Categoría: Viajes

La tarde que no fué

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@ebuenavida 

Las expectativas superaron por mucho el codiciado mano a mano entre José Tomás y Joselito Adame en la Plaza México el domingo pasado.

‘El mejor torero del mundo’ se leía en los carteles repartidos a lo largo y ancho de la #CDMX para anunciar la corrida más esperada de la temporada grande 2015-2016 del coso de Insurgentes. La ponderación era para  José Tomás (Madrid, 1975) quien se enfrentaría en un ‘mano a mano’ con Joselito Adame (Aguascalientes, 1989) en el ruedo que lo vio convertirse en torero hace veinte años. El cartel provocó tal expectación que los boletos se vendieron (a precio de oro) dentro y fuera de México. Todo kiski estaría ahí y media España (se rumoraba) asistiría a la corrida el 31 de enero pasado. Los motivos no eran pocos: el diestro español tenía 6 años sin torear en’ la México’ y el matador hidrocálido venía de triunfar en las ferias de San Isidro y de Abril en las plazas de Madrid y Sevilla la primavera pasada. Lo que sucedió en el albero lo han contado ya las plumas mas taurinas  con su exquisita narrativa. Lo que se vivió en torno al evento es digno de contarse desde el segundo tendido de Sol por un simple aficionado a la controversial fiesta.

Era una de esas ocasiones especiales.  Ni los desorbitados precios de la reventa, ni los kilómetros recorridos impidieron que la afición se acodara en el redondel para disfrutar del tête-à-tête entre el hidalgo mexicano y el hidalgo español. La leyenda y la expectativa llenaron la Monumental Plaza de Toros México ‘hasta el reloj’. Cerca de 45,000 personas abarrotaron la decimosexta corrida de la temporada en la que los símbolos estuvieron presentes en todo momento: Aguascalientes, Madrid, México, España y como telón de fondo la plaza más grande del mundo donde el de galapagar recibió la alternativa un lejano 1995.

Los éxitos de José Tomás no han sido pocos. Verbigracia las 4 orejas que cortó en Las Ventas en 2008 y las 11 que corto en Nimes en 2012. Más escuetas son sus apariciones en el ruedo. A la leyenda se le suma que sus corridas no son trasmitidas por televisión: lo que pasa en la plaza se lo llevan los aficionados. La tarde del domingo Dios no repartió suerte. Hay quienes dicen que los toros no dieron el ancho y quienes opinan que el diestro español no conectó con sus astados. Con entusiasmo se enfrentó Tomás al primero de la tarde y  le sacó algunas  faenas y una oreja que termino devolviendo a la cuadrilla. El toro, vertical cornamenta y débiles patas, le propino dos volteretas aparatosas y el disgusto de no haber lucido como todos esperábamos.  Hasta ahí llego el mítico matador español. Él tampoco quedó satisfecho.

Quien sí conecto con sus bestias fue Joselito. Siete toros de 3 ganaderías diferentes (Los Encinos, Fernando de la Mora y Xajay) aparecieron en el ruedo. El quinto fue devuelto a petición del público y último en cruzar la puerta de toriles fue el que salvo la tarde. ‘Los últimos serán los primeros’ y el séptimo de la corrida, a mano del de Aguascalientes, fue el único que le permitió lucirse y escuchar fuertes ecos de ‘ole’ con sus elegantes ‘zapopanas’ ejecutadas con precisión de reloj suizo. Torero, torero le corearon al finalizar la corrida mientras la banda de la Monumental tocaba la canción de su tierra ‘Pelea de gallos’. Dos orejas se llevó consigo y la satisfacción de resultar vencedor en su tierra.

Se auguraba una tarde histórica para la lidia. Lo cierto es que las cosas tan esperadas generalmente decepcionan. Para ponerse frente al toro hay que tener un valor que casi nadie, pero para los precios tan altos, el personaje tan mitificado y leyenda de su arte tan platicada, lo que se vivió el pasado domingo no estuvo a la altura de las expectativas. Este fin de semana se pretende ver más arte en #ZMaco2016 que el que vimos el domingo anterior la Plaza México. José Tomás ya fue invitado a volver al coso de Insurgentes para reivindicarse con su afición. Por el momento: ¡Viva Aguascalientes!, ¡Viva!

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Gómez-Pimienta: ‘La arquitectura siempre es una colaboración’.

(Entrevista publicada en http://yatusabeperiodismo.blogspot.mx/2015/03/gomez-pimientala-arquitectura-siempre.html y en Artes y Vida del Diario Provincia el 20 de abril del 2015)

Bernardo Gómez-Pimienta, como arquitecto de los buenos, es un esteta nato: viste de negro de lunes a viernes y de beige los días de asueto. Maestro en Arquitectura por Columbia University,  Doctor en ídem por la Universidad Europea de Madrid y un largo etcétera de títulos  y reconocimientos, Bernardo ha visto sus ideas materializadas en varias escalas: desde la Escuela Nacional de Teatro hasta el sillón IA pasando por el Hotel Habita y la casa MTY.  Fundó su oficina -bgp arquitectura- en 2003, después de un prolífico periodo en TEN Arquitectos y hoy se consolida como uno de los 8 mejores arquitectos del país. Al observarlo esbozar sus ideas desde la pluma fuente que sujeta con cierto desenfado, es evidente que su mano está muy bien conectada con su cerebro.

Bernardo Gómez-Pimienta presentando sus dibujos sobre la mesa 'Lore' de su autoría.

Bernardo Gómez-Pimienta, uno de los 8 invitados al concurso para el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, presentando sus dibujos en su despacho.

¿Cómo fue tu acercamiento con la arquitectura? Uy…uhm. Pues mira, en mi familia no había ningún arquitecto y desde niño lo único que me interesaba era la arquitectura; así que nunca hubo dificultad de tener que seleccionar que quería hacer, era la única opción y no había otra. Empecé a visitar edificios, ciudades y poco a poco irme interesando en la arquitectura.

