Categoría: Fotografía

Paris-DF arquitectura contemporánea

Una selección de proyectos construidos en la Ciudad de México durante la última década será expuesta en el Museo Nacional de Arquitectura del 28 de septiembre al 4 de octubre.

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Si hacer una lista es complicado, ejemplificar la arquitectura reciente de  la cuarta ciudad más poblada del mundo  es una tarea delicada. Si en la lista no figuran todos los que deberían de estar o si los que participan no representan la realidad son algunas de las vicisitudes que se pueden cometer al hacer un muestreo de ésta y cualquier índole. La exposición México Arquitectura Contemporánea se inaugura hoy en el  Museo Nacional de Arquitectura y presenta 56 proyectos construidos en la última década en la #CDMX. La exhibición, originalmente presentada este verano en el Instituto Cultural de México en Paris, pretende conformar una mirada ‘amplia e incluyente de las nuevas construcciones, algunas con exigencias ecológicas, de reconversión, así como de restauración de monumentos catalogados’ de la arquitectura de la capital del país y presentarla como una metrópoli ‘ágil, contradictoria, contrastante, incluyente y tolerante’. Rascacielos, centros culturales, espacios públicos, bibliotecas y casas comparten cartel con un centro comercial subterráneo, un estudio de apenas 27m2 y  la primera construcción diseñada con los principios del movimiento moderno en el continente americano.

La iniciativa fue del Colegio de Arquitectos de la Ciudad de México (CAM-SAM) y el motivo era ‘mostrar la calidad, diversidad y excelencia de la arquitectura que se ha realizado últimamente en la Ciudad de México’. Mexico Architecture Contemporaine  se inauguró el pasado 18 de junio en Paris con un ciclo de conferencias dictadas por Félix Sánchez, Mario Schjetnan y Bernardo Gómez Pimienta quienes además de organizar la muestra presentaron sus proyectos Teotihuacán 19, Parque Bicentenario y La Ciudad de los Libros (firmado con Alejandro Sánchez) respectivamente. La exposición estuvo abierta al público hasta principios del mes de agosto y el interés que despertó fue tal que la muestra viajará por España, Finlandia y Marruecos  -por deseo expreso del embajador de México en el país africano-  además de presentarse en las ciudades galas de  Marsella, Lyon y Burdeos durante los próximos meses.

A la convocatoria abierta lanzada por el CAM-SAM para sus colegiados se inscribieron 120 proyectos de diversas escalas. Ernesto Alva, Jorge Gamboa de Buen y Augusto Álvarez conformaron el jurado independiente que eligió 56 proyectos construidos en la Zona Metropolitana de la #CDMX durante  2005-2015.  Espacio y tiempo eran los únicos requisitos para participar en una exposición que a los ojos del arquitecto Bernardo Gómez Pimienta (quien además realizó la curaduría de la edición parisina) es tan abierta como indicativa, pues ‘no tiene una temática o una limitación de un uso o tipo de edificios’. La lista de proyectos expuestos incluyó proyectos de gran escala como la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México de Serrano Arquitectos y Asociados con 240,000m2 construidos así como proyectos de menor tamaño como el Mini-Estudio firmado por FRENTE Arquitectura  de apenas 27m2 de construcción.

La casa que Juan O’Gorman diseñó para Cecil Crawford (su padre) en 1929 parece no cumplir con los requisitos de la exposición, pero después de un periodo largo de recuperación –entre la compra y la restauración de la vivienda- la primera construcción moderna del continente americano fue restaurada recientemente bajo la batuta del Arq. Víctor Jiménez. La casa, que aún conserva pedazos de murales pintados por O’Gorman, serviría al arquitecto para convencer a Diego Rivera y a Frida Kahlo de construir sus casas-estudios conectadas sobre la avenida Altavista. La ahora llamada Casa O’Gorman abrió al público en 2013 después que se retiraran todas las añadiduras y se volviera a construir la escalera original (al aire libre y sin barandal).

Pero ‘la calidad de nuestra arquitectura y lo contemporáneo de la misma fue lo que más sorprendió a los franceses’, señala Bernardo. La muestra presentada en pleno barrio de Les Marais en el centro de Paris es la misma que se presentará en el tercer piso del Palacio de Bellas Artes durante esta semana empatando con las celebraciones por el día del arquitecto (1 de octubre). Si bien para los naturales de Paris, Mexico es la Ville de Mexico y Mexique es el país, conviene romper una lanza por los arquitectos de tout Mexique. Pues el D.F. no es todo México y sería bueno saber si las vicisitudes de la selección se limitan al error en el nombre de la exposición: México Arquitectura Contemporánea.

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Gómez-Pimienta: ‘La arquitectura siempre es una colaboración’.

(Entrevista publicada en http://yatusabeperiodismo.blogspot.mx/2015/03/gomez-pimientala-arquitectura-siempre.html y en Artes y Vida del Diario Provincia el 20 de abril del 2015)

Bernardo Gómez-Pimienta, como arquitecto de los buenos, es un esteta nato: viste de negro de lunes a viernes y de beige los días de asueto. Maestro en Arquitectura por Columbia University,  Doctor en ídem por la Universidad Europea de Madrid y un largo etcétera de títulos  y reconocimientos, Bernardo ha visto sus ideas materializadas en varias escalas: desde la Escuela Nacional de Teatro hasta el sillón IA pasando por el Hotel Habita y la casa MTY.  Fundó su oficina -bgp arquitectura- en 2003, después de un prolífico periodo en TEN Arquitectos y hoy se consolida como uno de los 8 mejores arquitectos del país. Al observarlo esbozar sus ideas desde la pluma fuente que sujeta con cierto desenfado, es evidente que su mano está muy bien conectada con su cerebro.

Bernardo Gómez-Pimienta presentando sus dibujos sobre la mesa 'Lore' de su autoría.

Bernardo Gómez-Pimienta, uno de los 8 invitados al concurso para el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, presentando sus dibujos en su despacho.

¿Cómo fue tu acercamiento con la arquitectura? Uy…uhm. Pues mira, en mi familia no había ningún arquitecto y desde niño lo único que me interesaba era la arquitectura; así que nunca hubo dificultad de tener que seleccionar que quería hacer, era la única opción y no había otra. Empecé a visitar edificios, ciudades y poco a poco irme interesando en la arquitectura.

