Categoría: Fotografía

Cena en mi casa (Calavera)

A mis abuelos Luisa, Güera, Jorge y Alfonso; y a mi Tía Gloria

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Ya estaba todo a punto para el gran día,

por recibir estaba, muy especiales visitas.

Una sola noche a la vida volvían

para comer, brindar y olvidarnos de las cuitas.

 

Desde muy temprano Vicky empezó a cocinar

La probada Lasagna Julita ocurrió preparar.

Con el recetario herencia de Gloria comenzó a guisar…

cuando la occisa por la puerta muy puntual resultó entrar.

 

¡Señora! Le grito Vicky con la cara desencajada

-‘¿Que no te avisaron que venía?’

Le dijo Gloria soltando una carcajada

-‘…pero no que tan temprano llegaría’

 

El segundo en llegar fue Alfonso mi abuelo

Con su puntualidad ‘don de reyes’ se presentó.

Tanto trabajo le costó bajar del cielo

que con ‘limong’ y un tequila se niveló.

 

¡Bienvenido Compadre! A Don Jorge abrazó

-‘¿Qué hacemos aquí? a Morelia deberíamos de ir’

-‘Échate un tequilita, Compadre’, Don Alfonso le comentó:

-‘Para ver a Monarcas perder mejor me quedo aquí’

 

Más tarde Luisa y Güera se presentaron con prisa.

Su vodka y su Petróleo ya estaban en la mesita.

-‘Venimos de la peluquería’ se morían de la risa

Porque en realidad se había alargado la jugadita.

 

Todos en la chorcha estaban cuando La Parca sin avisar tocó la puerta

-¿Que hacen todos aquí si ustedes ya se habían petateado? preguntó

Venimos desde el cielo sin poder rechazar la oferta

-‘A mí ni me vean’, Vicky se sonrojó.

 

-‘Vengo por el tal Emilio, un Arquitecto…

el que organiza todos los días una pachanga o una cena,

me mandaron sus vecinos que lo quieren ver muerto.

¿Dónde estará el infeliz creador de esta verbena?

 

Emilio Alvarez Abouchard, Ciudad de México 2019

MiMorelia.com

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La fachada de la catedral de Morelia como remate de la calle Benito Juarez

No importa cuando leas esto, seguramente estás a punto de visitar la ‘Ciudad de la Cantera Rosa’ y estás buscando recomendaciones para tu viaje.  Soy un orgulloso moreliano que promueve su ciudad aquí, allá y acullá y a petición de varios amigos he ido enlistando los lugares que más me gustan y me parecen más interesantes para compartirlos contigo, con ellos y con todos los que quieran tener una visita memorable a Morelia.

Hoteles, Restaurante, Bares, Cafés, Edificios, Monumentos y Escapadas de un día componen esta selección probada y aprobada por amigos muy queridos como Natalia (Colombia), Claudia (Brasil), Max (España), Karen, Ana Paola, Sara y Sofía (México) quienes han visitado la capital michoacana y han disfrutado de estos planes.

Cada quien habla como le va en la feria y tus comentarios acerca de estos y otros lugares/planes son bien recibidos para enriquecer la selección y seguirla compartiendo a todos los amigos que visitan Morelia. Espero que estas recomendaciones sean de tu interés y te ayuden a disfrutar nuestra ciudad para que la recomiendes allá donde vayas. ¡Bienvenido!

 

 

HOTELES

Villa Montaña (Calle Patzimba 201, Vista Bella)

Hotel Boutique en el barrio de Santa María de Guido al sur de la ciudad. Sus jardines son maravillosos y las vistas de la ciudad son inmejorables.

Cantera 10 (Calle Benito Juárez 63, Centro Histórico de Morelia)

Hotel Boutique en el corazón del Centro. La decoración de interiores es contemporánea y los cuartos que dan a la calle son los mejores para ver la Catedral en diferentes horas del día.

Los Juaninos (Av. Morelos Sur 39, Centro Histórico de Morelia)

Hotel Boutique en el corazón del Centro. La decoración es elegante y señorial y el restaurante está en la azotea. Imperdible tomar algo o cenar en la terraza del restaurante.

Virrey de Mendoza (Av Francisco I. Madero Pte 310, Centro Histórico de Morelia)

Hotel en un edificio colonial del S.XVIII el corazón del Centro. La decoración es más barroca con antigüedades. El piano de cola y el vitral del lobby hacen obligatoria la visita al hotel. Se puede disfrutar también su terraza a pie de calle en el portal Matamoros.

Casa Madero (Av Francisco I. Madero Ote 137, Centro Histórico de Morelia)

Hotel Boutique contemporáneo a 1.5km de la Catedral dentro del primer cuadro de la ciudad. Vale la pena visitar el Callejón del Beso, las Tarascas y el Jardín de Villalongín.

Casa San Diego (Av Acueducto 197, Centro Histórico de Morelia)

Hotel Boutique contemporáneo a 1.5km de la Catedral dentro del primer cuadro de la ciudad. El hotel está sobre la Calzada Fray Antonio de San Miguel, un elegante paseo de cantera cuyo remate es la iglesia más bonita de la ciudad, el Santuario de la Virgen de Guadalupe.

 

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El ‘túnel’ natural de los arboles de la Calzada de Fray Antonio de San Miguel

RESTAURANTES

Lu Cocina Michoacana (Portal Hidalgo 229, Centro Histórico de Morelia)

Comida típica de Michoacán en plein air bajo el Portal Hidalgo en el corazón del Centro Histórico. A cargo de la Chef Lucero Soto, todo está delicioso pero vale la pena probar la Botana Cantinera, las Corundas y las Enchiladas Placeras. El mejor plan es sentarse en el portal para ver pasar gente y escuchar la música de la Estudiantina en directo.

La Conspiración de 1809 (Portal Allende 209, Centro histórico de Morelia)

El vecino más nuevo del Centro Histórico se aloja en la Casa Michelena junto a Fortunata  y Jacinta (churrería) y el Café Michelena (cafebrería). Los tres locales son imprescindibles por el diseño de interiores hecho por Luis Laplace, el diseñador argentino afincado en París. La cocina de la Conspiración está a cargo de Cynthia Canela (otrora Chef de San Miguelito) y el menú tiene platos estilo cantina. El Vasolote es exquisito.

San Miguelito (Perif. Paseo de la República S/N, La Loma)

Un clásico de la ciudad a medio camino entre Santa María y el Centro Histórico. Éste Restaurante Boutique es un clásico de Morelia donde la decoración es ecléctica y todo está a la venta. La comida mexicana es riquísima sobre todo el Pollo en salsa de tamarindo. No te puedes perder el ‘Rincón de las Solteronas’, una enorme ofrenda a San Antonio de Padua a quien previo ritual de adoración se hacen peticiones de matrimonio bajo los ojos de 850 representaciones del santo de los enamorados, todas de cabeza…

Tata Mezcalería (Bartolomé de Las Casas 511, Centro Histórico de Morelia)

Restaurante de cocina contemporánea a 1km de la Catedral dentro del primer cuadro de la ciudad. Su barra de mezcales y  la terraza son inmejorables. Comenzó como un speakeasy y se ha convertido en un referente tanto para turistas como para locales.