Estudiaste en la Anáhuac y ahora eres director de la carrera de Arquitectura en esa universidad. ¿Cómo fue tu época de estudiante?  Antes no teníamos el edificio en el que estamos actualmente, estábamos en unas bodegas lo cual era bastante interesante porque realmente podías ‘ensuciar’ el edifico. Y teníamos algunos profesores  muy talentosos, por ejemplo, tome clases con Mario Pani. También estaba dando clases Ricardo Legorreta y Agustín Hernández (que sigue dando clases en la Universidad). Y conociendo amigos y gente nueva con los que seguimos siendo amigos 30 años después.

¿Qué se enseñaba en la Escuela que ahora no y viceversa? Digamos que la parte de cómputo era inexistente. Ahora tenemos el FabLab (un laboratorio de impresión 3d) y todo se hace de manera digital. En esa época teníamos que estar dibujando todo,  incluso teníamos clases de acuarela.

Que ahora no existen… Tendríamos que volverlas a retomar, eran buenísimas. Y había profesores muy buenos. Gente que había estudiado en la Academia de San Carlos como Mendiola, el arquitecto de la Fuente de Petróleos y la Catedral de Toluca.

Además de diseñar casas, edificios, museos, etc.;  y participar en los concursos de arquitectura más importantes a nivel nacional, diseñas muebles… ¿Cómo comenzaste con los muebles?  Pues era muy fácil. En esa época el país estaba cerrado a las importaciones, entonces no había ninguna marca internacional de muebles. El mercado estaba sumamente limitado. Ahora vas a Masaryk o cualquier lugar de la Cd. De México y tienes muchísimas empresas que venden muebles extranjeros: desde Vitra, hasta la que se te ocurra. En esa época no había, entonces si querías un mueble especial lo tenías que diseñar. Eso me llevo a diseñar primero sillas y mesas. Comenzamos con los herreros y los carpinteros en la obra. Nos tomaba hasta un año para fabricar un mueble, teníamos que perseguir a los maestros para hacer  uno, dos, tres y hasta cinco prototipos. Entonces claro que les interesaba más colocar  las viguetas en la casa que hacer el prototipo de una silla 5 veces.

Hacer un edificio y hacer una silla es exactamente lo mismo: con 6 piezas haces un mueble y con 6000 haces un edificio. Es la misma manera de pensar. -Bernardo Gómez-Pimienta Arquitecto.

Pero sigues diseñando muebles aún con la oferta de las marcas extranjeras… Al final es la misma disciplina. Hacer un edificio y hacer una silla es exactamente lo mismo. Con 6 piezas haces un mueble y con 6000 haces un edificio. Es la misma manera de pensar. Los arquitectos antes siempre diseñaban mobiliario.

Y no solo has diseñado muebles… ¿Cómo bautizas tus piezas de diseño? Varía. En algunos casos tiene que ver con el nombre del cliente. En otros casos son islas. A veces son estrellas, que en el fondo son muy parecidas a las islas: son puntos rodeados de nada. Esto al final tiene mucho que ver con el mobiliario: es una pieza que puedes cambiar de lugar y está en medio de nada.

Diseñaste el proyecto de regeneración de la Avenida Masaryk… El proyecto lo diseñamos todos. La arquitectura siempre es una colaboración, nunca es una sola persona, creo que eso es muy importante de mencionar.

Más que un proyecto parece ser un detonante para que algo suceda… Masaryk es un proyecto urbano, un proyecto muy complejo porque en lugar de tener uno tienes 200 clientes que al final todos se convierten en especialistas  y todos tienen sus ideas preconcebidas. Es una buena oportunidad para demostrar que la ciudad se puede mejorar y no solo deteriorarse. Efectivamente es como el fondo para que sucedan otras actividades.

Por ejemplo… Que haya restaurantes, que haya tiendas, que haya turismo, que la gente pueda pasear,  y que puedas pasear a alguien en silla de ruedas;  que gente con discapacidades también puedan caminar sin ningún obstáculo y que la puedan utilizar. En fin, que la ciudad sea utilizable para todos; que el espacio público sea eso: Espacio Público.

¿Cómo complementarías el proyecto? Eso no depende de nosotros, depende de los clientes. Si un día llega alguno y me dice -Oye quiero tirar la gasolinera y hacer un restaurante- pues eso será una suerte.

¿Crees que hacen falta cosas por hacer en Masaryk/Polanco/Miguel Hidalgo? En la ciudad creo que hay muchísimos espacios que recuperar. No obligatoriamente con los mismos materiales que usamos para Masaryk, pero la recuperación y la apropiación del espacio público por las habitantes es fundamental en una ciudad. En este caso encontramos lugares donde los mismos propietarios habían invadido la vía publica, la estaban privatizando. Creo que lo importante del espacio público es que es el espacio de todos.

Tu despacho concursó  para construir el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México… Fuimos nada más 8 invitados  en todo el país. Fue un proceso muy llamativo ¿Cómo diseñar uno de los 4 aeropuertos más grandes del mundo? Es un programa sumamente complejo. La seguridad cada vez es más estricta; los controles que se tienen actualmente son obsoletos y se podrían evitar con nuevas tecnologías que no se han incorporado en ningún país; los flujos de gente son tales que tienen una dinámica muy particular. El proyecto también está planeado para ser un detonante. Esta zona es una de las más desaprovechadas de la ciudad. Aprendimos mucho y, como en todos los concursos, uno gana y los demás perdemos.

¿Qué opinas del proyecto ganador? Que está muy interesante  y que bueno que esté Foster ahí metido. La información que hemos visto tampoco es demasiada. Es un terreno con muchas complejidades: el subsuelo es sumamente complejo; se inunda 20cms por año;  es una zona desconectada del tejido urbano. Se tendrán que hacer muchas cosas para que el edificio funcione: desde obra hidráulica  hasta transporte público y vías de acceso.