Estudiaste en la Anáhuac y ahora eres director de la carrera de Arquitectura en esa universidad. ¿Cómo fue tu época de estudiante?  Antes no teníamos el edificio en el que estamos actualmente, estábamos en unas bodegas lo cual era bastante interesante porque realmente podías ‘ensuciar’ el edifico. Y teníamos algunos profesores  muy talentosos, por ejemplo, tome clases con Mario Pani. También estaba dando clases Ricardo Legorreta y Agustín Hernández (que sigue dando clases en la Universidad). Y conociendo amigos y gente nueva con los que seguimos siendo amigos 30 años después.

¿Qué se enseñaba en la Escuela que ahora no y viceversa? Digamos que la parte de cómputo era inexistente. Ahora tenemos el FabLab (un laboratorio de impresión 3d) y todo se hace de manera digital. En esa época teníamos que estar dibujando todo,  incluso teníamos clases de acuarela.

Que ahora no existen… Tendríamos que volverlas a retomar, eran buenísimas. Y había profesores muy buenos. Gente que había estudiado en la Academia de San Carlos como Mendiola, el arquitecto de la Fuente de Petróleos y la Catedral de Toluca.

Además de diseñar casas, edificios, museos, etc.;  y participar en los concursos de arquitectura más importantes a nivel nacional, diseñas muebles… ¿Cómo comenzaste con los muebles?  Pues era muy fácil. En esa época el país estaba cerrado a las importaciones, entonces no había ninguna marca internacional de muebles. El mercado estaba sumamente limitado. Ahora vas a Masaryk o cualquier lugar de la Cd. De México y tienes muchísimas empresas que venden muebles extranjeros: desde Vitra, hasta la que se te ocurra. En esa época no había, entonces si querías un mueble especial lo tenías que diseñar. Eso me llevo a diseñar primero sillas y mesas. Comenzamos con los herreros y los carpinteros en la obra. Nos tomaba hasta un año para fabricar un mueble, teníamos que perseguir a los maestros para hacer  uno, dos, tres y hasta cinco prototipos. Entonces claro que les interesaba más colocar  las viguetas en la casa que hacer el prototipo de una silla 5 veces.

Hacer un edificio y hacer una silla es exactamente lo mismo: con 6 piezas haces un mueble y con 6000 haces un edificio. Es la misma manera de pensar. -Bernardo Gómez-Pimienta Arquitecto.

Pero sigues diseñando muebles aún con la oferta de las marcas extranjeras… Al final es la misma disciplina. Hacer un edificio y hacer una silla es exactamente lo mismo. Con 6 piezas haces un mueble y con 6000 haces un edificio. Es la misma manera de pensar. Los arquitectos antes siempre diseñaban mobiliario.

Y no solo has diseñado muebles… ¿Cómo bautizas tus piezas de diseño? Varía. En algunos casos tiene que ver con el nombre del cliente. En otros casos son islas. A veces son estrellas, que en el fondo son muy parecidas a las islas: son puntos rodeados de nada. Esto al final tiene mucho que ver con el mobiliario: es una pieza que puedes cambiar de lugar y está en medio de nada.

Diseñaste el proyecto de regeneración de la Avenida Masaryk… El proyecto lo diseñamos todos. La arquitectura siempre es una colaboración, nunca es una sola persona, creo que eso es muy importante de mencionar.

Más que un proyecto parece ser un detonante para que algo suceda… Masaryk es un proyecto urbano, un proyecto muy complejo porque en lugar de tener uno tienes 200 clientes que al final todos se convierten en especialistas  y todos tienen sus ideas preconcebidas. Es una buena oportunidad para demostrar que la ciudad se puede mejorar y no solo deteriorarse. Efectivamente es como el fondo para que sucedan otras actividades.

Por ejemplo… Que haya restaurantes, que haya tiendas, que haya turismo, que la gente pueda pasear,  y que puedas pasear a alguien en silla de ruedas;  que gente con discapacidades también puedan caminar sin ningún obstáculo y que la puedan utilizar. En fin, que la ciudad sea utilizable para todos; que el espacio público sea eso: Espacio Público.

¿Cómo complementarías el proyecto? Eso no depende de nosotros, depende de los clientes. Si un día llega alguno y me dice -Oye quiero tirar la gasolinera y hacer un restaurante- pues eso será una suerte.

¿Crees que hacen falta cosas por hacer en Masaryk/Polanco/Miguel Hidalgo? En la ciudad creo que hay muchísimos espacios que recuperar. No obligatoriamente con los mismos materiales que usamos para Masaryk, pero la recuperación y la apropiación del espacio público por las habitantes es fundamental en una ciudad. En este caso encontramos lugares donde los mismos propietarios habían invadido la vía publica, la estaban privatizando. Creo que lo importante del espacio público es que es el espacio de todos.

Tu despacho concursó  para construir el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México… Fuimos nada más 8 invitados  en todo el país. Fue un proceso muy llamativo ¿Cómo diseñar uno de los 4 aeropuertos más grandes del mundo? Es un programa sumamente complejo. La seguridad cada vez es más estricta; los controles que se tienen actualmente son obsoletos y se podrían evitar con nuevas tecnologías que no se han incorporado en ningún país; los flujos de gente son tales que tienen una dinámica muy particular. El proyecto también está planeado para ser un detonante. Esta zona es una de las más desaprovechadas de la ciudad. Aprendimos mucho y, como en todos los concursos, uno gana y los demás perdemos.

¿Qué opinas del proyecto ganador? Que está muy interesante  y que bueno que esté Foster ahí metido. La información que hemos visto tampoco es demasiada. Es un terreno con muchas complejidades: el subsuelo es sumamente complejo; se inunda 20cms por año;  es una zona desconectada del tejido urbano. Se tendrán que hacer muchas cosas para que el edificio funcione: desde obra hidráulica  hasta transporte público y vías de acceso.

¿Qué piensas del trabajo de Norman Foster?  Tiene muy buenos aeropuertos construidos.

Peter Cook escribió que tu arquitectura es cool y nunca tediosa…  Suena bien. Si lo dijo Cook, suena bueno.

Tienes una colección extensa de libretas con tus dibujos… Alguna que otra… creo que estoy en la 126.

