Categoría: Arquitectura

El primero del segundo lustro.

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Con bombo y platillo arrancó el fin de semana anterior la mexicana cita con el séptimo arte. La señorial capital del estado de Michoacán se vestía de manteles largos para recibir a lo más granado de la comunidad cinematográfica internacional. Alfonso Cuarón apadrinaba el primer festejo de la segunda década del consagrado Festival Internacional de cine de Morelia con Gravity. Alejandro, Daniela y Cuauhtémoc, los flamantes creadores de la célebre eventualidad, daban el pistoletazo de salida mientras el aclamado director agradecía la proyección de su cinta en salas. El capricho de Cuarón fue atinadamente concedido y la ceremonia de inauguración tomó lugar en un entorno que no era el habitual. El cacareado largometraje protagonizado por dos de los más conocidos rostros de Hollywood comenzaba con retraso en distintas salas de Cinepolis Plaza Morelia el viernes por la tarde. Obra de Manuel Rocha (padre del arquitecto Mauricio Rocha), el teatro José María Morelos y Pavón ha sido sede de anteriores ceremonias de inauguración, verbigracia la de la décima edición. El estreno de ‘No’ del chileno Pablo Larraín se proyectaba por todo lo alto con Gael García como actor principal de la cinta e indiscutible protagonista del evento en un no muy lejano 2012. El recinto teatral se ha convertido en el sitio oficial de la proyección inaugural de un festival  cinematográfico de talla internacional. Los asistentes a la primera proyección del FICM disfrutamos de Gravity con los lentes bien puestos en formato 3D. Las profecías se cumplían al transcurrir de las imágenes de Sandra Bullock flotando en el infinito. Como apuntaría Carlos Boyero, la película nos tenía en una ‘tensión de primera clase’. No era solo el descontrol de los cuerpos oscilando en gravedad cero lo que nos ponía al filo del desespero; las inmejorables interpretaciones de la talentosa Bullock y el magnífico George Clooney nos obligaban a acompañarlos en su incertidumbre por sobrevivir y su angustia de regresar a salvo a la vida terrenal. La ansiedad se apersonaba constantemente durante la hora y media de proyección. Mientras los astronautas fluctuaban en un abismo espectacular incorrectamente proclamado ‘espacio’, los cinéfilos nos afianzábamos más a la butaca. Los límites del infinito son inexistentes y los cuerpos quedaban constantemente a la deriva dejando como estela un resquemor poco habitual entre los que gozábamos de la epatante función. Fue el desconcierto mismo que nos hizo perder uno de los cabos de la historia.  El cortometraje de Jonás Cuarón se proyectaba acto seguido de los créditos del largometraje de su padre como parte de la historia de la cinta. La aclamada película escrita por el clan Cuarón (padre e hijo) había sido presentada en otras importantes citas de la gran pantalla. San Sebastián acogió de maravilla la película de los mexicanos y la 70 edición de la Mostra de Venecia abría su ciclo con Gravity y sus protagonistas. Tanto allá como aquí la aceptación fue rotunda y los augurios se han ido cumpliendo uno detrás del otro. Ya con la luna a cuestas, puntual arribaba la concurrencia al coctel de inauguración en el insuperable Palacio de Gobierno de Michoacán. La colorida y tradicional Danza de los Viejitos abría la pista de baile colocada en el patio principal del palacio. Bajo la mirada atenta de los revolucionarios de Zalce, los jocundos acordes de la fémina al torno ponían a bailar a los trasnochados cinéfilos. El ánimo nocturno se extendió hasta la tarde del día siguiente con el arribo de una escuálida estudiantina que se paseaba por los portales de la otrora Calle Real de Morelia. El abarrotado corredor compartía viandantes con una concurrida Cerrada de San Agustín. Javier Marín hace uso de este espacio para ponerse a tono con Alfonso Cuarón. Una tercia de colosales cabezas de bronce parece haber caído en la mitad de la ciudad imitando el gesto de la capsula de la Dra. Ryan Stone. El artista lanza el contrapunto poniendo por manifiesto el efecto de la gravedad que el director desafiaba para rodar su película. El emocionante gesto de las habitables esculturas nos generaba, como lo había hecho Gravedad, un sinfín de sentimientos. El encuentro de las artes y  de viejas amistades en un entorno inmejorable, nos conducían al éxtasis mientras chocaban nuestras copas. Por el cine, por el arte, por los amigos y por la ciudad de la cantera rosa.