¿Qué piensas del trabajo de Norman Foster?  Tiene muy buenos aeropuertos construidos.

Peter Cook escribió que tu arquitectura es cool y nunca tediosa…  Suena bien. Si lo dijo Cook, suena bueno.

Tienes una colección extensa de libretas con tus dibujos… Alguna que otra… creo que estoy en la 126.

¿Qué dibujas? La gran mayoría son cosas de la vida diaria, lo que pasa en los proyectos o en la obra. Tengo 20 libretas de viajes. Libretas de recorrido por diferentes países o ciudades donde en lugar de tomar una foto que ni siquiera volteas a ver; tienes que analizar, trazar lo que tienes frente a ti y hacer un trabajo de síntesis y de reflexión. Al final acabas reconociendo a ritmo las proporciones y los materiales y te fuerza realmente a estudiarlo y a verlo un poco mejor.

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Conoce mas de su trabajo en: http://www.bgp.com.mx

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La primera del 2015

Mientras SSMM Melchor Gaspar y Baltazar descansan ya por la ajetreada entrega de este 2015, y los etílicos menos atrevidos continúan de resaca por el finado Guadalupe Reyes 14-15; habemos varios que comenzamos esta misma semana la temporada #Godinez por poco más de 250 días del presente año. La ocasión no debería ser motivo para desanimarse pues este año gozaremos de 5 ‘puentes’ léase: Puente de la Constitución (2 de febrero), Puente Benito Juárez (16 de marzo), Puente del Trabajo (1 de mayo), Puente de la Revolución (16 de noviembre) y para cerrar con cascabeles tintineantes el Puente de Navidad (25 de diciembre). De estos 356 días que restan del año descansaremos 51 sábados y 51 domingos además de los días santos en primavera. En lo que los más osados continúan en el agua hasta la Candelaria y algunos de nosotros esperamos la caminadora o la silla de bíceps en el gimnasio (ya abarrotado durante la ‘cuesta de enero’); tenemos tiempo para aterrizar nuestros propósitos para este 2015 y para planear las escapadas en la vacaciones venideras. ¡Feliz 2015!

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Morelia, de cine.

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Hace doce años comenzó en nuestra ciudad el rodaje de una historia llena de éxitos. La visión global de Alejandro Ramírez; el espíritu creativo de Cuauhtémoc Cárdenas Jr. y el profundo conocimiento de Daniela Michel han sido los detonantes para, junto a un nutrido grupo de colaboradores, materializar este guion que se escribe con tinta indeleble en la historia de Morelia. El Festival Internacional de Cine de Morelia arranca hoy su décimo segunda edición y lo hace rodeado de una gran expectativa y de los vítores habituales.  Si las inaceptables conductas de nuestros políticos han sido de película, la muestra mexicana de cine más importante a nivel internacional es la ocasión perfecta para demostrar que en nuestro estado hay mucho más de lo que se proyecta en el mundo entero.

Con dos ciudades patrimonio como sedes para la magna celebración, Morelia y Patzcuaro recibirán a lo más granado de la comunidad cinematográfica internacional quienes se daran cita estos días para apreciar no solo cortometrajes y largometrajes extranjeros: el trabajo de cineastas michoacanos será reconocido, como todos los años, a través de la Sección michoacana y el Concurso Michoacano de guión de Cortometraje.

Para la función inaugural y casi como acto de superstición, el segundo del segundo lustro repite la fórmula del año anterior: Director Mexicano + Actores de Hollywood. Alejandro González Iñarritu llega hoy con Birdman a las salas de Plaza Morelia de la mano de Michael Keaton y Edward Norton. La película del ‘Negro’ abrió también la Mostra de cine de Venecia este año tal como lo hacía Cuarón y su Gravity el año anterior: en La Ciudad de los canales y en La Ciudad de la cantera rosa. Para no parar con las coincidencias, Emmanuel ‘El Chivo’ Lubezki, quien igualmente se encargó de la fotografía de la multipremiada  película de Alfonso Cuarón,  encabeza la Dirección de fotografía de esta, la primera proyección del FICM. Dos directores, dos películas, dos ciudades y dos festivales que podrían converger en el máximo galardón de la inductria cinematográfica el año entrante ¿será?

Birdman es la historia de un actor (Keaton) que quiere dejar atrás su fachada de superhéroe que le dio fama por la interpretación del titán que da el título a la película. El otrora -hombre pájaro- adapta un cuento de Raymond Carver, ‘De qué hablamos cuando hablamos de amor’, en una producción de Broadway poco exitosa que pretende ser su homenaje al escritor, a quien conoció en sus juventudes. Sus anhelos de honrar a Carver, quien lo alentó en sus inicios, lo llevan a contratar un actor de Hollywood como coprotagonista (Norton) para mantener a flote un barco que parece hundirse junto con sus relaciones sentimentales.

Por la alfombra roja del Festival de Cine han desfilado decenas de concebidos personajes de la industria quienes junto con los que nos hemos sentado en las butacas de Cinepolis, han disfrutado de inolvidables proyecciones. Los invitados de honor este año son Juliette Binoche, Amos Gitai, Pawel Pawlikowski y Pierre Rissient. Actriz, Director, Cineasta y Promotor; todos ellos se codearán con los habitués que año con año se deleitan con el cine, la gastronomía, las calles y los extraordinarios monumentos que engalanan nuestra ciudad. Si el FICM está a la altura de viejos y consagrados festivales como Venecia, Toronto, San Sebastián y Cannes (con el que además colabora en la Semana de la Crítica) nuestra ciudad no es la excepción. Morelia es la gran anfitriona de este y otros festivales culturales de talla internacional que no ha decepcionado ni a los creadores de la cita, interesados en que los convidados disfruten tanto de la ciudad como lo hacen del séptimo arte.

