuerdo especialmente la Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial en Madrid; la ‘torre del conocimiento’ del Arq. Carlos Campuzano en la Universidad de los Andes y la librería del Fondo de Cultura Económica del Arq. Rogelio Salmona ambas en Bogotá; o cualquiera de las librerías de Assouline por el mundo.
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‘La Torre del conocimiento’ del Arq. Carlos Campuzano dentro de la Biblioteca de la Universidad de Los Andes en Bogotá, Colombia 2013.

  1. Atrévete a exhibir todos los objetos que te gustan, muestra tu personalidad en cada rincón de tu casa. Yo tengo algunas de mis esculturas que más me gustan, macetas, portarretratos, cerámicas y varias piezas de arte popular. Tengo también tres colecciones de revistas que ordenadas quedan muy bien y ayudan a llenar el librero.

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    Jaguares de barro de los Altos de Chiapas de la maestra Juana Gómez Ramírez

Arquitectura: la batalla de las pasiones

CATEDRA BLANCA

Portada del libro Orden Unidad Sistema 15 años de la Cátedra Blanca. Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, 2019.

Decía Agustín Landa Vértiz que ‘el que copia una vez es un copión, el que copia muchas veces es un investigador’. Frases memorables como la anterior y una disciplina inalterable fueron parte fundamental de la retórica y la actitud de Agustín para enseñar arquitectura a más de 250 alumnos que participamos en la Cátedra Blanca y a muchos otros más que pasaron por el Taller Vertical en el Tec de Monterrey. Su legado ha quedado impreso en un libro que reúne más de 80 proyectos de arquitectura realizados por ex-alumnos y profesores de la Cátedra. Orden Unidad Sistema fue presentado ayer para celebrar 15 años de la Cátedra Blanca fundada por Agustín Landa y Cemex en la carrera de arquitectura del campus Monterrey.

La Cátedra Blanca surgió de un modelo de ‘cátedra empresarial’ en la que Cemex brinda apoyo para la investigación y el desarrollo de la arquitectura en la academia. En 2003 la empresa invitó al arquitecto Agustín Landa Vértiz a replicar el formato de la Universidad Politécnica de Madrid en Monterrey y lo que se ideó como un ‘taller de arquitectura en una universidad’ según Roberto Romero, nació como ‘un curso intensivo, de alto rendimiento, que forma a los alumnos con una visión del impacto que puede lograrse a través del diseño arquitectónico’ (1) vigente hasta la fecha. De la Cátedra Blanca surgió la idea de crear el Taller Vertical: un conjunto de talleres de diseño cuya intención era más bien hacer un taller horizontal en el que los arquitectos de semestres avanzados intercambiaran ideas y conocimientos con los de nuevo ingreso. El Taller, dirigido por ex-alumnos de Agustín lo único que tenía (y conserva) de vertical son los niveles de los cursos que culminan con la Cátedra Blanca en los últimos semestres de la carrera.

Agustín Landa Vértiz creó, en palabras de Roberto Zúñiga (Consultor de la Cátedra Blanca), una escuela dentro de una escuela en el Tec de Monterrey. Y para ello no solo fundó la Cátedra y creó el famoso Taller Vertical, si no que recicló un viejo edificio de almacenaje contiguo al campus (denominado AR-1-ZONA) para hacer coincidir a sus alumnos en lugar, tiempo y espacio todos los lunes, miércoles y viernes a las 7:00am durante los 12 años que enseñó con extraordinaria pasión la arquitectura. Para muestra, Agustín ordenaba que sus alumnos trabajáramos fuera de casa, dentro de ‘Arizona’ y sus clases no se impartían solo 2 veces por semana como las demás clases de proyectos: los miércoles se organizaban (y organizan) charlas a las que asisten todos los alumnos del Taller Vertical.

La tercera es la vencida y después de aterrizar la idea a la primer década de la creación de la Cátedra, y retomarla 2 años después por el mismo Agustín, fue hasta la década y media (2018) que se logró concretar un homenaje para honrar el legado de un arquitecto ejemplar que ‘comía de la arquitectura, pero vivía de enseñarla’ (2). Roberto Romero, Agustín Landa Jr. y Laura Gómez lanzaron una convocatoria a todos los ex-cátedros para postular proyectos construidos y previa selección, editar una monografía que materializara 15 años de enseñanza de arquitectura. El resultado es un libro que reúne más de 80 proyectos de ‘los ejemplos más claros de cómo ésta metodología (de la Cátedra Blanca) se ha enraizado en el ejercicio profesional de los egresados’ (3). La elección de los proyectos se basó en la aproximación de los arquitectos a los proyectos y la solución en partes; no el lenguaje arquitectónico, ni la importancia dentro de la trayectoria individual.

La presentación de Orden Unidad Sistema 15 años de la Cátedra Blanca ocurrió ayer en la Cafetería La Carreta del Tec. Pero antes de que Alejandro Rivadeneyra, Roberto Zúñiga, Laura Gómez, Roberto Romero y Agustín y Pablo Landa presentaran el libro a través de sus testimonios, los directivos del Tec de Monterrey y Cemex efectuaron la firma del convenio Tec-Cemex para continuar con el legado de Landa en persona de Romero; titular de la Cátedra Blanca, parte medular de la metodología de enseñanza y compañero de batallas de Agustín sin quien no se podrían cosechar los éxitos sembrados en 2003.