¿Qué dibujas? La gran mayoría son cosas de la vida diaria, lo que pasa en los proyectos o en la obra. Tengo 20 libretas de viajes. Libretas de recorrido por diferentes países o ciudades donde en lugar de tomar una foto que ni siquiera volteas a ver; tienes que analizar, trazar lo que tienes frente a ti y hacer un trabajo de síntesis y de reflexión. Al final acabas reconociendo a ritmo las proporciones y los materiales y te fuerza realmente a estudiarlo y a verlo un poco mejor.

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Conoce mas de su trabajo en: http://www.bgp.com.mx

Kusama, arte y postureo.

Ecos de Zona Maco 2015

Obra de Secundino Hernández en Zona Maco 2015 presentada por la Galería Heinrich Ehrhardt

Obra de Secundino Hernández en Zona Maco 2015 presentada por la Galería Heinrich Ehrhardt de Madrid.

Artículo publicado el 11 de febrero del 2015 en -Artes y Vida- del Diario Provincia en Morelia, Michoacán.

La mexicana cita con el arte contemporáneo sucedió este fin de semana en la Ciudad de México. Galerías provenientes de ciudades como Madrid, Berlín, Nueva York, Amsterdam, Estocolmo, Barcelona, Miami, Estambul, entre otras expusieron y ofertaron su selección de obras a coleccionistas, expertos y aficionados. Los más de 10 años de antigüedad de Zona México Arte Contemporáneo no solo han consolidado a la feria como la más importante de nuestro país, MACO se ha posicionado como es el escaparte internacional más importante de Latinoamérica en lo que arte contemporáneo se refiere.

Lo que comenzó en Monterrey hace más de 10 años como una Muestra de Arte, se ha convertido en un evento de clase mundial en el que a través de 4 secciones: Sección General, Nuevas Propuestas,  Zona Maco Sur y Arte Moderno, se hace presente el quién es quién del mercado del arte actual. El tiempo no ha pasado en vano y los galeristas alardeaban una feria más ordenada, bien orientada y enfocada en nuevas tendencias.  -‘Los muertos’ van bajando- en popularidad y en precio, se pronunciaba Loreto Villareal de FIFI PROJECTS, dando así cabida a talentos emergentes como los que ella representa. La opinión de la fotógrafa regiomontana contrastaba un poco con lo que se veía en la sección de Arte Moderno: booths abarrotados y pasillos detenidos. Por ejemplo el de su paisana GE Galería que presentaba 107 fotografías colección de la estancia de André Breton en México.

El éxito fehaciente de la feria lo afirman los galeristas y lo constatan los artistas. La elegante Esther Ehrhardt de la madrileña Galería Heinrich Ehrhardt cacareaba tener todas las imponentes piezas de Secundino Hernández vendidas mucho antes de la recta final del evento: las 5 pinturas en gran formato no cotizaban en menos de $40,000USD y la gente no paraba de acercarse a preguntar la disponibilidad y el precio de las mismas. A la voz de Esther se sumaba la de Sharon Gesund de la  Galería Hilario Galguera del DF: la vibrante obra de Bosco Sodi (creador de la residencia para artistas Casa Wabi en Puerto Escondido) cotizó aproximadamente un 50% arriba que el año anterior. Y para el fotógrafo Pablo López Luz, quien exponía su último proyecto en la defeña Galería Arroniz, todo era satisfacción al enterarse que sus interesantes fotografías se habían vendido como acto de superstición el último día de la feria.

El tiempo no ha pasado en vano y lo que comenzó Zélika García (fundadora de Zona Maco) en Monterrey como una pequeña exposición llamada Muestra, es hoy la feria de arte contemporáneo más reputada de Latinoamérica. Para gustos, colores. Y La oferta de Maco 2015 fue tan prolija como diversa. Aunque los consagrados nombres del arte contemporáneo siguen predominando en las fichas de las obras, parece que su coexistencia  con artistas emergentes derivan en una oferta que satisface a tantos gustos. Mientras los postureros asaltaban con flashes las obras de la artista japonesa más conocida del DF, la Revista Chilango se mofaba de ellos  –en plena fiebre Yayoi Kusama-. Pero ni la aparición de la doble de Kusama –de la mitad de edad y el doble de estatura- ni la presencia de Eva Longoria por los pasillos del Centro Banamex, robaron foco al resultado del evento. La doceava edición de la feria brilló con luz propia y confirmó la posición que se ha ganado en la escena internacional.

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Morelia, de cine.

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Hace doce años comenzó en nuestra ciudad el rodaje de una historia llena de éxitos. La visión global de Alejandro Ramírez; el espíritu creativo de Cuauhtémoc Cárdenas Jr. y el profundo conocimiento de Daniela Michel han sido los detonantes para, junto a un nutrido grupo de colaboradores, materializar este guion que se escribe con tinta indeleble en la historia de Morelia. El Festival Internacional de Cine de Morelia arranca hoy su décimo segunda edición y lo hace rodeado de una gran expectativa y de los vítores habituales.  Si las inaceptables conductas de nuestros políticos han sido de película, la muestra mexicana de cine más importante a nivel internacional es la ocasión perfecta para demostrar que en nuestro estado hay mucho más de lo que se proyecta en el mundo entero.

Con dos ciudades patrimonio como sedes para la magna celebración, Morelia y Patzcuaro recibirán a lo más granado de la comunidad cinematográfica internacional quienes se daran cita estos días para apreciar no solo cortometrajes y largometrajes extranjeros: el trabajo de cineastas michoacanos será reconocido, como todos los años, a través de la Sección michoacana y el Concurso Michoacano de guión de Cortometraje.

Para la función inaugural y casi como acto de superstición, el segundo del segundo lustro repite la fórmula del año anterior: Director Mexicano + Actores de Hollywood. Alejandro González Iñarritu llega hoy con Birdman a las salas de Plaza Morelia de la mano de Michael Keaton y Edward Norton. La película del ‘Negro’ abrió también la Mostra de cine de Venecia este año tal como lo hacía Cuarón y su Gravity el año anterior: en La Ciudad de los canales y en La Ciudad de la cantera rosa. Para no parar con las coincidencias, Emmanuel ‘El Chivo’ Lubezki, quien igualmente se encargó de la fotografía de la multipremiada  película de Alfonso Cuarón,  encabeza la Dirección de fotografía de esta, la primera proyección del FICM. Dos directores, dos películas, dos ciudades y dos festivales que podrían converger en el máximo galardón de la inductria cinematográfica el año entrante ¿será?