Celebremos pues, una vez más, esta manifestación de cultura, arte y talento. Una celebración en la que el cine es el pretexto perfecto para demostrar las buenas prácticas de tantas personas valiosas y que nos da motivo para seguir creyendo en nuestro estado y en nuestra ciudad. Este extraordinario evento de ancho calado servirá, no solo para intentar borrar las intolerables escenas que hemos visto pasar en lo más alto de nuestras administraciones, si no para promocionar y sentirnos orgullosos de nuestra regia Morelia. Cantemos “México lindo y querido” compuesta por nuestro paisano Chucho Monge, a quien se rinde tributo esta edición , y disfrutemos de nuestra hermosa ciudad, tan excepcional que pareciera que solo existe en el cine.

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(Artículo publicado en Les habitués de FC Gente con Estilo del Diario Provincia, 20 octubre 2014)

Instrucciones para cumplir 100 años.

#Cortázar100años

Llegar a un centenario de vida es una hazaña difícil que se sortea exactamente entre durar y vivir. Aquellos que suman 100 años de existencia en su credencial de elector, los años les vienen por añadidura y no por deseo, apreciación personal. Si hace no muchos ayeres celebrábamos a nuestro extinto prohombre de las letras mexicanas en su centésimo aniversario de nacencia, el homenajeado en esta ocasión tampoco circula más (al menos físicamente) por estos lares.  Julio Cortázar recibe la batuta de manos de Octavio Paz para enfrentarse en un tête-à-tête con 100 años cumplidos este 2014, un año de manteles largos para nuestro lenguaje, nuestra literatura y nuestra cultura latinoamericana. Reza el refrán que: ‘Si quieres llegar a viejo, guarda aceite en el pellejo’, pero para sumar 10 lustros en el acta, no hace falta solo eso. Diría yo que si se quiere llegar a un siglo y seguir más vigente que la constitución, hay que hacer lo que hizo el Gran Cronopio, además de alejarse de los famas…

  1. Devenir un trashumante eterno

Por sus venas corría sangre argentina, pero Julio Cortázar vio la luz en la capital de Bélgica el 26 de agosto de 1914 en los albores de la primera guerra mundial. En sus primeros años, el autor de innumerables cuentos pasaría una corta pero significativa temporada en la Ciudad Condal. De ella recordaba, aún de mayor, las formas, colores y composiciones fantásticas que Gaudí esparciera por el Parc Güell barcelonés que frecuentaban regularmente él y su familia en aquellos tiempos. Más tarde regresarían todos a Argentina,  sin embargo, fue París la ciudad que sedujo a Cortázar y donde algunos años después fijaría su domicilio en el número 4 de la Rue Martel en el 10ème arrondissement. La ciudad luz no solo atestiguo el florecimiento de su carrera como escritor; sus calles, sus puentes, sus cafés y sus parisiennes fueron su mayor inspiración para contar historias y emocionar a 500 millones de personas con sus cuentos, cartas, textos y novelas.

  1. Adorar París por sobre todas las cosas

No son pocos los escritores (y los mortales, como uno) que pasan por la capital francesa y no caen rendidos ante sus encantos. Sin ningún ánimo de ser la excepción, el autor de Historias de cronopios y de famas sucumbió ante sus atributos soñándola, escribiéndola y caminándola como un flâneur moderno de Baudelaire. Fue París la trinchera desde la que relató sus mundos y en la que compartió su vida con su primera esposa Aurora Bernárdez  y su gato Flanelle. Cortázar también vivió en Montparnasse y recorría con frecuencia las calles y los cafés de éste, y el barrio contiguo: Saint-Germain-des-Prés en cuyos alrededores transcurre su Rayuela. Los cafés del mismo boulevard, el Pont Neuf, el Pont des arts y los Quais del rio Sena son recurrentes puntos de encuentro entre los personajes de esta, la obra que le otorgo la inmortalidad al escritor argentino.

  1. Cabalgar entre la realidad y la ficción

Los cuentos y las novelas de Julio Cortázar son una mezcla entre realidad y ficción. Un encuentro entre apreciaciones fantásticas y la coherente escritura de su pluma. Eso sí, siempre a partir de lo cotidiano, de la vida diaria, de lo que veía y vivía al pasar de los días.  Decía Mario Vargas Llosa que: «Cortázar detectaba lo insólito en lo sólito, lo absurdo en lo lógico, la excepción en la regla y lo prodigioso en lo banal. Nadie dignificó tan literariamente lo previsible, lo convencional y lo pedestre de la vida humana.»

  1. Andar con cautela y siempre atento

Entre las enseñanzas que nos dejó Cortázar, Rey  Cronopio, figuran las Instrucciones para subir una escalera. «Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incomodas.» La descripción para enfrentar ese suelo que se pliega en ángulo recto para transportarnos a otro nivel es emocionante. La narrativa, sencilla pero detallada, le valió para desconstruir un acto que hacemos todos los días sistemáticamente, sin pensar en el ritmo, la coordinación y el cuidado que conlleva cambiar nuestra persona de nivel.

  1. Ser el más querido de la patria chica

Como no podía ser en otro lugar, el Gabo encontró a Cortázar en París. En el Old Navy: el café en el Blvd. Saint-Germain donde solía escribir el argentino y de cuya presencia regular fue advertido el padre de Macondo.  Precoz admirador del argentino, fue una vez más la capital francesa la que terminaría por cruzar los caminos de estos dos prodigiosos escritores latinos y llevaría a García Márquez a describirlo como el ‘El argentino que se hizo querer de todos’, difícil encomienda entre sus paisanos.  El escritor colombiano escribiría de él: «Los ídolos infunden respeto, admiración, cariño y, por supuesto, grandes envidias. Cortázar inspiraba todos esos sentimientos como muy pocos escritores, pero inspiraba además otro menos frecuente: la devoción.»