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Zacatecas, tierra de toros.

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El Quinta Real de Zacatecas es un espectáculo fascinante. El hotel destila una vibrante sensación de casta bravía.

El infaltable pretexto de celebrar las fiestas patrias y la inquietud de recolectar nuevas experiencias me ha llevado este año, junto a un grupo de buenos amigos, hasta la ciudad con rostro de cantera y corazón de plata. Patrimonio Cultural de la Humanidad por parte de la Unesco, cuna de grandiosos artistas plásticos, y referente indiscutible de la fiesta brava, Zacatecas sabe a México y en su frío aire, además de tequila, se respira nuestra milenaria cultura mexicana. La que fuera la ciudad colonizadora del norte de México en la Nueva España, deslumbra a paisanos y extraños con sus singulares costumbres, lujosos paramentos, valiosos acordes y celebraciones de categoría como sus corridas de toros.

Los aficionados a los toros no son pocos en las faldas del cerro de la Bufa. La decimonónica Plaza de Toros de San Pedro ocupa lo que llego a ser el límite de la “Muy Noble y Leal Ciudad de Nuestra Señora de Zacatecas” (nombrada así por Felipe II, Rey de España, Sicilia y Cerdeña) en la intersección de la calle González Ortega y el acueducto. Erigida en la bonanza minera de finales del XIX, el antiguo coso taurino fungió como anfitrión de inolvidables festejos taurinos hasta la edificación de la Monumental Plaza de Toros de la ciudad, que acoge hoy a los diestros y a su público en Zacatecas capital. La nostalgia de aquellas tardes se puede revivir en el mismo albero (ahora una elegante explanada) por el que desfilaron valientes matadores. La antigua Plaza de Toros de San Pedro es hoy un hotel de clase alta y tradición profunda en el que los acordes de la Marcha de Zacatecas, cortesía de la Banda Sinfónica del Estado, retumban todavía en los tendidos del recinto. El Quinta Real de Zacatecas es un espectáculo fascinante. A la vista, desde el viejo redondel, los arcos de la plaza se funden con los del acueducto ‘El Cubo’ que se recortan con las gradas dejando el cielo como lienzo de la instantánea. Desde la barrera los toros se ven mejor y es aquí donde ahora se disfrutan las viandas. La Plaza es el restaurante del hotel, que dispuesto en 3 niveles, ocupa los tendidos de sombra del ex-coso taurino. Los finos manteles blancos remembran los pañuelos de la peña, agitándose al aire pidiendo al juez los trofeos del matador en faena. En las refinadas mesas del comedor se sirven auténticos platillos regionales. Entre otras exquisiteces, los sopes de cochinita y el tradicional Asado de Boda zacatecano son destacables. La atentísima cortesía de un equipo de profesionales se hace cargo también del Botarel, el bar del hotel situado en lo que un día fue toriles. Por demás queda, mencionar el buen gusto en la decoración del magnífico parador de cuyas paredes cuelgan obras de consumados artistas como Pedro Friedberg y los oriundos de la región: Pedro y Rafael Coronel; a quienes resulta imprescindible visitar en las pinacotecas locales que llevan sus nombres y acogen sus acervos. A través del tiempo, las actividades de la localidad se han manifestado en forma de elegantes monumentos. Los zacatecanos se ponen el oro y la plata por montera y la exhiben a los cuatro vientos. Para muestra, un botón, o la Catedral entera. Erigida entre el barroco y el neoclásico, el churrigueresco templo dista mucho de ser como la casa del moro que ‘por fuera no es nada y por dentro un tesoro’. El delicado detalle de la fachada de cantera rosa, un excelso trabajo de filigrana digno de un platero, es solo el entremés del bacanal espiritual. Dentro del recinto, bajo la cúpula octogonal de la nave central, la luz natural retoca el descomunal bronceado oro de 24k del retablo principal firmado por el michoacano Javier Marín.