Birdman es la historia de un actor (Keaton) que quiere dejar atrás su fachada de superhéroe que le dio fama por la interpretación del titán que da el título a la película. El otrora -hombre pájaro- adapta un cuento de Raymond Carver, ‘De qué hablamos cuando hablamos de amor’, en una producción de Broadway poco exitosa que pretende ser su homenaje al escritor, a quien conoció en sus juventudes. Sus anhelos de honrar a Carver, quien lo alentó en sus inicios, lo llevan a contratar un actor de Hollywood como coprotagonista (Norton) para mantener a flote un barco que parece hundirse junto con sus relaciones sentimentales.

Por la alfombra roja del Festival de Cine han desfilado decenas de concebidos personajes de la industria quienes junto con los que nos hemos sentado en las butacas de Cinepolis, han disfrutado de inolvidables proyecciones. Los invitados de honor este año son Juliette Binoche, Amos Gitai, Pawel Pawlikowski y Pierre Rissient. Actriz, Director, Cineasta y Promotor; todos ellos se codearán con los habitués que año con año se deleitan con el cine, la gastronomía, las calles y los extraordinarios monumentos que engalanan nuestra ciudad. Si el FICM está a la altura de viejos y consagrados festivales como Venecia, Toronto, San Sebastián y Cannes (con el que además colabora en la Semana de la Crítica) nuestra ciudad no es la excepción. Morelia es la gran anfitriona de este y otros festivales culturales de talla internacional que no ha decepcionado ni a los creadores de la cita, interesados en que los convidados disfruten tanto de la ciudad como lo hacen del séptimo arte.

Celebremos pues, una vez más, esta manifestación de cultura, arte y talento. Una celebración en la que el cine es el pretexto perfecto para demostrar las buenas prácticas de tantas personas valiosas y que nos da motivo para seguir creyendo en nuestro estado y en nuestra ciudad. Este extraordinario evento de ancho calado servirá, no solo para intentar borrar las intolerables escenas que hemos visto pasar en lo más alto de nuestras administraciones, si no para promocionar y sentirnos orgullosos de nuestra regia Morelia. Cantemos “México lindo y querido” compuesta por nuestro paisano Chucho Monge, a quien se rinde tributo esta edición , y disfrutemos de nuestra hermosa ciudad, tan excepcional que pareciera que solo existe en el cine.

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(Artículo publicado en Les habitués de FC Gente con Estilo del Diario Provincia, 20 octubre 2014)

La Lonja #15

La Lonja #15

La Lonja Mercantil celebró este fin de semana su quinceava edición en el marco de Mextrópoli, el Primer Festival Internacional de Arquitectura y Ciudad (otrora Congreso Arquine ). Las jóvenes familias paseaban entre los alternativos habituales a esta cita por el acogedor pórtico del Museo Franz Mayer. Los marchantes ocupaban sus espacios de exhibición (algunos mas, algunos menos originales) todos con sonrisas en sus caras mientras el sol regaba de luz el patio central del antiguo complejo hospitalario.
La lectura de la edición: ‘Levantamos las piedras para crear objetos de deseo’. Estos fueron para mí los más atractivos del bazar de diseño inspirado en los antiguos mercados sobre ruedas.

Entre tijeras y tenedores.

Por recomendación expresa llegamos a uno de los rincones con más carácter de la capital chilena. De no ser así, el peregrinaje hasta la decimonónica esquina de las calles Compañía de Jesús y Libertad se antojaría inexplicable. La Peluquería Francesa atiende a su fiel clientela desde 1925 en el mismo domicilio del Barrio Patrimonial Yungay. El legado que Don Emilio Lavaud dejara por estos feudos ha sido conservado y aumentado, llevando a su colorido edificio y a la sociedad que lo regenta a ser actores principales del barrio contiguo al primer cuadro de la ciudad.

El colorido edificio en la esquina de Libertad y Compañia de Jesus en el santiguino Barrio Yungay-Buenavida

El colorido edificio en la esquina de Libertad y Compañia de Jesus en el santiguino Barrio Yungay-Buenavida

Atrio del Centro Cultural Palacio de la Moneda-Buenavida

Atrio del Centro Cultural Palacio de la Moneda-Buenavida

Santiago de Chile, la ciudad capital del austral país, se presenta culta, moderna y bien organizada. La pujante economía de la urbe se respira en casi todos sus entornos, y las ofertas culturales así lo constatan. Para muestra, un botón: el bien logrado Centro Cultural Palacio de la Moneda  se esconde al frontis del Palacio de la Moneda, y aunque está enterrado en la Plaza de la Ciudadanía, este ‘contenedor cultural’ habla con voz fuerte. El proyecto, firmado por Cristian Undurraga, se hace presente en la ciudad como remanso del trajín cotidiano, amén del fascinante recorrido por su interior. La imponente sala principal, presidida por una gran rampa, se riega de luz natural a través del entramado de concreto que la cubre. Es este espacio el que acoge cautivantes exposiciones, dada su magnitud y la vista obligada de los transeúntes.

Corría el final del siglo XIX y los conspicuos cortesanos acudían religiosamente a la Peluquería Francesa para ser trasquilados en estilo ‘pera napoleónica’, el corte más socorrido por los caballeros santiaguinos de la época. Ni el cambio de domicilio, ni el abandono y la decadencia que sufrió el Barrio Yungay algunos años más tarde, representaron motivos para que los conocidos peluqueros dejaran de atender a sus habitués en las aparatosas sillas de la barbería. El anacrónico salón principal de edificio funge como barbería y salón de peluquería desde el año 1925; en él se respira un aire de otra época. Los años no han pasado por este lugar, ni por los peluqueros que atienden a su fiel clientela. El servicio ha sido ininterrumpido desde su fundación en 1891 y continua vigente en un espacio donde los objetos que existen podrían contar historias.