  1. Jugar a escribir/escribir jugando

Con 50 años de edad, Cortázar publicó Rayuela en Buenos Aires en 1963. Y el lanzamiento de su novela revolucionó ipso facto el llamado boom latinoamericano. La irreverencia del autor se puso por manifiesto en una época de acalorados e incesantes movimientos sociales: protestas por la guerra de Vietnam, marchas de Martin Luther King por la igualdad de razas en Estados Unidos, los movimientos de liberación en Argelia y el Congo, el movimiento estudiantil de Paris en mayo y el homónimo de Tlatelolco en octubre. Aunque comulgaba con esas ideas, Cortázar desenchufo la política de su prosa y se divirtió escribiéndola transmitiendo ese sentimiento en cada una de las letras de su novela. -Léala usted como mejor le venga en gana- Rayuela es la Maga, Oliveira, Rocamadour, Paris, jazz, espíritus, juventud y eternidad. Cortázar en estado puro.

  1. Frecuentar a tus amigos

El círculo de Cortázar era verdaderamente envidiable. En la página principal de su directorio figuraban sus colegas Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa. Éste último, aun con una marcada diferencia ideológica, fue buen amigo y admirador del autor de Todos los fuegos del fuego. En sus múltiples dedicatorias para Cortázar recuerda con especial atención un viaje a Atenas que hizo junto a Julio y Aurora para fungir de traductores en 1967. Recuerda lo bien que se llevaban él y la que en aquel momento era su mujer (hoy viuda, albacea y heredera universal del escritor). También era amigo de Borges y escribió para su revista bonaerense en varias ocasiones. Sus amigos lo admiraban

  1. Fumar pipa

La pipa era uno más de los distintivos del Gran Cronopio. La barba, los anteojos, el cigarrillo, la Olivetti, su gato y su trompeta los demás. El tabaco inglés y la elegante pipa que fumaba Cortázar acompañaban su mate porteño y se volverían iconos indiscutibles de un personaje enigmático y divertido.

  1. Viajar en metro

Cortázar lo tenía claro: las ciudades se conocen caminando. Pero las grandes ciudades se reconocen también por su transporte colectivo subterráneo. Ya fuera en el Métro parisien o en El Subte de su (casi) natal Buenos Aires, esos viajes dentro del vagón lo emocionaban. «Hoy sé que el trayecto en ‘subte’ no duraba más de veinte minutos, pero entonces lo vivía como un interminable viaje en el que todo era maravilloso desde el instante de bajar las escaleras y entrar en la penumbra de la estación, oler ese olor que solo tienen los metros y que es diferente en cada uno de ellos. »

Hacen falta mucho para cumplir cien años y no estar vivo. ¡Viva Cortázar!

 

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(Gráfico: basado en una ilustración de http://alvez-art.blogspot.mx/)

Bogotá D.C.

Bogotá es una ciudad de ladrillo, un material noble que recibe con orgullo la pátina del tiempo. El hecho de que la metropolí ha sido construida predominantemente por la terra cotta (que dirían los naturales de Roma), podría parecer aburrido. La ciudad está hecha para observarse desde otra perspectiva. La diversión consiste en observar y apreciar los (pequeños) grandes detalles: las juntas de los bloques color naranja, las posiciones en las que se colocan, las siluetas que provocan, los colores de los tantos y tantos ladrillos, los encuentros en la esquinas y hasta los años que han vivido. El color predomina sobre la de desaturación de la ciudad moderna de concreto. No hay saltos de color y existen pocos engendros que sobresalen en el horizonte andino: una mezcla de verde y anaranjado que se cubre de lluvia de tanto en tanto. Orden, franqueza, coherencia y bondad. Construir con un material hecho por el hombre, trabajado con la mano del mismo para crear espacios a ser habitados por otros individuos.

Helena Rizzo y su Maní.

(Artículo publicado en Les habitués por Emilio Buenavida en el suplemento FC Gente con Estilo del Diario Provincia. #440 30 de junio del 2014)

Helena Rizzo-Buenavida

Entre manifestaciones y ecos de protesta, La Copa del Mundo comenzó ayer en el país de la samba, el carnaval y precisamente el futbol. Si los ojos del mundo están puestos en la ciudad brasileña de São Paulo, sede del partido inaugural, las bocas del mundo lo hacen en el Maní, el restaurante de la mejor chef del mundo según la lista de Los 50 Mejores Restaurantes de América Latina.

Helena Rizzo, brasileña de cuna, comenzó sus andanzas sobre la pasarela en su natal Porto Alegre al sur del país. Su belleza la llevo a probar suerte en São Paulo, donde comenzó los estudios de arquitectura mientras seguía modelando. Pero la guapa y carismática brasileña cambio pronto las prendas de diseñador por los impolutos hábitos culinarios. Helena comenzó a trabajar con los paulistas Gero Fasano y Neka Menna Barreto para comenzar antes que tarde por su cuenta: Na Mata Café fue su primera aventura gastronómica que lideró junto a dos socios a los 21 años de edad.

‘Si los ojos del mundo están puestos en la ciudad brasileña de São Paulo…los paladares más exquisitos lo hacen en el Maní…’

Ni lerda ni perezosa, la chef propietaria del Maní e Manioca de São Paulo, comenzó más tarde su peregrinaje por algunas renombradas cocinas del viejo continente. Tras su paso por Italia, Rizzo aterrizó en Cataluña para ocupar un lugar en los fogones del restaurante que ostenta el número 1 del ranking mundial. Joan Roca le abrió las puertas de su Celler de Can Roca y la llevó a comandar su proyecto barcelonés Moo donde conocería a su marido y más tarde cómplice, el Chef Daniel Redondo. En 2006 Daniel y Helena fundaron en el exclusivo barrio paulista de Jardims el restaurante que ocupa el pues 46 del mencionado ranking mundial. Puerta con puerta, el Maní es el cuartel general de los chefs y el Manioca un salón de eventos que sirve de marco para presentar sus creaciones.