Agustín Landa Vértiz no inventó el hilo negro de la arquitectura pero logró con su férrea práctica un hilo conductor inigualable en toda su trayectoria. No copio a Luis Barragán, Frank Lloyd  Wright y Mies Van der Rohe, pero investigó su obra y la de tantos más para enriquecer su arquitectura. No dio clases en una universidad, creó una escuela dentro de una escuela en la universidad donde educó. No viajó con los estudiantes para conocer arquitectura, nos reveló el sentido del contexto en la arquitectura que visitamos. No recorrió una trayectoria larga pero dejó un extenso legado en cada uno de los alumnos a los que enseñó. Agustín Landa no le ganó la batalla a la muerte pero transmitió, con ecos infinitos, su batalla más importante: la arquitectura. O la batalla de las pasiones, como el mismo la proclamó.

  1. Ricardo Naya. (2019). Cátedra Blanca CEMEX-ITESM. En Orden Unidad Sistema, 15 años de la Cátedra Blanca(20-21). Monterrey, México: Insituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.
  2. Roberto Zúñiga. (2019). Una escuela dentro de una escuela. En Orden Unidad Sistema, 15 años de la Cátedra Blanca(20-21). Monterrey, México: Insituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.
  3. Roberto Romero. (2019). La Cátedra Blanca, un taller de diseño arquitectónico. En Orden Unidad Sistema, 15 años de la Cátedra Blanca(20-21). Monterrey, México: Insituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.
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Cátedra Blanca 21 en el despacho del Arq. Rogelio Salmona en Bogotá, Colombia 2013. (Paulina Rangel, Maria Luisa Jaime, Monica Villatoro, Jesus Quiroga, Alejandro Peña, Andrea Sepulveda, Agustín Landa, Miguel Cervantes, Daniel González, Alberto Payton, David Benítez y Emilio Alvarez)

Bogotá D.C.

Bogotá es una ciudad de ladrillo, un material noble que recibe con orgullo la pátina del tiempo. El hecho de que la metropolí ha sido construida predominantemente por la terra cotta (que dirían los naturales de Roma), podría parecer aburrido. La ciudad está hecha para observarse desde otra perspectiva. La diversión consiste en observar y apreciar los (pequeños) grandes detalles: las juntas de los bloques color naranja, las posiciones en las que se colocan, las siluetas que provocan, los colores de los tantos y tantos ladrillos, los encuentros en la esquinas y hasta los años que han vivido. El color predomina sobre la de desaturación de la ciudad moderna de concreto. No hay saltos de color y existen pocos engendros que sobresalen en el horizonte andino: una mezcla de verde y anaranjado que se cubre de lluvia de tanto en tanto. Orden, franqueza, coherencia y bondad. Construir con un material hecho por el hombre, trabajado con la mano del mismo para crear espacios a ser habitados por otros individuos.

El ‘speakeasy’ colombiano

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No obstante de tener como rival a la ciudad más innovadora del 2013 (Medellín), entre trancones y ajetreos la caótica capital colombiana se regocija de seguir siendo la ciudad más cosmopolita del país andino. A pesar de situarse al pie de la cordillera de los andes, el norte se pierde fácil entre calles y carreras que convergen y divergen en los atemporales edificios de ladrillo rojo del distrito capital del país. Es la Zona G la que se ufana de contar entre sus direcciones con algunos de los restaurantes más celebres del país además de seguir siendo uno de los referentes del acontecer social de Bogotá. En ella una pequeña pero colorida tienda hace las veces de ‘tapadera’ de uno de los establecimientos mejor concurridos de la ciudad. Los factores sorpresa son la constante del NN, un gran cartel con el nombre Miss Elania enmarca el mencionado almacén, el primer paso al misterioso restaurante. La época de la prohibición en Estados Unidos (1920-1932) es el concepto que trasladan Maurizio Mancini y Gerónimo Basile hasta el centro de Bogotá donde después de tropezar con ollas y fogones, hay que subir una estrecha escalera para descubrir el enorme piano de cola cuyos acordes superan el barullo de los comensales distribuidos en las dos plantas de la elegante mansión de la calle 71. El ‘speakeasy’ colombiano (que de hablar en voz baja tiene poco)  sirve platillos afrancesados de alta calidad creados ex profeso por el chef Nicolas de Zubíria.  Entre la ecléctica decoración del NN (No Name) sobresalen las lámparas ‘art deco’ que riegan de luz la enorme barra por la que desfilan las prohibitivas y más rebuscadas bebidas que se disfrutan a la luz de las velas. Como antaño, el carácter secreto del sitio y la selecta concurrencia del lugar confirman la añeja experiencia neoyorquina que trasladada a un entorno actual inhibe a los convidados recordar el trajín capitalino que ocurre al cruzar de vuelta la famosa cocina del excepcional restaurante.

Calle 71 # 5 – 70, Bogotá, Zona G, Colombia

fotografía: http://www.elespectador.com