De aquellos polvos, estos lodos. La explotación minera de la ciudad, que ocurrió en diferentes intervalos de la historia de Zacatecas, heredó un inestimable bagaje cultural que no se limita solo a las destacables joyas arquitectónicas. A diferencia del oro y la plata, que no se vieron más por estos lares, son estas joyas y los grandes nombres del arte como el de Manuel Fuelguerez quienes fortuitamente hacen el ‘don Tancredo’ y permancen en la memoria de la ciudad. En el ‘lugar donde abunda el zacate’ (del náhuatl, Zacatecas) la celebración de México tiene cabida en lo mestizo, en el encuentro de las costumbres de la madre patria con las de este lugar. Desde la Mina El Edén el corazón de la ciudad late fuerte y mantiene vivo el carácter noble su rostro rosado. Por los retorcidos callejones del casco antiguo, los músicos suenan sus trompetas y tambores mientras animan las míticas callejoneadas zacatecanas. Al toro hay que agarrarlo por los cuernos, y a Zacatecas, por el centro.

http://www.quintareal.com/zacatecas

La Leche te hace bien.

La Leche

Entre latas, botes, frascos y tambos blancos desfilan comensales, meseros y platos con las exquisitas creaciones que se sirven en las impolutas mesas blancas del comedor más célebre de Puerto Vallarta. Los más frescos ingredientes encontrados en el mercado son los protagonistas de los platillos enlistados día con día en los pizarrones negros que dan contraste al característico ambiente monocromático del restaurante. El orden de la magnífica instalación de recipientes blancos dispuestos en enormes anaqueles que ‘abrazan y asombran a los que habitan el espacio’, emulan el carácter de una bodega láctica que se presenta limpia, sobria y elegante. Un almacén sui generis en el que la variedad de sillas dispuestas con atrevimiento llevan la firma de artistas contemporáneos de amplio renombre. El concepto, importado desde la Sultana del norte en 2008, fue ideado por el conocido diseñador gráfico Ignacio Cadena Rubio quien además de hermano, es socio del mediático chef tapatío. El blanco (blanquísimo) del almacén pretende caracterizar un lienzo en el que los platillos forman la composición y reclaman atención en un ambiente cuyo significado radica en ‘exaltar el núcleo del concepto: la cocina del chef Cadena’. La sensación de estar en un manicomio se disipa con la luz cálida y la primer bebida degustada en el Almacén Gourmet de Alfonso Cadena. La irreverencia del chef queda por manifiesto en el restaurante más conocido de la costa jalisciense; es el desconcierto mismo que detona emociones en los convidados al manjar cuyas delicias son servidas en vajillas dispares. Imperdible es un clásico del lugar: el fresquísimo Q.M.T. protagonista recurrente del menú. Con tres ambientes distintos y la atención que amerita las palmas, sobra cacarear el lleno total en el que noche con noche el saludo atento del progenitor del clan Cadena nos alienta a repetir la visita. En una noche de suerte, el cocinero cambia la cuchara por la guitarra para subir al pequeño escenario del comedor principal para hacer gala de sus dotes artísticos que no se reducen únicamente a su programa en elgourmet.com . Bajo la mirada de la fotografía de la mujer manchada de leche, el afamado chef es capaz de rematar la cena en con una experiencia incomparable.