Maní-Buenavida

El restaurante Maní es un espacio acogedor, limpio y relajado. El recibimiento corre por cuenta de un árbol de manzanas rojas que a pie de calle anticipa una experiencia especial. Los detalles están perfectamente cuidados: la decoración es sencilla, la atención de los que trabajan en el restaurante es cordial y su vestimenta perfecta. La inspiración de los chefs viene de la vida cotidiana, una propuesta que incluye platos coloridos que ensalzan la cocina brasileña y los ingredientes autóctonos de este enorme país como el tucupí (un caldo semi-picante que se hace a partir de la raíz de la yuca), la mandioca (una planta con la que se preparan harinas) y la jabuticaba (una fruta similar a la uva).

El nombramiento Veuve Clicquot Best Female Chef, es promovido por la revista Restaurant y fue creado en honor a Madame Clicquot, la mujer que presto su nombre para el conocido champán. ‘No soy y nunca he pretendido ser la mejor chef del mundo’  con estas palabras recibió el 28 de abril, en vísperas de la justa mundialista, este importante nombramiento que pretende premiar a las “mujeres innovadoras y audaces”. Ahí, en la ciudad de Lima, le aplaudió su compatriota Alex Atala, la mente creativa de renombrados restaurantes paulistanos como D.O.M. y Dalva e Dito. El más conocido embajador internacional de la cocina brasileña comparte la bandera ahora con su colega mujer para llevar más lejos la gastronomía de su patria.

Si bien es cierto que la locación de tan grande acontecimiento fue un detonador importante para dar fama tanto a la cocina brasileña como a ciudadanos que llevan bien puesta la camiseta verde-amarela, no es casualidad que Helena Rizzo haya sido la elegida para llevar la batuta de la gastronomía de su país en este mundial. La propuesta de la multi-ensalzada chef es innovadora en lo culinario y rica en lo cultural y se encuentra preparada para  desafiar a los paladares más exigentes que se den cita estos días en su comedor. Periodistas, críticos y amantes de la buena mesa comparten espacio y tiempo con los amantes del balompié en esta copa latinoamericana que auguran los que saben, se quedará en este continente.

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Entre tijeras y tenedores.

Por recomendación expresa llegamos a uno de los rincones con más carácter de la capital chilena. De no ser así, el peregrinaje hasta la decimonónica esquina de las calles Compañía de Jesús y Libertad se antojaría inexplicable. La Peluquería Francesa atiende a su fiel clientela desde 1925 en el mismo domicilio del Barrio Patrimonial Yungay. El legado que Don Emilio Lavaud dejara por estos feudos ha sido conservado y aumentado, llevando a su colorido edificio y a la sociedad que lo regenta a ser actores principales del barrio contiguo al primer cuadro de la ciudad.

El colorido edificio en la esquina de Libertad y Compañia de Jesus en el santiguino Barrio Yungay-Buenavida

El colorido edificio en la esquina de Libertad y Compañia de Jesus en el santiguino Barrio Yungay-Buenavida

Atrio del Centro Cultural Palacio de la Moneda-Buenavida

Atrio del Centro Cultural Palacio de la Moneda-Buenavida

Santiago de Chile, la ciudad capital del austral país, se presenta culta, moderna y bien organizada. La pujante economía de la urbe se respira en casi todos sus entornos, y las ofertas culturales así lo constatan. Para muestra, un botón: el bien logrado Centro Cultural Palacio de la Moneda  se esconde al frontis del Palacio de la Moneda, y aunque está enterrado en la Plaza de la Ciudadanía, este ‘contenedor cultural’ habla con voz fuerte. El proyecto, firmado por Cristian Undurraga, se hace presente en la ciudad como remanso del trajín cotidiano, amén del fascinante recorrido por su interior. La imponente sala principal, presidida por una gran rampa, se riega de luz natural a través del entramado de concreto que la cubre. Es este espacio el que acoge cautivantes exposiciones, dada su magnitud y la vista obligada de los transeúntes.

Corría el final del siglo XIX y los conspicuos cortesanos acudían religiosamente a la Peluquería Francesa para ser trasquilados en estilo ‘pera napoleónica’, el corte más socorrido por los caballeros santiaguinos de la época. Ni el cambio de domicilio, ni el abandono y la decadencia que sufrió el Barrio Yungay algunos años más tarde, representaron motivos para que los conocidos peluqueros dejaran de atender a sus habitués en las aparatosas sillas de la barbería. El anacrónico salón principal de edificio funge como barbería y salón de peluquería desde el año 1925; en él se respira un aire de otra época. Los años no han pasado por este lugar, ni por los peluqueros que atienden a su fiel clientela. El servicio ha sido ininterrumpido desde su fundación en 1891 y continua vigente en un espacio donde los objetos que existen podrían contar historias.

El salón principal del edificio es la Peluquería Francesa-Buenavida

El salón principal del edificio es la Peluquería Francesa-Buenavida

Uno de los lugares de la Peluquería Francesa donde se practican técnicas de barbería con paños calientes y navaja-Buenavida

Uno de los lugares de la Peluquería Francesa donde se practican técnicas de barbería con paños calientes y navaja-Buenavida

Hace no muchos ayeres que el simpático edificio de aires franceses se transformó para convertirse en lo que se conoce hoy como Boulevard Lavaud-Peluquería Francesa. Intelectuales, músicos, actores de teatro, arquitectos y pintores, hacían de este espacio su centro de reunión, y la inspiración para su creador fue inminente. Cristian Lavaud Oyarzún, nieto del fundador, tomó el carácter tradicional del edificio, la historia de la peluquería y los antiguos enseres de la estética para meterlos en una coctelera y brindarnos un insuperable ‘resto-bar’ en el corazón del emergente Barrio Yungay. Los ricos platillos de corte brasserie se maridan con vinos autóctonos y vinos importados del país galo. El café cargado (intolerable lo contrario), y la repostería afrancesada glorifican los orígenes del fundador y se convierten en un must del restaurante. El comedor se divide en distintas estancias, perfectamente bien ambientadas, que aluden invariablemente a la antigua peluquería que dio carácter al concepto. Antiguas bases de secadoras, empolvadas pelucas y vetustas vitrinas decoran el restaurante y fascinan a sus internacionales comensales en service continu.