El salón principal del edificio es la Peluquería Francesa-Buenavida

El salón principal del edificio es la Peluquería Francesa-Buenavida

Uno de los lugares de la Peluquería Francesa donde se practican técnicas de barbería con paños calientes y navaja-Buenavida

Uno de los lugares de la Peluquería Francesa donde se practican técnicas de barbería con paños calientes y navaja-Buenavida

Hace no muchos ayeres que el simpático edificio de aires franceses se transformó para convertirse en lo que se conoce hoy como Boulevard Lavaud-Peluquería Francesa. Intelectuales, músicos, actores de teatro, arquitectos y pintores, hacían de este espacio su centro de reunión, y la inspiración para su creador fue inminente. Cristian Lavaud Oyarzún, nieto del fundador, tomó el carácter tradicional del edificio, la historia de la peluquería y los antiguos enseres de la estética para meterlos en una coctelera y brindarnos un insuperable ‘resto-bar’ en el corazón del emergente Barrio Yungay. Los ricos platillos de corte brasserie se maridan con vinos autóctonos y vinos importados del país galo. El café cargado (intolerable lo contrario), y la repostería afrancesada glorifican los orígenes del fundador y se convierten en un must del restaurante. El comedor se divide en distintas estancias, perfectamente bien ambientadas, que aluden invariablemente a la antigua peluquería que dio carácter al concepto. Antiguas bases de secadoras, empolvadas pelucas y vetustas vitrinas decoran el restaurante y fascinan a sus internacionales comensales en service continu.

El exitoso proyecto apodado Boulevard Lavaud no termina entre tijeras y tenedores. Contiguo al edificio, una pequeña puerta conduce hasta la ordenada trastienda de un establecimiento atípico. El Antiguo Almacén  evoca la esencia de las antiguas misceláneas chilenas para vender en pleno siglo XXI, los mismos productos ofertados antaño en las tiendas de la colonia. Son sus obsoletos colores y la disposición de los productos que, junto con los antiguos afiches de las refresqueras de toda la vida, dan el punto añoso al característico comercio.

Estancia del restaurante-Buenavida

Estancia del restaurante-Buenavida

Detalles del comedor del restaurante  Boulevard Lavaud-Buenavida

Detalles del comedor del restaurante Boulevard Lavaud-Buenavida

Las cosas, sin embargo, no terminan en el almacén. El proyecto más reciente del encargado de perpetuar la tradición, el nieto de Don Emilio Lavaud, lleva por nombre Los Coleccionistas. Un espacio fascinante en el que el acopio de antigüedades se ha dado sin discreción, y los arcaicos objetos se exhiben todos,  uno sobre otro, en dos emocionantes salas a tan solo una cuadra de la Peluquería Francesa. La posibilidad de tropezar es inminente, deseando uno, tropezarse con algún objeto de amplio valor y no caer al suelo al escuchar el precio.

La añoranza de una época pasada se dibuja en cada uno de los espacios del Boulevard. El trabajo de conservación es estupendo y la atención por parte del anfitrión es inmejorable. Al finalizar el recorrido de los espacios a través del tiempo, solo los relojes nos daban cuenta que este había transcurrido por minutos. La sensación de entrar en una máquina del tiempo fue fascinante y nos sucedió, con satisfacción, desde el primer momento en que pisamos el restaurante. Entre navajas, cucharas, ajos y viejas sillas, regresamos a nuestra moderna época después de haber gozado divagando en otros ayeres y constatar que el Boulevard Lavaud es uno de los rincones más emocionantes de Santiago de Chile.

Buenavida

Perspectiva Boulevard Lavaud-Buenavida

La antigua miscelánea  recuperada y renovada en el Antiguo Almacén del Boulevard Lavaud.

La vieja miscelánea recuperada y renovada en el Antiguo Almacén del Boulevard Lavaud.

Los Coleccionistas del Boulevard Lavaud.

Los Coleccionistas del Boulevard Lavaud.

Zacatecas, tierra de toros.

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El Quinta Real de Zacatecas es un espectáculo fascinante. El hotel destila una vibrante sensación de casta bravía.

El infaltable pretexto de celebrar las fiestas patrias y la inquietud de recolectar nuevas experiencias me ha llevado este año, junto a un grupo de buenos amigos, hasta la ciudad con rostro de cantera y corazón de plata. Patrimonio Cultural de la Humanidad por parte de la Unesco, cuna de grandiosos artistas plásticos, y referente indiscutible de la fiesta brava, Zacatecas sabe a México y en su frío aire, además de tequila, se respira nuestra milenaria cultura mexicana. La que fuera la ciudad colonizadora del norte de México en la Nueva España, deslumbra a paisanos y extraños con sus singulares costumbres, lujosos paramentos, valiosos acordes y celebraciones de categoría como sus corridas de toros.

Los aficionados a los toros no son pocos en las faldas del cerro de la Bufa. La decimonónica Plaza de Toros de San Pedro ocupa lo que llego a ser el límite de la “Muy Noble y Leal Ciudad de Nuestra Señora de Zacatecas” (nombrada así por Felipe II, Rey de España, Sicilia y Cerdeña) en la intersección de la calle González Ortega y el acueducto. Erigida en la bonanza minera de finales del XIX, el antiguo coso taurino fungió como anfitrión de inolvidables festejos taurinos hasta la edificación de la Monumental Plaza de Toros de la ciudad, que acoge hoy a los diestros y a su público en Zacatecas capital. La nostalgia de aquellas tardes se puede revivir en el mismo albero (ahora una elegante explanada) por el que desfilaron valientes matadores. La antigua Plaza de Toros de San Pedro es hoy un hotel de clase alta y tradición profunda en el que los acordes de la Marcha de Zacatecas, cortesía de la Banda Sinfónica del Estado, retumban todavía en los tendidos del recinto. El Quinta Real de Zacatecas es un espectáculo fascinante. A la vista, desde el viejo redondel, los arcos de la plaza se funden con los del acueducto ‘El Cubo’ que se recortan con las gradas dejando el cielo como lienzo de la instantánea. Desde la barrera los toros se ven mejor y es aquí donde ahora se disfrutan las viandas. La Plaza es el restaurante del hotel, que dispuesto en 3 niveles, ocupa los tendidos de sombra del ex-coso taurino. Los finos manteles blancos remembran los pañuelos de la peña, agitándose al aire pidiendo al juez los trofeos del matador en faena. En las refinadas mesas del comedor se sirven auténticos platillos regionales. Entre otras exquisiteces, los sopes de cochinita y el tradicional Asado de Boda zacatecano son destacables. La atentísima cortesía de un equipo de profesionales se hace cargo también del Botarel, el bar del hotel situado en lo que un día fue toriles. Por demás queda, mencionar el buen gusto en la decoración del magnífico parador de cuyas paredes cuelgan obras de consumados artistas como Pedro Friedberg y los oriundos de la región: Pedro y Rafael Coronel; a quienes resulta imprescindible visitar en las pinacotecas locales que llevan sus nombres y acogen sus acervos. A través del tiempo, las actividades de la localidad se han manifestado en forma de elegantes monumentos. Los zacatecanos se ponen el oro y la plata por montera y la exhiben a los cuatro vientos. Para muestra, un botón, o la Catedral entera. Erigida entre el barroco y el neoclásico, el churrigueresco templo dista mucho de ser como la casa del moro que ‘por fuera no es nada y por dentro un tesoro’. El delicado detalle de la fachada de cantera rosa, un excelso trabajo de filigrana digno de un platero, es solo el entremés del bacanal espiritual. Dentro del recinto, bajo la cúpula octogonal de la nave central, la luz natural retoca el descomunal bronceado oro de 24k del retablo principal firmado por el michoacano Javier Marín.