Chango (Sor Juana Inés de La Cruz 129, Centro Histórico de Morelia)

A escasos pasos de Tata, la cocina de Chango está a cargo de Daniel Aguilar Bernal, quien curtido en los porteños fogones de Buenos Aires, ha ido evolucionando su propuesta desde que abrió sus puertas. Ahora destacan los tacos gourmet como el de atún y camarón que son mis favoritos. Buen lugar para cenar y tomar tragos.

El Anzuelo (Perif. Paseo de la República 3180, Cinco de Diciembre)

El restaurante de mariscos más reputado de Morelia. Está fuera del Centro pero vale la pena la visita, sobre todo los domingos de Paella Valenciana hecha religiosamente cada día siete por Augusto Caire el dueño del lugar.

Bio (Av Lázaro Cárdenas 2870, Chapultepec Sur)

Fuera del Centro Histórico, el lugar y la locación no le hacen justicia a la comida y el servicio. Los platillos son de inspiración italiana pero con un toque menos convencional. Todo es EXQUISITO, pero la Brocheta de atún, el Risotto de curry y el Risotto a los dos quesos con camarones son las estrellas. No dejar de probar todos los Carpaccios: Alcachofa, Pulpo y Aguacate.

BARES

La oferta de bares en Morelia se renueva día sí y día también. Lo nuevo en el Centro Histórico es Xaneque, un speakeasy de mixólogos en el Jardín de las Rosas. Los clásicos son Sanyago, un bar tranquilo con trovadores en directo y Zacarías, un karaoke cuya ecléctica decoración le da un punto interesante. Para salir a bailar, el otrora Ego Near the Sky (ahora Luv) se mantiene vigente como el antro por excelencia en lo alto de la ciudad en Jesús del Monte con la mejor vista nocturna de Morelia. Vertical  está entre bar y antro y es divertido.

 

 

SITIOS TURÍSTICOS CENTRO HISTÓRICO

Para conocer el Centro Histórico de Morelia no hay nada mejor que hacer un recorrido a pie con Deborah Lopéz (Guía Certificada por la Secretaría de Cultura de Michoacán) quien con toda su amabilidad te contará la historia de la ciudad y te ensenará los tesoros que posee. Pídele que no te deje de llevar a:

Santuario de la Virgen de Guadalupe (San Diego)

Calzada Fray Antonio de San Miguel

Templo de Santa Rosa de Lima

Catedral de Morelia

Palacio Clavijero (Exposiciones itinerantes de interés)

Palacio de Gobierno (murales de Alfredo Zalce)

Casa de las Artesanías (cúpulas)

Jardín y Conservatorio de las Rosas

Museo Casa Natal de Morelos

 

 

ESCAPADAS 1 DÍA

Pátzcuaro

Es la ciudad más importante de la región lacustre a orillas del lago de Patzcuaro. Para dormir te recomiendo el Hotel Posada la Basílica, La Siranda, La Casa de la Real Aduana y El Mesón de San Antonio; Para desayunar, el restaurante del Hotel Posada la Basílica tiene una vista espectacular; Para comer puedes ir al restaurante del Hotel Casa del Naranjo  y si quieres probar charales y pescado blanco hay que visitar al restaurante de la Hostería de San Felipe; para hacer turismo la visita a la Isla de Janitzio desde el embarcadero municipal es imprescindible.

Tzintzuntzan

Es uno de los pueblos más bonitos e importantes alrededor del Lago de Pátzcuaro. Visita la zona arqueológica de Las Yacatas que alguna vez fue templo ceremonial purepecha. Y no dejes de pasear por el Atrio de los Olivos de Vasco de Quiroga dentro del Convento Franciscano de Santa Ana.

Tupátaro

Se encuentra un poco antes de llegar a Pátzcuaro y la visita obligada es a la Iglesia de Santiago Apóstol cuya pintura del techo fue restaurada con la ayuda del consejo Adope una obra de Arte AC.

Tzintzuntzan Emilio Alvarez Abouchard

Interior del templo de San Francisco dentro del Convento Franciscano de Santa Ana en Tzintzuntzan, Michoacán

 

 

De puertas para adentro

Texto publicado en el libro:  Herrera Cornejo, Arturo, 2017, ‘Alfonso Alvarez Barreiro, Un Empresario del Siglo XX en Michoacán’, Morelia, México, Morevalladolid.

Cuando mi abuela Luisa, la mujer de Don Alfonso Álvarez Barreiro, decidió escribir el libro de su vida lo primero que hicieron sus hijos Alfonso y Emilio fue regalarle una computadora. En el estudio de la casa de mis abuelos, Doña Luisa pasaba su tiempo aprendiendo ‘computación’ y poniendo por escrito su infancia durante la Guerra Civil Española, su adolescencia mexicana en el exilio y su vida adulta al lado de mi Abuelo en la ciudad que adoptaron como propia: Morelia. La ‘Maestra Miaja’, activa e inquieta, se dedicó con ahínco a recopilar información para sus memorias en una época en la que el internet interrumpía la señal del teléfono y servía máximo para mandar correos electrónicos. Con la ayuda de su hijo Alfonso, mi abuela se creó una cuenta de hotmail y a través de ella intercambiaba mensajes con algunos habitantes de su natal Melilla quienes le enviaban imágenes recientes de la ciudad, fotos de su casa de veraneo, pormenores de la cárcel donde estuvieron presos y otros datos generales que fueron llenando las páginas de su libro ‘Sombras y luces del ayer: Éxodo de recuerdos’ editado en 1999. La conexión que tuvieron madre e hijo era evidente: ella se entretenía recordando su vida y él se interesaba por los detalles de la Guerra Civil en España desde la perspectiva de una sobreviviente. El resultado fue nada menos que entrañable.

Mi Abuelo en cambio, que fue muy hábil para escribir (se le puede leer en algunas semblanzas en los periódicos del Club Rotario de Morelia), no dejó un testimonio escrito de su periplo y su trayectoria es digna de reconocerse. No solo por su activismo social y su actividad empresarial; también por su promoción al deporte y al desarrollo urbano de Morelia; y por las diversas actividades y proyectos en los que participó con notable liderazgo.

La idea original fue de mi Tío Alfonso y con la inquietud heredada, una vez más, los hermanos Álvarez Miaja se dieron a la tarea de poner por escrito la vida de su padre. La voluntad de ellos y la exhaustiva e interesante investigación del historiador Arturo Herrera Cornejo nos permiten entonces a través de las páginas de este libro adentrarnos en la vida pública de un moreliano por adopción que llegó para quedarse y se ganó un lugar dentro de la historia de la ciudad. Pero la huella que dejó este hombre abarca mucho más que lo que se vivió de puertas para afuera. Mi Abuelo Alfonso fue además la cabeza de su familia, líder entre sus amigos, sabio consejero y un gran maestro cuyos ejemplos y consejos han trascendido en quienes convivimos con él.