El exitoso proyecto apodado Boulevard Lavaud no termina entre tijeras y tenedores. Contiguo al edificio, una pequeña puerta conduce hasta la ordenada trastienda de un establecimiento atípico. El Antiguo Almacén  evoca la esencia de las antiguas misceláneas chilenas para vender en pleno siglo XXI, los mismos productos ofertados antaño en las tiendas de la colonia. Son sus obsoletos colores y la disposición de los productos que, junto con los antiguos afiches de las refresqueras de toda la vida, dan el punto añoso al característico comercio.

Estancia del restaurante-Buenavida

Estancia del restaurante-Buenavida

Detalles del comedor del restaurante  Boulevard Lavaud-Buenavida

Detalles del comedor del restaurante Boulevard Lavaud-Buenavida

Las cosas, sin embargo, no terminan en el almacén. El proyecto más reciente del encargado de perpetuar la tradición, el nieto de Don Emilio Lavaud, lleva por nombre Los Coleccionistas. Un espacio fascinante en el que el acopio de antigüedades se ha dado sin discreción, y los arcaicos objetos se exhiben todos,  uno sobre otro, en dos emocionantes salas a tan solo una cuadra de la Peluquería Francesa. La posibilidad de tropezar es inminente, deseando uno, tropezarse con algún objeto de amplio valor y no caer al suelo al escuchar el precio.

La añoranza de una época pasada se dibuja en cada uno de los espacios del Boulevard. El trabajo de conservación es estupendo y la atención por parte del anfitrión es inmejorable. Al finalizar el recorrido de los espacios a través del tiempo, solo los relojes nos daban cuenta que este había transcurrido por minutos. La sensación de entrar en una máquina del tiempo fue fascinante y nos sucedió, con satisfacción, desde el primer momento en que pisamos el restaurante. Entre navajas, cucharas, ajos y viejas sillas, regresamos a nuestra moderna época después de haber gozado divagando en otros ayeres y constatar que el Boulevard Lavaud es uno de los rincones más emocionantes de Santiago de Chile.

Buenavida

Perspectiva Boulevard Lavaud-Buenavida

La antigua miscelánea  recuperada y renovada en el Antiguo Almacén del Boulevard Lavaud.

La vieja miscelánea recuperada y renovada en el Antiguo Almacén del Boulevard Lavaud.

Los Coleccionistas del Boulevard Lavaud.

Los Coleccionistas del Boulevard Lavaud.

El primero del segundo lustro.

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Con bombo y platillo arrancó el fin de semana anterior la mexicana cita con el séptimo arte. La señorial capital del estado de Michoacán se vestía de manteles largos para recibir a lo más granado de la comunidad cinematográfica internacional. Alfonso Cuarón apadrinaba el primer festejo de la segunda década del consagrado Festival Internacional de cine de Morelia con Gravity. Alejandro, Daniela y Cuauhtémoc, los flamantes creadores de la célebre eventualidad, daban el pistoletazo de salida mientras el aclamado director agradecía la proyección de su cinta en salas. El capricho de Cuarón fue atinadamente concedido y la ceremonia de inauguración tomó lugar en un entorno que no era el habitual. El cacareado largometraje protagonizado por dos de los más conocidos rostros de Hollywood comenzaba con retraso en distintas salas de Cinepolis Plaza Morelia el viernes por la tarde. Obra de Manuel Rocha (padre del arquitecto Mauricio Rocha), el teatro José María Morelos y Pavón ha sido sede de anteriores ceremonias de inauguración, verbigracia la de la décima edición. El estreno de ‘No’ del chileno Pablo Larraín se proyectaba por todo lo alto con Gael García como actor principal de la cinta e indiscutible protagonista del evento en un no muy lejano 2012. El recinto teatral se ha convertido en el sitio oficial de la proyección inaugural de un festival  cinematográfico de talla internacional. Los asistentes a la primera proyección del FICM disfrutamos de Gravity con los lentes bien puestos en formato 3D. Las profecías se cumplían al transcurrir de las imágenes de Sandra Bullock flotando en el infinito. Como apuntaría Carlos Boyero, la película nos tenía en una ‘tensión de primera clase’. No era solo el descontrol de los cuerpos oscilando en gravedad cero lo que nos ponía al filo del desespero; las inmejorables interpretaciones de la talentosa Bullock y el magnífico George Clooney nos obligaban a acompañarlos en su incertidumbre por sobrevivir y su angustia de regresar a salvo a la vida terrenal. La ansiedad se apersonaba constantemente durante la hora y media de proyección. Mientras los astronautas fluctuaban en un abismo espectacular incorrectamente proclamado ‘espacio’, los cinéfilos nos afianzábamos más a la butaca. Los límites del infinito son inexistentes y los cuerpos quedaban constantemente a la deriva dejando como estela un resquemor poco habitual entre los que gozábamos de la epatante función. Fue el desconcierto mismo que nos hizo perder uno de los cabos de la historia.  El cortometraje de Jonás Cuarón se proyectaba acto seguido de los créditos del largometraje de su padre como parte de la historia de la cinta. La aclamada película escrita por el clan Cuarón (padre e hijo) había sido presentada en otras importantes citas de la gran pantalla. San Sebastián acogió de maravilla la película de los mexicanos y la 70 edición de la Mostra de Venecia abría su ciclo con Gravity y sus protagonistas. Tanto allá como aquí la aceptación fue rotunda y los augurios se han ido cumpliendo uno detrás del otro. Ya con la luna a cuestas, puntual arribaba la concurrencia al coctel de inauguración en el insuperable Palacio de Gobierno de Michoacán. La colorida y tradicional Danza de los Viejitos abría la pista de baile colocada en el patio principal del palacio. Bajo la mirada atenta de los revolucionarios de Zalce, los jocundos acordes de la fémina al torno ponían a bailar a los trasnochados cinéfilos. El ánimo nocturno se extendió hasta la tarde del día siguiente con el arribo de una escuálida estudiantina que se paseaba por los portales de la otrora Calle Real de Morelia. El abarrotado corredor compartía viandantes con una concurrida Cerrada de San Agustín. Javier Marín hace uso de este espacio para ponerse a tono con Alfonso Cuarón. Una tercia de colosales cabezas de bronce parece haber caído en la mitad de la ciudad imitando el gesto de la capsula de la Dra. Ryan Stone. El artista lanza el contrapunto poniendo por manifiesto el efecto de la gravedad que el director desafiaba para rodar su película. El emocionante gesto de las habitables esculturas nos generaba, como lo había hecho Gravedad, un sinfín de sentimientos. El encuentro de las artes y  de viejas amistades en un entorno inmejorable, nos conducían al éxtasis mientras chocaban nuestras copas. Por el cine, por el arte, por los amigos y por la ciudad de la cantera rosa.