De aquellos polvos, estos lodos. La explotación minera de la ciudad, que ocurrió en diferentes intervalos de la historia de Zacatecas, heredó un inestimable bagaje cultural que no se limita solo a las destacables joyas arquitectónicas. A diferencia del oro y la plata, que no se vieron más por estos lares, son estas joyas y los grandes nombres del arte como el de Manuel Fuelguerez quienes fortuitamente hacen el ‘don Tancredo’ y permancen en la memoria de la ciudad. En el ‘lugar donde abunda el zacate’ (del náhuatl, Zacatecas) la celebración de México tiene cabida en lo mestizo, en el encuentro de las costumbres de la madre patria con las de este lugar. Desde la Mina El Edén el corazón de la ciudad late fuerte y mantiene vivo el carácter noble su rostro rosado. Por los retorcidos callejones del casco antiguo, los músicos suenan sus trompetas y tambores mientras animan las míticas callejoneadas zacatecanas. Al toro hay que agarrarlo por los cuernos, y a Zacatecas, por el centro.

http://www.quintareal.com/zacatecas

Crónicas de viaje: Croacia.

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Día 1

Saliendo victoriosos del clima infernal del verano madrileño en vuelo comercial desde Barajas aterrizamos a las 10:25 de la mañana en Dubrovnik.  Lo primero fue encontrarnos con un aeropuerto pequeño del que se disfruta dar el primer paso fuera del avión sobre la pista de aterrizaje. Lo segundo la ‘sanjuaneda’ que hizo favor de darnos en Madrid la casa de cambio en la que adquirimos las Kunas croatas (estaban más baratas en el aeropuerto de destino).

Para comenzar la peregrinación al centro de la ciudad tomamos el autobús que nos llevo hasta la puerta Pile de la ciudad amurallada. Recibidos por una gran oleada de turistas el primer respiro fue de frescura y novedad. La imponente muralla de piedra contrastada con el azul intenso del mar nos puso de buen humor para comenzar la aventura en este, el paraíso, como lo designaría Bernard Shaw. Primer paso: comer. Fuimos recomendados a una terraza en la misma puerta Pile con vistas al mar, Duvravnka. Comimos bien, sin duda lo más valioso del lugar fue el clima, las vistas y el cómodo mobiliario que nos dejaba con un excelente sabor de boca por el cálido trato del mesero en todo momento.

Cold Drinks ponía el letrero clavado en el costado sur de la muralla. Un pequeño hueco enmarcaba la frondosa vegetación tropical y en segundo plano el inmenso mar añil: puro, intenso y brillante.  Al descender la vertiginosa escalera llegamos al oasis, un bar enclavado en las rocas que soportan la muralla con vistas estupendas de la isla vecina y la propia Dubrovnik. Del mismo bar se desciende otra vertiginosa y estrecha escalera hasta llegar al límite del mar con las rocas. La oportunidad de bañarse y tomar el sol en las enormes rocas hace que la experiencia sea absolutamente asombrosa. El color del mar es tan claro que se observa el fondo rocoso y la fauna de la zona y desde este, se contempla la ciudad, la isla y los dominantes muros que algún día sirvieron para proteger la ciudad.

Deseosos de bañarnos esta vez en la playa nos despedimos del idílico paisaje para cruzar el casco antiguo y llegar a una pequeña playa enclavada en el mar Adriático. La ciudad amurallada, de  estrechas calles, piedra caliza, molduras verdes en las ventanas, numerosos arcos y puentes interiores es un paraíso completo. Las sombras son las protagonistas de los pequeños e interesantes rincones presentes por doquier. Los pequeños pasillos y túneles que no son tocados por el sol hacen que los paseos por la ciudad sean más llevaderos en los días de calor. La pequeña playa situada a un costado del casco amurallado nos recibía por la tarde después del fascinante paseo con helado incluido. El club de playa EASTWEST, abierto al público para acoger (previo pago) a los visitantes en sus tumbonas blancas fue nuestro anfitrión. El atardecer desde la playa contemplando el puerto de embarcaciones turísticas se disfruta mientras las olas rompen con las piedras de la playa. Los turistas pronto van dejando el agua para regresar a sus respectivos aposentos y disfrutar más tarde de la noche croata.

Día 2

La avenida principal de la ciudad intramuros se llena de gente con el transcurso del día. Durante las horas soleadas el mármol que cubre el piso de la avenida principal se llena de brillo y la luz que cae desde arriba se refleja sobre el paseo para llena de luz las pequeñas bocacalles aledañas. Después de la hora de la comida y una fugaz visita a la catedral de Dubrovnik tomamos camino hacia el funicular detrás de la muralla para subir la imponente montaña. Las vistas desde el punto más alto de la ciudad son impresionantes. El cambio de color de la ciudad se produce conforme el teleférico asciende: los techos de teja roja se vuelven protagonistas del paisaje contrastando con el azul del mar y el verde de la vegetación. Un grupo de edificios se agrupan adentro de una delgada línea gris: la muralla. Por un lado se divisan a lo lejos las múltiples islas que conforman el territorio y el inmenso mar se antoja infinito desde las alturas. Las vistas bien podrían ser postales, conforme el funicular se acerca al nivel del poblado el color va cambiando una vez más, el rojo de los techos se va desvaneciendo mientras el funicular se sumerge en la basta vegetación como si de una selva se tratara. Después de una tarde más de playa regresamos paseando para disfrutar de las calles, fue así como descubrimos el color ámbar que pinta los imponentes muros en el ocaso. Dubrovnik es una de las ciudades más espectaculares de la costa Dalmacia con sus múltiples matices que fascinan a cualquiera.  Después de una merecida ducha ‘vuelve-a-la-vida’ salimos una vez más por la ciudad para celebrar nuestra despedida de esta fascinante costa del Adriático. Al cabo de un par de copas de vino tinto de la región, nos encontramos con el fascinante palacio del rector cuya fachada renacentista iluminada de manera especial invita al viandante a penetrar en el interior. La experiencia, aunque breve, fue estupenda. Una gran escalera de corte gótico protagoniza el patio interior flanqueado por una arquería corintia del periodo de dominio veneciano de la ciudad. Por la noche iluminación de la ciudad está perfectamente cuidada y la afluencia de turistas hace que la ciudad se sienta viva.