Alfonso Álvarez Barreiro nació rumbero y jarocho en el Puerto de Veracruz. A esa ciudad habían llegado sus padres ‘con una mano atrás y otra adelante’ procedentes de Galicia. A diferencia de otros españoles (llegados algunos años más tarde a causa de la Guerra Civil) la familia Álvarez Barreiro había venido a ‘hacer la América’, un término bien conocido entre gallegos y asturianos cuyas familias vinieron a México a principios del siglo XX desde luego a trabajar, pero primordialmente a buscar un mejor futuro. Alfonso, hijo de dos aldeanos de Loña del Monte, aprendió de ellos la cultura del trabajo y de sus hermanos la constancia y la perseverancia para salir adelante.

La situación que vivía su familia lo llevó a trabajar desde muy joven. Primero lo hizo en una panadería y después en un banco. De todos sus empleos aprendió y en todos destacó, pero hubo uno que recordaba con más determinación. A los 20 años se fue a trabajar a Houston, Texas alentado por un primo que vivía allá. Al cabo de unos meses su desempeño fue mejorando y comenzó a hablar inglés, con ello se ganó un ascenso dentro de la empresa aunque existían otros factores por los que ocurrió. Nunca le habían creído que era mexicano por su color de piel y en aquel momento ya estaba listo para liderar a sus compañeros de quienes había aprendido: un grupo de obreros entre los cuales había varios de raza negra. De puertas para afuera nunca platicó ese detalle ni otro que concretó su regreso expedito a México: Estados Unidos peleaba la Segunda Guerra Mundial, su ejército necesitaba refuerzos y los reclutamientos eran constantes en ésta y en otras fábricas de la ciudad.

Las páginas de este libro desdoblan las andanzas de un personaje valiente y responsable al que no se le cerró el mundo y supo sobreponerse a su circunstancia. Mi Abuelo se forjó un porvenir contradiciendo los augurios y rompiendo los moldes de su propia familia: se casó con María Luisa hija del General Miaja (aun cuando en su casa le dijeron que no estaba a la altura para contraer matrimonio con la hija de un militar de la Republica Española de tal rango); se emancipó de sus hermanos para tener su muy modesto pero propio negocio en la Ciudad de México; y más adelante dejó su patrimonio en la capital del país para buscar nuevos horizontes en el estado de Michoacán. Los pasos que dio Alfonso Álvarez fueron siempre firmes y sobre el camino del éxito.

A Morelia llegó para establecer la Distribuidora Michoacana de Automóviles. Y aunque ésta era una tierra desconocida para él, no lo era tanto para Fernando Rodríguez Miaja (el primo de mi abuela y esposo de su hermana Pepita). Con su concuño se asoció para arrancar el negocio con matriz en la capital y una sucursal en Uruapan. ‘Ya llegó Rockefeller’ murmuraban los cafeteros de ‘El Panal’ cuando arribaba el Ing. Rodríguez Miaja a tomar café en el extinto local de la Avenida Madero. La razón era que el coche de mi Tío, un Lincoln color negro de amplias carrocerías, no se veía muy seguido por estas calles. Al cabo de algunos años mi Abuelo se quedó como único propietario de la distribuidora pagando ‘religiosamente’ hasta el último centavo del valor de sus acciones a mi Tío Fernando y la relación que tuvieron perduró conservando el respeto y la amistad. ‘La única discusión que tuve con tu Abuelo fue por un partido de futbol’ recuerda siempre mi Tío.

‘Quien tiene un amigo tiene un tesoro’ y para mi Abuelo existían pocas cosas más importantes que la amistad. En una ocasión me preguntó que si yo practicaba algún deporte; a mi respuesta negativa replicó con un consejo: ‘escoge un deporte (el que tú quieras) y dedícate para que hagas un buen grupo de amigos’. Alfonso Álvarez Barreiro tuvo muchos y muy buenos de ellos. Con algunos se juntaba para realizar proyectos altruistas y con otros para hacer negocios; con unos se reunía para hablar de política y con todos se juntaba ‘a tomar la copa’. Hubo un grupo muy especial que le dio grandes momentos de satisfacción y alegría: junto a algunos de sus compadres y otros allegados formaron una directiva con el objetivo de hacer que el equipo de futbol de la ciudad, el Atlético Morelia, subiera a la primera división. Con ese nombre bautizaron ellos mismos el referente histórico de lo que hoy es Monarcas Morelia y hasta promovieron (y lograron construir) el Estadio Morelos. Todos sus amigos fueron parte fundamental en su vida y él se dedicó a cultivar su amistad.

Don Alfonso era un hombre serio, de mucho carácter y a la hora de cumplir había que hacerlo de manera exacta. ‘La puntualidad es don de reyes y virtud de caballeros’ nos adoctrinaba mi Abuelo que tenía poca paciencia y pecaba de ser puntual. Y así como lo hacía de puertas para adentro influía también en sus trabajadores y hasta en su círculo de amistades. Pero ese no era el único rasgo de educación que lo caracterizaba. Era un hombre de mundo, formal, aseado, reservado y muy cortés. Evitaba decir malas palabras y desestimaba a los hombres que no se rasuraban diario. En los restaurantes saludaba estrictamente descendiendo casi nada la cabeza ‘aunque se apersonara la mismísima Elizabeth Taylor’ y se ceñía con rigor a una de las recomendaciones que El Inválido le da a Andrés antes de partir en el poema de Antonio Plaza: ‘…de todos piensa muy mal; pero habla muy bien de todos.’

Al lado de María Luisa Miaja Isaac, Don Alfonso formó su familia y tuvieron cuatro hijos: Patricia (q.e.p.d.), Gloria, Alfonso y Emilio. De sus matrimonios con Manuel Bartlett, Olivia Abraham e Ybett Abouchard respectivamente nacimos seis nietos: León Manuel, Alejandra, Olivia, Natalia, Alonso y yo. La casa de mis abuelos fue siempre el centro de reunión: los sábados para tomar el aperitivo en el bar, los domingos para comer la familia al completo y los fines de año para celebrar la navidad. Todas las reuniones giraban siempre en torno a la comida, el vino, el futbol y la música que ponía mi Abuelo. De algunas de ellas salieron viajes inolvidables y de todas grandes enseñanzas que me han formado y atesoro con profunda admiración.

Estoy convencido que el interés que suscitará este libro se extenderá más allá de quienes conocimos a mi Abuelo de puertas para adentro. Tan solo en el estricto sentido de la narración de sus más de 90 años de vida entrelazados con la historia del desarrollo de Michoacán; pero más por los logros y las metas conseguidas por una persona tan activa y exitosa. Don Alfonso destacó más allá de su actividad profesional principal como lo fue la distribución de vehículos de diferentes marcas en el estado de Michoacán y llegó a ser un actor principal en el desarrollo urbanístico, social, deportivo, empresarial e industrial realizando con éxito proyectos en pro de los habitantes de la ciudad y del estado. Con la misma responsabilidad que lideró el Club Rotario de Morelia y la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automóviles (AMDA), asumió la presidencia del equipo Atlético Morelia; y con el mismo compromiso que impulsó la construcción del Estadio Morelos, promovió la creación del Club Campestre de Morelia.