Zacatecas, tierra de toros.

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El Quinta Real de Zacatecas es un espectáculo fascinante. El hotel destila una vibrante sensación de casta bravía.

El infaltable pretexto de celebrar las fiestas patrias y la inquietud de recolectar nuevas experiencias me ha llevado este año, junto a un grupo de buenos amigos, hasta la ciudad con rostro de cantera y corazón de plata. Patrimonio Cultural de la Humanidad por parte de la Unesco, cuna de grandiosos artistas plásticos, y referente indiscutible de la fiesta brava, Zacatecas sabe a México y en su frío aire, además de tequila, se respira nuestra milenaria cultura mexicana. La que fuera la ciudad colonizadora del norte de México en la Nueva España, deslumbra a paisanos y extraños con sus singulares costumbres, lujosos paramentos, valiosos acordes y celebraciones de categoría como sus corridas de toros.

Los aficionados a los toros no son pocos en las faldas del cerro de la Bufa. La decimonónica Plaza de Toros de San Pedro ocupa lo que llego a ser el límite de la “Muy Noble y Leal Ciudad de Nuestra Señora de Zacatecas” (nombrada así por Felipe II, Rey de España, Sicilia y Cerdeña) en la intersección de la calle González Ortega y el acueducto. Erigida en la bonanza minera de finales del XIX, el antiguo coso taurino fungió como anfitrión de inolvidables festejos taurinos hasta la edificación de la Monumental Plaza de Toros de la ciudad, que acoge hoy a los diestros y a su público en Zacatecas capital. La nostalgia de aquellas tardes se puede revivir en el mismo albero (ahora una elegante explanada) por el que desfilaron valientes matadores. La antigua Plaza de Toros de San Pedro es hoy un hotel de clase alta y tradición profunda en el que los acordes de la Marcha de Zacatecas, cortesía de la Banda Sinfónica del Estado, retumban todavía en los tendidos del recinto. El Quinta Real de Zacatecas es un espectáculo fascinante. A la vista, desde el viejo redondel, los arcos de la plaza se funden con los del acueducto ‘El Cubo’ que se recortan con las gradas dejando el cielo como lienzo de la instantánea. Desde la barrera los toros se ven mejor y es aquí donde ahora se disfrutan las viandas. La Plaza es el restaurante del hotel, que dispuesto en 3 niveles, ocupa los tendidos de sombra del ex-coso taurino. Los finos manteles blancos remembran los pañuelos de la peña, agitándose al aire pidiendo al juez los trofeos del matador en faena. En las refinadas mesas del comedor se sirven auténticos platillos regionales. Entre otras exquisiteces, los sopes de cochinita y el tradicional Asado de Boda zacatecano son destacables. La atentísima cortesía de un equipo de profesionales se hace cargo también del Botarel, el bar del hotel situado en lo que un día fue toriles. Por demás queda, mencionar el buen gusto en la decoración del magnífico parador de cuyas paredes cuelgan obras de consumados artistas como Pedro Friedberg y los oriundos de la región: Pedro y Rafael Coronel; a quienes resulta imprescindible visitar en las pinacotecas locales que llevan sus nombres y acogen sus acervos. A través del tiempo, las actividades de la localidad se han manifestado en forma de elegantes monumentos. Los zacatecanos se ponen el oro y la plata por montera y la exhiben a los cuatro vientos. Para muestra, un botón, o la Catedral entera. Erigida entre el barroco y el neoclásico, el churrigueresco templo dista mucho de ser como la casa del moro que ‘por fuera no es nada y por dentro un tesoro’. El delicado detalle de la fachada de cantera rosa, un excelso trabajo de filigrana digno de un platero, es solo el entremés del bacanal espiritual. Dentro del recinto, bajo la cúpula octogonal de la nave central, la luz natural retoca el descomunal bronceado oro de 24k del retablo principal firmado por el michoacano Javier Marín.

De aquellos polvos, estos lodos. La explotación minera de la ciudad, que ocurrió en diferentes intervalos de la historia de Zacatecas, heredó un inestimable bagaje cultural que no se limita solo a las destacables joyas arquitectónicas. A diferencia del oro y la plata, que no se vieron más por estos lares, son estas joyas y los grandes nombres del arte como el de Manuel Fuelguerez quienes fortuitamente hacen el ‘don Tancredo’ y permancen en la memoria de la ciudad. En el ‘lugar donde abunda el zacate’ (del náhuatl, Zacatecas) la celebración de México tiene cabida en lo mestizo, en el encuentro de las costumbres de la madre patria con las de este lugar. Desde la Mina El Edén el corazón de la ciudad late fuerte y mantiene vivo el carácter noble su rostro rosado. Por los retorcidos callejones del casco antiguo, los músicos suenan sus trompetas y tambores mientras animan las míticas callejoneadas zacatecanas. Al toro hay que agarrarlo por los cuernos, y a Zacatecas, por el centro.

http://www.quintareal.com/zacatecas