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Día 3

Desmañados para continuar con el completo pero abrupto itinerario que dispusimos, salimos de la estación de autobuses para dirigirnos hacia Split. A tan solo cinco horas de la ciudad amurallada de Dubrovnik se encuentra otro de los destinos más socorridos por el turismo en Croacia. Al subir al autobús todo parecía normal, turistas y locales desplazándose de ciudad en ciudad. A mitad del camino y después de tropecientas paradas continuas, un numeroso grupo de personas hizo su aparición en el pasillo del autobús. Dispuestos a trasladarse sin asiento y llegar hasta sus destinos abochornados compartimos todos los viajeros el medio de transporte con una variopinta concurrencia de autóctonos que amablemente saludaban a los turistas acomodados dentro del bus. Después del simpático recorrido por la costa dálmata llegamos a Split, el enorme y abarrotado puerto nos recibía con una temperatura altísima cuyo suelo quemaba nuestros pies. El recorrido de norte a sur y de este a oeste por el Palacio de Dioclesiano lo hicimos con maletas apreciando la antigua arquitectura y los interesantes rincones de la ciudad vieja. Después de una mala y lenta comida en la puerta oeste del antiguo palacio nos acercamos otra vez al puerto, esta vez para abordar el vaporeto que nos transportaría a Hvar. El destino más solicitado por jóvenes es también famoso por sus enormes valles de lavanda y su catedral, atracciones que poco nos importaban a juzgar por las recomendaciones nocturnas que nos proporcionaron.  Croacia funciona a la antigua usanza: los turistas que arriban al puerto son hostigados por los dueños de hoteles y pensiones para ofrecer su alojamient y Lucia, una amable señora a quien apodamos ‘MamaLucha’, fue quien nos recibió a nosotros. Con un masticado ingles y trabado italiano logro persuadirnos de ver los altos de su residencia particular donde acudimos en compañía de su supuesto sobrino quien no dijo ni ‘pío’ en todo el recorrido pero nos hizo cara cuando dijimos que teníamos apalabrado otro lugar para dormir. Después de la huida y ya con llaves en mano, preguntamos por la playa para calentar motores y salir de fiesta. Lo que encontramos fueron las orillas de la isla donde el mar choca con las rocas y que los croatas llaman playa. Mar, atardecer y vodka hacían el comienzo de nuestra noche. Náutico fue la primera parada, un pequeño pero bullicioso bar es el punto de reunión para autóctonos y turistas con espíritu fiestero. Los múltiples veleros llenos de jóvenes hacen escala obligada en Hvar. Al cierre de dicho bar, el vaivén de personas por el puerto nos mareaba, la oferta para salir después de los pequeños bares de la orilla del puerto se reduce a 3 lugares: Carpe diem, Veneranda y Pink Champagne (nuestro elegido). El gigantesco elevador nos deslumbraba y la amable bar tender nos servía chupitos a tutti plen. Noches alegres, mañanas tristes rezamos antes de dormir.

Día 4

Resacosos y cansados despertamos con hambre y ganas de playa. Habiendo terminado de comer paseamos por todo el puerto para llegar al edén. Hula Hula es un club de playa donde converge la muchachada para disfrutar del sol, la ‘playa’, buena música y mucha buena bebida. Atónitos y emocionados por el idílico paisaje (después de reconocer poco a poco gente que venía en el ferry, gente de la noche anterior y hasta gente que habíamos visto en Dubrovnik) nos despojamos de nuestras prendas para sumergirnos en las exquisitas aguas del mar Adriático. Los beats y las cervezas subían y bajaban y los convidados, borrachos de sol y champagne, bailaban y reían mientras contemplaban las guapas mujeres y las curvas que dibujan las islas croatas. El agua templada y exquisito clima del atardecer Mediterráneo invitaban a los presentes a zambullirse en el mar de Hvar y beber una copa más. Croacia, el país de las mil islas -y los mil gatos- nos volvía a sorprender no solo por el lugar, sino por el ambiente y el inspirador paisaje. Conforme el sol se ponía y las horas pasaban, la gente iba desapareciendo para reunirse más tarde en los múltiples locales que flanquean el puerto para apoyar a la Roja en la final de la Eurocopa. Pocos fans avistamos de la Forza Azurra, probablemente los croatas no simpaticen con ellos por el dominio que ejercieron en el territorio donde mucha gente celebraba el triunfo de la selección española.

Día 5

El dueño del apartamento que rentamos en una de las colinas de Hvar nos despertaba después de haber apagado el despertador. Quince minutos tuvimos para alistarnos y preparar las cosas para salir de su territorio. Para despedirnos de la vivaz isla situada al suroeste de Split y accesible en ferry desde el mismo puerto, desayunamos en un restaurante del puerto. Cobijados por un centenar de veleros, catamaranes, lanchas, barcos y cruceros hicimos nuestra última aparición por el puerto para después marchar en el vaporeto que nos transporto al puerto de Split. Fuimos recibidos otra vez por los múltiples propietarios de hoteles, apartamentos, cuartos y cuchitriles que amablemente nos ofrecían estancia a lo que contestábamos -No, thank you. We are leaving.- así dejábamos la playa y el mar de los cien azules para regresar en el ruletero autobús de paradas continuas hacia Dubrovnik. Después de las mil paradas, los controles de pasaporte y la estrecha carretera costera llegamos al lugar donde empezamos la aventura. La despedida no pudo ser superior, después de cuarenta y cinco minutos de espera, dos que tres corajes y un hueco en el estomago logramos ser sentados en las sultánicas sillas de la terraza del restaurante Taj-Mahal. El restaurante es lo mas similar a descifrar un enigma. El nombre es hindú, la comida es bosnia y está situado en la costa Dalmacia -se mezcla todo hasta obtener un cuento de las mil y una noches y taran: el Taj-Mahal-. La comida Bosnia posee influencias de la  comida turca, matices mediterráneos, los platos del centro de Europa y la cocina turca-otomana. La amplia carta es proporcional a la variedad de olores que se escapan de la pequeña cocina visible desde el exterior.