Hubo un tiempo no muy lejano en que al menos media Morelia conocía a Alfonso Alvarez Barreiro. ‘El hombre no es de donde nace, es de donde pace’ decía él mismo. Y ‘Don Alfonso’ como era conocido y reconocido en Morelia, llegó a esta ciudad no solo para trascender en la vida profesional, si no para destacar en todos los ámbitos en los que se hizo presente. Tan necesario es el testimonio como importante es su ejemplo. Cuando conocí a mi Abuelo él estaba en el último tercio de su vida y yo era todavía un mequetrefe. Conforme he crecido, cada refrán, cada frase y cada consejo es más atinado; y conforme ha pasado el tiempo me he dado cuenta que la congruencia con la que vivió es digna de aplaudirse. En la vida de Don Alfonso, las puertas eran de cristal.

Emilio Alvarez Abouchard

Morelia, Michoacán, 2017.

Paris-DF arquitectura contemporánea

Una selección de proyectos construidos en la Ciudad de México durante la última década será expuesta en el Museo Nacional de Arquitectura del 28 de septiembre al 4 de octubre.

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Si hacer una lista es complicado, ejemplificar la arquitectura reciente de  la cuarta ciudad más poblada del mundo  es una tarea delicada. Si en la lista no figuran todos los que deberían de estar o si los que participan no representan la realidad son algunas de las vicisitudes que se pueden cometer al hacer un muestreo de ésta y cualquier índole. La exposición México Arquitectura Contemporánea se inaugura hoy en el  Museo Nacional de Arquitectura y presenta 56 proyectos construidos en la última década en la #CDMX. La exhibición, originalmente presentada este verano en el Instituto Cultural de México en Paris, pretende conformar una mirada ‘amplia e incluyente de las nuevas construcciones, algunas con exigencias ecológicas, de reconversión, así como de restauración de monumentos catalogados’ de la arquitectura de la capital del país y presentarla como una metrópoli ‘ágil, contradictoria, contrastante, incluyente y tolerante’. Rascacielos, centros culturales, espacios públicos, bibliotecas y casas comparten cartel con un centro comercial subterráneo, un estudio de apenas 27m2 y  la primera construcción diseñada con los principios del movimiento moderno en el continente americano.

La iniciativa fue del Colegio de Arquitectos de la Ciudad de México (CAM-SAM) y el motivo era ‘mostrar la calidad, diversidad y excelencia de la arquitectura que se ha realizado últimamente en la Ciudad de México’. Mexico Architecture Contemporaine  se inauguró el pasado 18 de junio en Paris con un ciclo de conferencias dictadas por Félix Sánchez, Mario Schjetnan y Bernardo Gómez Pimienta quienes además de organizar la muestra presentaron sus proyectos Teotihuacán 19, Parque Bicentenario y La Ciudad de los Libros (firmado con Alejandro Sánchez) respectivamente. La exposición estuvo abierta al público hasta principios del mes de agosto y el interés que despertó fue tal que la muestra viajará por España, Finlandia y Marruecos  -por deseo expreso del embajador de México en el país africano-  además de presentarse en las ciudades galas de  Marsella, Lyon y Burdeos durante los próximos meses.

A la convocatoria abierta lanzada por el CAM-SAM para sus colegiados se inscribieron 120 proyectos de diversas escalas. Ernesto Alva, Jorge Gamboa de Buen y Augusto Álvarez conformaron el jurado independiente que eligió 56 proyectos construidos en la Zona Metropolitana de la #CDMX durante  2005-2015.  Espacio y tiempo eran los únicos requisitos para participar en una exposición que a los ojos del arquitecto Bernardo Gómez Pimienta (quien además realizó la curaduría de la edición parisina) es tan abierta como indicativa, pues ‘no tiene una temática o una limitación de un uso o tipo de edificios’. La lista de proyectos expuestos incluyó proyectos de gran escala como la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México de Serrano Arquitectos y Asociados con 240,000m2 construidos así como proyectos de menor tamaño como el Mini-Estudio firmado por FRENTE Arquitectura  de apenas 27m2 de construcción.

La casa que Juan O’Gorman diseñó para Cecil Crawford (su padre) en 1929 parece no cumplir con los requisitos de la exposición, pero después de un periodo largo de recuperación –entre la compra y la restauración de la vivienda- la primera construcción moderna del continente americano fue restaurada recientemente bajo la batuta del Arq. Víctor Jiménez. La casa, que aún conserva pedazos de murales pintados por O’Gorman, serviría al arquitecto para convencer a Diego Rivera y a Frida Kahlo de construir sus casas-estudios conectadas sobre la avenida Altavista. La ahora llamada Casa O’Gorman abrió al público en 2013 después que se retiraran todas las añadiduras y se volviera a construir la escalera original (al aire libre y sin barandal).

Pero ‘la calidad de nuestra arquitectura y lo contemporáneo de la misma fue lo que más sorprendió a los franceses’, señala Bernardo. La muestra presentada en pleno barrio de Les Marais en el centro de Paris es la misma que se presentará en el tercer piso del Palacio de Bellas Artes durante esta semana empatando con las celebraciones por el día del arquitecto (1 de octubre). Si bien para los naturales de Paris, Mexico es la Ville de Mexico y Mexique es el país, conviene romper una lanza por los arquitectos de tout Mexique. Pues el D.F. no es todo México y sería bueno saber si las vicisitudes de la selección se limitan al error en el nombre de la exposición: México Arquitectura Contemporánea.

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Gómez-Pimienta: ‘La arquitectura siempre es una colaboración’.

(Entrevista publicada en http://yatusabeperiodismo.blogspot.mx/2015/03/gomez-pimientala-arquitectura-siempre.html y en Artes y Vida del Diario Provincia el 20 de abril del 2015)

Bernardo Gómez-Pimienta, como arquitecto de los buenos, es un esteta nato: viste de negro de lunes a viernes y de beige los días de asueto. Maestro en Arquitectura por Columbia University,  Doctor en ídem por la Universidad Europea de Madrid y un largo etcétera de títulos  y reconocimientos, Bernardo ha visto sus ideas materializadas en varias escalas: desde la Escuela Nacional de Teatro hasta el sillón IA pasando por el Hotel Habita y la casa MTY.  Fundó su oficina -bgp arquitectura- en 2003, después de un prolífico periodo en TEN Arquitectos y hoy se consolida como uno de los 8 mejores arquitectos del país. Al observarlo esbozar sus ideas desde la pluma fuente que sujeta con cierto desenfado, es evidente que su mano está muy bien conectada con su cerebro.

Bernardo Gómez-Pimienta presentando sus dibujos sobre la mesa 'Lore' de su autoría.

Bernardo Gómez-Pimienta, uno de los 8 invitados al concurso para el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, presentando sus dibujos en su despacho.

¿Cómo fue tu acercamiento con la arquitectura? Uy…uhm. Pues mira, en mi familia no había ningún arquitecto y desde niño lo único que me interesaba era la arquitectura; así que nunca hubo dificultad de tener que seleccionar que quería hacer, era la única opción y no había otra. Empecé a visitar edificios, ciudades y poco a poco irme interesando en la arquitectura.

Estudiaste en la Anáhuac y ahora eres director de la carrera de Arquitectura en esa universidad. ¿Cómo fue tu época de estudiante?  Antes no teníamos el edificio en el que estamos actualmente, estábamos en unas bodegas lo cual era bastante interesante porque realmente podías ‘ensuciar’ el edifico. Y teníamos algunos profesores  muy talentosos, por ejemplo, tome clases con Mario Pani. También estaba dando clases Ricardo Legorreta y Agustín Hernández (que sigue dando clases en la Universidad). Y conociendo amigos y gente nueva con los que seguimos siendo amigos 30 años después.

¿Qué se enseñaba en la Escuela que ahora no y viceversa? Digamos que la parte de cómputo era inexistente. Ahora tenemos el FabLab (un laboratorio de impresión 3d) y todo se hace de manera digital. En esa época teníamos que estar dibujando todo,  incluso teníamos clases de acuarela.

Que ahora no existen… Tendríamos que volverlas a retomar, eran buenísimas. Y había profesores muy buenos. Gente que había estudiado en la Academia de San Carlos como Mendiola, el arquitecto de la Fuente de Petróleos y la Catedral de Toluca.

Además de diseñar casas, edificios, museos, etc.;  y participar en los concursos de arquitectura más importantes a nivel nacional, diseñas muebles… ¿Cómo comenzaste con los muebles?  Pues era muy fácil. En esa época el país estaba cerrado a las importaciones, entonces no había ninguna marca internacional de muebles. El mercado estaba sumamente limitado. Ahora vas a Masaryk o cualquier lugar de la Cd. De México y tienes muchísimas empresas que venden muebles extranjeros: desde Vitra, hasta la que se te ocurra. En esa época no había, entonces si querías un mueble especial lo tenías que diseñar. Eso me llevo a diseñar primero sillas y mesas. Comenzamos con los herreros y los carpinteros en la obra. Nos tomaba hasta un año para fabricar un mueble, teníamos que perseguir a los maestros para hacer  uno, dos, tres y hasta cinco prototipos. Entonces claro que les interesaba más colocar  las viguetas en la casa que hacer el prototipo de una silla 5 veces.

Hacer un edificio y hacer una silla es exactamente lo mismo: con 6 piezas haces un mueble y con 6000 haces un edificio. Es la misma manera de pensar. -Bernardo Gómez-Pimienta Arquitecto.

Pero sigues diseñando muebles aún con la oferta de las marcas extranjeras… Al final es la misma disciplina. Hacer un edificio y hacer una silla es exactamente lo mismo. Con 6 piezas haces un mueble y con 6000 haces un edificio. Es la misma manera de pensar. Los arquitectos antes siempre diseñaban mobiliario.

Y no solo has diseñado muebles… ¿Cómo bautizas tus piezas de diseño? Varía. En algunos casos tiene que ver con el nombre del cliente. En otros casos son islas. A veces son estrellas, que en el fondo son muy parecidas a las islas: son puntos rodeados de nada. Esto al final tiene mucho que ver con el mobiliario: es una pieza que puedes cambiar de lugar y está en medio de nada.

Diseñaste el proyecto de regeneración de la Avenida Masaryk… El proyecto lo diseñamos todos. La arquitectura siempre es una colaboración, nunca es una sola persona, creo que eso es muy importante de mencionar.

Más que un proyecto parece ser un detonante para que algo suceda… Masaryk es un proyecto urbano, un proyecto muy complejo porque en lugar de tener uno tienes 200 clientes que al final todos se convierten en especialistas  y todos tienen sus ideas preconcebidas. Es una buena oportunidad para demostrar que la ciudad se puede mejorar y no solo deteriorarse. Efectivamente es como el fondo para que sucedan otras actividades.

Por ejemplo… Que haya restaurantes, que haya tiendas, que haya turismo, que la gente pueda pasear,  y que puedas pasear a alguien en silla de ruedas;  que gente con discapacidades también puedan caminar sin ningún obstáculo y que la puedan utilizar. En fin, que la ciudad sea utilizable para todos; que el espacio público sea eso: Espacio Público.

¿Cómo complementarías el proyecto? Eso no depende de nosotros, depende de los clientes. Si un día llega alguno y me dice -Oye quiero tirar la gasolinera y hacer un restaurante- pues eso será una suerte.

¿Crees que hacen falta cosas por hacer en Masaryk/Polanco/Miguel Hidalgo? En la ciudad creo que hay muchísimos espacios que recuperar. No obligatoriamente con los mismos materiales que usamos para Masaryk, pero la recuperación y la apropiación del espacio público por las habitantes es fundamental en una ciudad. En este caso encontramos lugares donde los mismos propietarios habían invadido la vía publica, la estaban privatizando. Creo que lo importante del espacio público es que es el espacio de todos.

Tu despacho concursó  para construir el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México… Fuimos nada más 8 invitados  en todo el país. Fue un proceso muy llamativo ¿Cómo diseñar uno de los 4 aeropuertos más grandes del mundo? Es un programa sumamente complejo. La seguridad cada vez es más estricta; los controles que se tienen actualmente son obsoletos y se podrían evitar con nuevas tecnologías que no se han incorporado en ningún país; los flujos de gente son tales que tienen una dinámica muy particular. El proyecto también está planeado para ser un detonante. Esta zona es una de las más desaprovechadas de la ciudad. Aprendimos mucho y, como en todos los concursos, uno gana y los demás perdemos.

¿Qué opinas del proyecto ganador? Que está muy interesante  y que bueno que esté Foster ahí metido. La información que hemos visto tampoco es demasiada. Es un terreno con muchas complejidades: el subsuelo es sumamente complejo; se inunda 20cms por año;  es una zona desconectada del tejido urbano. Se tendrán que hacer muchas cosas para que el edificio funcione: desde obra hidráulica  hasta transporte público y vías de acceso.

¿Qué piensas del trabajo de Norman Foster?  Tiene muy buenos aeropuertos construidos.

Peter Cook escribió que tu arquitectura es cool y nunca tediosa…  Suena bien. Si lo dijo Cook, suena bueno.

Tienes una colección extensa de libretas con tus dibujos… Alguna que otra… creo que estoy en la 126.