‘Pongamos que hablo de Madrid’

Ahora, después de haber vivido más de un año en la Villa del oso y el madroño, comparto los momentos y lugares que hicieron mon sejour madrileño el mejor. No cabe duda que como rezan los españoles ‘aquí se vive de maravilla’. Sobre todo se vive, en todo lo alto y ancho de la palabra. No hay más.Image

Un paseo.

La concentración de imponentes y detallados edificios madrileños de vanguardia rodean a la Cibeles haciendo de este paseo uno de los más bonitos de Madrid. Una de las calles que convergen en la fuente más famosa entre la peña futbolística, inmediatamente al norte de la Diosa tirada por los leones es el Paseo de Recoletos. Esta franja de la característica Avenida de la Castellana es la mejor forma de rematar con el paseo vanguardista madrileño. El gran corredor de Recoletos es simplemente estupendo. Romántico, acogedor, señorial y autentico; al Paseo lo engalanan sus enormes arboles, sus elegantes baldosas, los acordes del piano del Café Gijón, el kiosco art-nouveau de La Terraza y la variopinta concurrencia que recorre su cauce.

Una calle.

Almirante. Las calles más bonitas son las de este barrio coloquialmente apodado de Alonso Martinez. Estrechas, arboladas, actuales y soleadas se presentan entre otras, Piamonte y Conde de Xiquena. Vivas y apacibles son sus aceras y la calle del Almirante de día es una y de noche una otra. Entre los bajos de los elegantes edificios restaurantes y tiendas camuflan un bar mítico de la noche madrileña: el Toni 2. La discreción diurna de este barrio envuelve un misticismo que hay que vivir para apreciarla, si las farolas de esta calle hablaran… Entre las historias de las direcciones de esta afamada vía madrileña figuran nombres de grandes creativos como Jesús del Pozo (diseñador) y Alberto Campo Baeza (arquitecto).

Un restaurante.

Murillo Café. Aunque podría ser la embajada de Venezuela en Madrid por excelencia, ese aire tan español moderno me impide presentarlo así. En sus mesas se sienta la crema y nata de la sociedad madrileña para disfrutar de la exquisita comida en su acogedor ambiente característico del Bistró del Prado. Calidad y buen gusto se funden en todos los detalles del restaurante y el resultado es excepcional. Calle de Ruiz de Alarcón, 27  28014 Madrid.

Una tienda.

Diana Viaji. Este gran establecimiento rinde culto a una de las tradiciones arraigadas en España: la caza. La tienda propone la caza, además de una tradición milenaria, como un estilo de vida y en ella se pueden apreciar un sinfín de objetos que aluden al tema. Además de encontrar en este lugar todo tipo de artículos necesarios para practicar este deporte, dispone también de obras de arte (pintura y escultura) y piezas de decoración alusivos a la caza mayor y menor. El elegante recinto posee una variedad de trofeos que decoran los espacios perfectamente organizados y hacen que la experiencia sea completa. Juan Bravo, 42 28006 Madrid.

Un barrio.

La Latina. El antiquísimo Madrid de los Austrias es un punto de referencia para turistas y locales que visitan el barrio por su extensa oferta gastronómica y el ambiente (siempre animado) de su gente. Tanto de día como de noche en este vivaz vecindario se puede encontrar gente paseando. Los domingos es el día de más movimiento, pues además del mítico rastro dominical de La Latina es la tarde del último día de la semana en el que se antoja un plan informal y divertido como tomar unas cañas por estos lares.

Una tapa.

Pollo empanizado con ensalada de rúcula a la mostaza antigua. Uno de los últimos descubrimientos del barrio más elegante de la ciudad: Morao. La simpática terraza sobre la acera de la calle Velázquez fascina a vecinos y visitantes con sus sillas parisinas de color que no podía ser otro, morao. Entre las tapas ‘de toda la vida’ se pueden encontrar algunas novedosas como la citada anteriormente, todas buenísimas. Calle Velázquez, 40

28001 Madrid.

Un bar.

El Toni2. El mítico bar escondido de día bajo las copas de los arboles de la calle del Almirante se convierte, al salir la luna llena, en una cápsula del tiempo. Los años no pasan por el mejor bar de todo Madrid (ni por sus habituales) y el enorme piano de cola es el punto de reunión para trasnochados y aficionados al canto. Eso sí, todos con copa en mano y la mejor actitud de pasarlo ‘pipa re-pipa’. La sala de mis abuelos (sus amigos incluidos) es la mejor referencia para este surreal y fantástico ámbito madrileño en el que se canta tanto a Joaquín Sabina como a Frank Sinatra. Toca la que te salga de los cojones, Toni. Calle del Almirante 9, 28004 Madrid.

Una bebida.

Como bien retrata Sabina a su Madrid en sus letras, Madrid es ‘el mar dentro de un vaso de ginebra’ y a las Gin-tonic en punto la cita es en el Ten con ten. La gran barra y los expertos barman reciben a lo más selecto de la alcurnia para preparar uno (o varios) de los gin tonic’s de la larga y variada carta que poseen (ginebras inglesas, españolas, americanas, etc). El ambiente es siempre animado y los convidados a la enorme barra degustan el delicioso aperitivo siempre sonrientes. Al final del día: ‘Todo en la vida es un ten con ten’. Calle de Ayala 6, 28001 Madrid.

Les queues parisiennes

Les queues parisiennes

El celebérrimo refinamiento francés se refleja en el orden de los habitantes de la capital gala. Algunas de las costumbres más parisinas como la rutinaria (y sagrada) visita al boulanger sirven para demostrar la buena cuna de sus habitantes. Transportar la baguette debajo del brazo al salir de la panadería hará siempre la distinción entre los autóctonos y los no naturales de la Ciudad Luz. Los parisinos hacen fila para lo que haga falta, para muestra…