¿Qué dibujas? La gran mayoría son cosas de la vida diaria, lo que pasa en los proyectos o en la obra. Tengo 20 libretas de viajes. Libretas de recorrido por diferentes países o ciudades donde en lugar de tomar una foto que ni siquiera volteas a ver; tienes que analizar, trazar lo que tienes frente a ti y hacer un trabajo de síntesis y de reflexión. Al final acabas reconociendo a ritmo las proporciones y los materiales y te fuerza realmente a estudiarlo y a verlo un poco mejor.

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Conoce mas de su trabajo en: http://www.bgp.com.mx

Kusama, arte y postureo.

Ecos de Zona Maco 2015

Obra de Secundino Hernández en Zona Maco 2015 presentada por la Galería Heinrich Ehrhardt

Obra de Secundino Hernández en Zona Maco 2015 presentada por la Galería Heinrich Ehrhardt de Madrid.

Artículo publicado el 11 de febrero del 2015 en -Artes y Vida- del Diario Provincia en Morelia, Michoacán.

La mexicana cita con el arte contemporáneo sucedió este fin de semana en la Ciudad de México. Galerías provenientes de ciudades como Madrid, Berlín, Nueva York, Amsterdam, Estocolmo, Barcelona, Miami, Estambul, entre otras expusieron y ofertaron su selección de obras a coleccionistas, expertos y aficionados. Los más de 10 años de antigüedad de Zona México Arte Contemporáneo no solo han consolidado a la feria como la más importante de nuestro país, MACO se ha posicionado como es el escaparte internacional más importante de Latinoamérica en lo que arte contemporáneo se refiere.

Lo que comenzó en Monterrey hace más de 10 años como una Muestra de Arte, se ha convertido en un evento de clase mundial en el que a través de 4 secciones: Sección General, Nuevas Propuestas,  Zona Maco Sur y Arte Moderno, se hace presente el quién es quién del mercado del arte actual. El tiempo no ha pasado en vano y los galeristas alardeaban una feria más ordenada, bien orientada y enfocada en nuevas tendencias.  -‘Los muertos’ van bajando- en popularidad y en precio, se pronunciaba Loreto Villareal de FIFI PROJECTS, dando así cabida a talentos emergentes como los que ella representa. La opinión de la fotógrafa regiomontana contrastaba un poco con lo que se veía en la sección de Arte Moderno: booths abarrotados y pasillos detenidos. Por ejemplo el de su paisana GE Galería que presentaba 107 fotografías colección de la estancia de André Breton en México.

El éxito fehaciente de la feria lo afirman los galeristas y lo constatan los artistas. La elegante Esther Ehrhardt de la madrileña Galería Heinrich Ehrhardt cacareaba tener todas las imponentes piezas de Secundino Hernández vendidas mucho antes de la recta final del evento: las 5 pinturas en gran formato no cotizaban en menos de $40,000USD y la gente no paraba de acercarse a preguntar la disponibilidad y el precio de las mismas. A la voz de Esther se sumaba la de Sharon Gesund de la  Galería Hilario Galguera del DF: la vibrante obra de Bosco Sodi (creador de la residencia para artistas Casa Wabi en Puerto Escondido) cotizó aproximadamente un 50% arriba que el año anterior. Y para el fotógrafo Pablo López Luz, quien exponía su último proyecto en la defeña Galería Arroniz, todo era satisfacción al enterarse que sus interesantes fotografías se habían vendido como acto de superstición el último día de la feria.

El tiempo no ha pasado en vano y lo que comenzó Zélika García (fundadora de Zona Maco) en Monterrey como una pequeña exposición llamada Muestra, es hoy la feria de arte contemporáneo más reputada de Latinoamérica. Para gustos, colores. Y La oferta de Maco 2015 fue tan prolija como diversa. Aunque los consagrados nombres del arte contemporáneo siguen predominando en las fichas de las obras, parece que su coexistencia  con artistas emergentes derivan en una oferta que satisface a tantos gustos. Mientras los postureros asaltaban con flashes las obras de la artista japonesa más conocida del DF, la Revista Chilango se mofaba de ellos  –en plena fiebre Yayoi Kusama-. Pero ni la aparición de la doble de Kusama –de la mitad de edad y el doble de estatura- ni la presencia de Eva Longoria por los pasillos del Centro Banamex, robaron foco al resultado del evento. La doceava edición de la feria brilló con luz propia y confirmó la posición que se ha ganado en la escena internacional.

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Morelia, de cine.

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Hace doce años comenzó en nuestra ciudad el rodaje de una historia llena de éxitos. La visión global de Alejandro Ramírez; el espíritu creativo de Cuauhtémoc Cárdenas Jr. y el profundo conocimiento de Daniela Michel han sido los detonantes para, junto a un nutrido grupo de colaboradores, materializar este guion que se escribe con tinta indeleble en la historia de Morelia. El Festival Internacional de Cine de Morelia arranca hoy su décimo segunda edición y lo hace rodeado de una gran expectativa y de los vítores habituales.  Si las inaceptables conductas de nuestros políticos han sido de película, la muestra mexicana de cine más importante a nivel internacional es la ocasión perfecta para demostrar que en nuestro estado hay mucho más de lo que se proyecta en el mundo entero.

Con dos ciudades patrimonio como sedes para la magna celebración, Morelia y Patzcuaro recibirán a lo más granado de la comunidad cinematográfica internacional quienes se daran cita estos días para apreciar no solo cortometrajes y largometrajes extranjeros: el trabajo de cineastas michoacanos será reconocido, como todos los años, a través de la Sección michoacana y el Concurso Michoacano de guión de Cortometraje.

Para la función inaugural y casi como acto de superstición, el segundo del segundo lustro repite la fórmula del año anterior: Director Mexicano + Actores de Hollywood. Alejandro González Iñarritu llega hoy con Birdman a las salas de Plaza Morelia de la mano de Michael Keaton y Edward Norton. La película del ‘Negro’ abrió también la Mostra de cine de Venecia este año tal como lo hacía Cuarón y su Gravity el año anterior: en La Ciudad de los canales y en La Ciudad de la cantera rosa. Para no parar con las coincidencias, Emmanuel ‘El Chivo’ Lubezki, quien igualmente se encargó de la fotografía de la multipremiada  película de Alfonso Cuarón,  encabeza la Dirección de fotografía de esta, la primera proyección del FICM. Dos directores, dos películas, dos ciudades y dos festivales que podrían converger en el máximo galardón de la inductria cinematográfica el año entrante ¿será?

Birdman es la historia de un actor (Keaton) que quiere dejar atrás su fachada de superhéroe que le dio fama por la interpretación del titán que da el título a la película. El otrora -hombre pájaro- adapta un cuento de Raymond Carver, ‘De qué hablamos cuando hablamos de amor’, en una producción de Broadway poco exitosa que pretende ser su homenaje al escritor, a quien conoció en sus juventudes. Sus anhelos de honrar a Carver, quien lo alentó en sus inicios, lo llevan a contratar un actor de Hollywood como coprotagonista (Norton) para mantener a flote un barco que parece hundirse junto con sus relaciones sentimentales.

Por la alfombra roja del Festival de Cine han desfilado decenas de concebidos personajes de la industria quienes junto con los que nos hemos sentado en las butacas de Cinepolis, han disfrutado de inolvidables proyecciones. Los invitados de honor este año son Juliette Binoche, Amos Gitai, Pawel Pawlikowski y Pierre Rissient. Actriz, Director, Cineasta y Promotor; todos ellos se codearán con los habitués que año con año se deleitan con el cine, la gastronomía, las calles y los extraordinarios monumentos que engalanan nuestra ciudad. Si el FICM está a la altura de viejos y consagrados festivales como Venecia, Toronto, San Sebastián y Cannes (con el que además colabora en la Semana de la Crítica) nuestra ciudad no es la excepción. Morelia es la gran anfitriona de este y otros festivales culturales de talla internacional que no ha decepcionado ni a los creadores de la cita, interesados en que los convidados disfruten tanto de la ciudad como lo hacen del séptimo arte.

Celebremos pues, una vez más, esta manifestación de cultura, arte y talento. Una celebración en la que el cine es el pretexto perfecto para demostrar las buenas prácticas de tantas personas valiosas y que nos da motivo para seguir creyendo en nuestro estado y en nuestra ciudad. Este extraordinario evento de ancho calado servirá, no solo para intentar borrar las intolerables escenas que hemos visto pasar en lo más alto de nuestras administraciones, si no para promocionar y sentirnos orgullosos de nuestra regia Morelia. Cantemos “México lindo y querido” compuesta por nuestro paisano Chucho Monge, a quien se rinde tributo esta edición , y disfrutemos de nuestra hermosa ciudad, tan excepcional que pareciera que solo existe en el cine.

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(Artículo publicado en Les habitués de FC Gente con Estilo del Diario Provincia, 20 octubre 2014)

La Lonja #15

La Lonja #15

La Lonja Mercantil celebró este fin de semana su quinceava edición en el marco de Mextrópoli, el Primer Festival Internacional de Arquitectura y Ciudad (otrora Congreso Arquine ). Las jóvenes familias paseaban entre los alternativos habituales a esta cita por el acogedor pórtico del Museo Franz Mayer. Los marchantes ocupaban sus espacios de exhibición (algunos mas, algunos menos originales) todos con sonrisas en sus caras mientras el sol regaba de luz el patio central del antiguo complejo hospitalario.
La lectura de la edición: ‘Levantamos las piedras para crear objetos de deseo’. Estos fueron para mí los más atractivos del bazar de diseño inspirado en los antiguos mercados sobre ruedas.

Entre tijeras y tenedores.

Por recomendación expresa llegamos a uno de los rincones con más carácter de la capital chilena. De no ser así, el peregrinaje hasta la decimonónica esquina de las calles Compañía de Jesús y Libertad se antojaría inexplicable. La Peluquería Francesa atiende a su fiel clientela desde 1925 en el mismo domicilio del Barrio Patrimonial Yungay. El legado que Don Emilio Lavaud dejara por estos feudos ha sido conservado y aumentado, llevando a su colorido edificio y a la sociedad que lo regenta a ser actores principales del barrio contiguo al primer cuadro de la ciudad.

El colorido edificio en la esquina de Libertad y Compañia de Jesus en el santiguino Barrio Yungay-Buenavida

El colorido edificio en la esquina de Libertad y Compañia de Jesus en el santiguino Barrio Yungay-Buenavida

Atrio del Centro Cultural Palacio de la Moneda-Buenavida

Atrio del Centro Cultural Palacio de la Moneda-Buenavida

Santiago de Chile, la ciudad capital del austral país, se presenta culta, moderna y bien organizada. La pujante economía de la urbe se respira en casi todos sus entornos, y las ofertas culturales así lo constatan. Para muestra, un botón: el bien logrado Centro Cultural Palacio de la Moneda  se esconde al frontis del Palacio de la Moneda, y aunque está enterrado en la Plaza de la Ciudadanía, este ‘contenedor cultural’ habla con voz fuerte. El proyecto, firmado por Cristian Undurraga, se hace presente en la ciudad como remanso del trajín cotidiano, amén del fascinante recorrido por su interior. La imponente sala principal, presidida por una gran rampa, se riega de luz natural a través del entramado de concreto que la cubre. Es este espacio el que acoge cautivantes exposiciones, dada su magnitud y la vista obligada de los transeúntes.

Corría el final del siglo XIX y los conspicuos cortesanos acudían religiosamente a la Peluquería Francesa para ser trasquilados en estilo ‘pera napoleónica’, el corte más socorrido por los caballeros santiaguinos de la época. Ni el cambio de domicilio, ni el abandono y la decadencia que sufrió el Barrio Yungay algunos años más tarde, representaron motivos para que los conocidos peluqueros dejaran de atender a sus habitués en las aparatosas sillas de la barbería. El anacrónico salón principal de edificio funge como barbería y salón de peluquería desde el año 1925; en él se respira un aire de otra época. Los años no han pasado por este lugar, ni por los peluqueros que atienden a su fiel clientela. El servicio ha sido ininterrumpido desde su fundación en 1891 y continua vigente en un espacio donde los objetos que existen podrían contar historias.

El salón principal del edificio es la Peluquería Francesa-Buenavida

El salón principal del edificio es la Peluquería Francesa-Buenavida

Uno de los lugares de la Peluquería Francesa donde se practican técnicas de barbería con paños calientes y navaja-Buenavida

Uno de los lugares de la Peluquería Francesa donde se practican técnicas de barbería con paños calientes y navaja-Buenavida

Hace no muchos ayeres que el simpático edificio de aires franceses se transformó para convertirse en lo que se conoce hoy como Boulevard Lavaud-Peluquería Francesa. Intelectuales, músicos, actores de teatro, arquitectos y pintores, hacían de este espacio su centro de reunión, y la inspiración para su creador fue inminente. Cristian Lavaud Oyarzún, nieto del fundador, tomó el carácter tradicional del edificio, la historia de la peluquería y los antiguos enseres de la estética para meterlos en una coctelera y brindarnos un insuperable ‘resto-bar’ en el corazón del emergente Barrio Yungay. Los ricos platillos de corte brasserie se maridan con vinos autóctonos y vinos importados del país galo. El café cargado (intolerable lo contrario), y la repostería afrancesada glorifican los orígenes del fundador y se convierten en un must del restaurante. El comedor se divide en distintas estancias, perfectamente bien ambientadas, que aluden invariablemente a la antigua peluquería que dio carácter al concepto. Antiguas bases de secadoras, empolvadas pelucas y vetustas vitrinas decoran el restaurante y fascinan a sus internacionales comensales en service continu.

El exitoso proyecto apodado Boulevard Lavaud no termina entre tijeras y tenedores. Contiguo al edificio, una pequeña puerta conduce hasta la ordenada trastienda de un establecimiento atípico. El Antiguo Almacén  evoca la esencia de las antiguas misceláneas chilenas para vender en pleno siglo XXI, los mismos productos ofertados antaño en las tiendas de la colonia. Son sus obsoletos colores y la disposición de los productos que, junto con los antiguos afiches de las refresqueras de toda la vida, dan el punto añoso al característico comercio.

Estancia del restaurante-Buenavida

Estancia del restaurante-Buenavida

Detalles del comedor del restaurante  Boulevard Lavaud-Buenavida

Detalles del comedor del restaurante Boulevard Lavaud-Buenavida

Las cosas, sin embargo, no terminan en el almacén. El proyecto más reciente del encargado de perpetuar la tradición, el nieto de Don Emilio Lavaud, lleva por nombre Los Coleccionistas. Un espacio fascinante en el que el acopio de antigüedades se ha dado sin discreción, y los arcaicos objetos se exhiben todos,  uno sobre otro, en dos emocionantes salas a tan solo una cuadra de la Peluquería Francesa. La posibilidad de tropezar es inminente, deseando uno, tropezarse con algún objeto de amplio valor y no caer al suelo al escuchar el precio.

La añoranza de una época pasada se dibuja en cada uno de los espacios del Boulevard. El trabajo de conservación es estupendo y la atención por parte del anfitrión es inmejorable. Al finalizar el recorrido de los espacios a través del tiempo, solo los relojes nos daban cuenta que este había transcurrido por minutos. La sensación de entrar en una máquina del tiempo fue fascinante y nos sucedió, con satisfacción, desde el primer momento en que pisamos el restaurante. Entre navajas, cucharas, ajos y viejas sillas, regresamos a nuestra moderna época después de haber gozado divagando en otros ayeres y constatar que el Boulevard Lavaud es uno de los rincones más emocionantes de Santiago de Chile.

Buenavida

Perspectiva Boulevard Lavaud-Buenavida

La antigua miscelánea  recuperada y renovada en el Antiguo Almacén del Boulevard Lavaud.

La vieja miscelánea recuperada y renovada en el Antiguo Almacén del Boulevard Lavaud.

Los Coleccionistas del Boulevard Lavaud.

Los Coleccionistas del Boulevard Lavaud.

Zacatecas, tierra de toros.

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El Quinta Real de Zacatecas es un espectáculo fascinante. El hotel destila una vibrante sensación de casta bravía.

El infaltable pretexto de celebrar las fiestas patrias y la inquietud de recolectar nuevas experiencias me ha llevado este año, junto a un grupo de buenos amigos, hasta la ciudad con rostro de cantera y corazón de plata. Patrimonio Cultural de la Humanidad por parte de la Unesco, cuna de grandiosos artistas plásticos, y referente indiscutible de la fiesta brava, Zacatecas sabe a México y en su frío aire, además de tequila, se respira nuestra milenaria cultura mexicana. La que fuera la ciudad colonizadora del norte de México en la Nueva España, deslumbra a paisanos y extraños con sus singulares costumbres, lujosos paramentos, valiosos acordes y celebraciones de categoría como sus corridas de toros.

Los aficionados a los toros no son pocos en las faldas del cerro de la Bufa. La decimonónica Plaza de Toros de San Pedro ocupa lo que llego a ser el límite de la “Muy Noble y Leal Ciudad de Nuestra Señora de Zacatecas” (nombrada así por Felipe II, Rey de España, Sicilia y Cerdeña) en la intersección de la calle González Ortega y el acueducto. Erigida en la bonanza minera de finales del XIX, el antiguo coso taurino fungió como anfitrión de inolvidables festejos taurinos hasta la edificación de la Monumental Plaza de Toros de la ciudad, que acoge hoy a los diestros y a su público en Zacatecas capital. La nostalgia de aquellas tardes se puede revivir en el mismo albero (ahora una elegante explanada) por el que desfilaron valientes matadores. La antigua Plaza de Toros de San Pedro es hoy un hotel de clase alta y tradición profunda en el que los acordes de la Marcha de Zacatecas, cortesía de la Banda Sinfónica del Estado, retumban todavía en los tendidos del recinto. El Quinta Real de Zacatecas es un espectáculo fascinante. A la vista, desde el viejo redondel, los arcos de la plaza se funden con los del acueducto ‘El Cubo’ que se recortan con las gradas dejando el cielo como lienzo de la instantánea. Desde la barrera los toros se ven mejor y es aquí donde ahora se disfrutan las viandas. La Plaza es el restaurante del hotel, que dispuesto en 3 niveles, ocupa los tendidos de sombra del ex-coso taurino. Los finos manteles blancos remembran los pañuelos de la peña, agitándose al aire pidiendo al juez los trofeos del matador en faena. En las refinadas mesas del comedor se sirven auténticos platillos regionales. Entre otras exquisiteces, los sopes de cochinita y el tradicional Asado de Boda zacatecano son destacables. La atentísima cortesía de un equipo de profesionales se hace cargo también del Botarel, el bar del hotel situado en lo que un día fue toriles. Por demás queda, mencionar el buen gusto en la decoración del magnífico parador de cuyas paredes cuelgan obras de consumados artistas como Pedro Friedberg y los oriundos de la región: Pedro y Rafael Coronel; a quienes resulta imprescindible visitar en las pinacotecas locales que llevan sus nombres y acogen sus acervos. A través del tiempo, las actividades de la localidad se han manifestado en forma de elegantes monumentos. Los zacatecanos se ponen el oro y la plata por montera y la exhiben a los cuatro vientos. Para muestra, un botón, o la Catedral entera. Erigida entre el barroco y el neoclásico, el churrigueresco templo dista mucho de ser como la casa del moro que ‘por fuera no es nada y por dentro un tesoro’. El delicado detalle de la fachada de cantera rosa, un excelso trabajo de filigrana digno de un platero, es solo el entremés del bacanal espiritual. Dentro del recinto, bajo la cúpula octogonal de la nave central, la luz natural retoca el descomunal bronceado oro de 24k del retablo principal firmado por el michoacano Javier Marín.

De aquellos polvos, estos lodos. La explotación minera de la ciudad, que ocurrió en diferentes intervalos de la historia de Zacatecas, heredó un inestimable bagaje cultural que no se limita solo a las destacables joyas arquitectónicas. A diferencia del oro y la plata, que no se vieron más por estos lares, son estas joyas y los grandes nombres del arte como el de Manuel Fuelguerez quienes fortuitamente hacen el ‘don Tancredo’ y permancen en la memoria de la ciudad. En el ‘lugar donde abunda el zacate’ (del náhuatl, Zacatecas) la celebración de México tiene cabida en lo mestizo, en el encuentro de las costumbres de la madre patria con las de este lugar. Desde la Mina El Edén el corazón de la ciudad late fuerte y mantiene vivo el carácter noble su rostro rosado. Por los retorcidos callejones del casco antiguo, los músicos suenan sus trompetas y tambores mientras animan las míticas callejoneadas zacatecanas. Al toro hay que agarrarlo por los cuernos, y a Zacatecas, por el centro.

http://www.quintareal.com/zacatecas