http://www.lalecherestaurant.com/#/home

El ‘speakeasy’ colombiano

Barra NN elespectador

No obstante de tener como rival a la ciudad más innovadora del 2013 (Medellín), entre trancones y ajetreos la caótica capital colombiana se regocija de seguir siendo la ciudad más cosmopolita del país andino. A pesar de situarse al pie de la cordillera de los andes, el norte se pierde fácil entre calles y carreras que convergen y divergen en los atemporales edificios de ladrillo rojo del distrito capital del país. Es la Zona G la que se ufana de contar entre sus direcciones con algunos de los restaurantes más celebres del país además de seguir siendo uno de los referentes del acontecer social de Bogotá. En ella una pequeña pero colorida tienda hace las veces de ‘tapadera’ de uno de los establecimientos mejor concurridos de la ciudad. Los factores sorpresa son la constante del NN, un gran cartel con el nombre Miss Elania enmarca el mencionado almacén, el primer paso al misterioso restaurante. La época de la prohibición en Estados Unidos (1920-1932) es el concepto que trasladan Maurizio Mancini y Gerónimo Basile hasta el centro de Bogotá donde después de tropezar con ollas y fogones, hay que subir una estrecha escalera para descubrir el enorme piano de cola cuyos acordes superan el barullo de los comensales distribuidos en las dos plantas de la elegante mansión de la calle 71. El ‘speakeasy’ colombiano (que de hablar en voz baja tiene poco)  sirve platillos afrancesados de alta calidad creados ex profeso por el chef Nicolas de Zubíria.  Entre la ecléctica decoración del NN (No Name) sobresalen las lámparas ‘art deco’ que riegan de luz la enorme barra por la que desfilan las prohibitivas y más rebuscadas bebidas que se disfrutan a la luz de las velas. Como antaño, el carácter secreto del sitio y la selecta concurrencia del lugar confirman la añeja experiencia neoyorquina que trasladada a un entorno actual inhibe a los convidados recordar el trajín capitalino que ocurre al cruzar de vuelta la famosa cocina del excepcional restaurante.

Calle 71 # 5 – 70, Bogotá, Zona G, Colombia

fotografía: http://www.elespectador.com

Historias que se beben.

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Escondido detrás de la puerta del número 511 de la colonial calle de Bartolomé de las Casas, un íntimo y agradable entorno sorprende los parroquianos que suenan la puerta para ingresar al (michoacanísimo) paraíso. Bautizada como mezcalería, Tata es mucho más que una cantina de elite moreliana. El concepto de ofrecer a los comensales una ‘cocina de autor’ inspirada en ‘lo autóctono y lo regional’ marcha fenomenal bajo la batuta de Fermín Ambas, quien forjado en los porteños fogones de Buenos Aires consigue un equilibrio estupendo en cada una de sus creaciones logrando el agasajo total de la concurrida convocatoria. Al ojo del amo engorda el caballo y los creadores del it place de Morelia lo tienen claro, son ellos mismos quienes reciben a su gente como quien abre la puerta de su casa. El espíritu del restaurante recupera la antigua usanza de nuestra tierra y resulta tan propio y original que deviene una experiencia completa.  La tradición artística de la mano michoacana se aplaude en el Tata; el mobiliario, diseñado y fabricado en Pátzcuaro ex profeso para el lugar, convive con creaciones de cobreros de Santa Clara y alfareros de Capula quienes contribuyeron con sus piezas para, junto con artistas contemporáneos morelianos, lograr una armonía en el paramento del restaurante.  Interesantes pinturas, fotografías y grabados cuelgan de las paredes de la añeja casa en el primer cuadro de la ciudad, son ellas quienes probablemente contarían las historias de los convidados, todos amigos, que se acodan en el intrínseco e insuperable patio de Tata para degustar los manjares morelianos regados todos de mezcales y cervezas artesanales.

Bartolomé de Las Casas 511, Morelia, Michoacán

http://www.tatamezcaleria.com.mx

MUST MUEBLES

MUST MUEBLES

La serie MUST have/know comienza con esta selección de mobiliario cuyo carácter intemporal es sumamente destacable teniendo en cuenta que algunas piezas tienen más de 80 años de haber sido concebidas por sus creadores, algunos de ellos renombrados arquitectos del movimiento moderno del siglo XX. La inclusión del fabricante de dichas ‘piezas de arte’ se cita en el tercer apartado pues la licencia de fabricación de las mismas pertenece a las empresas mencionadas y vale la pena siempre adquirir un producto certificado.

Tatiana Bilbao


Nada mas encontrarme, en una de mis navegaciones por la red de El País, una obra de Tatiana Bilbao y ha sido todo leer y leer de la gran promesa de la arquitectura mexicana contemporánea. Aunque sus proyectos, su trayectoria y su vida son muy interesantes, en esta ocasión serán apuntes de su biografía y una exposición gráfica de una obra en particular lo que pretendo esbozar a través de estas palabras.

Nieta de exiliados de la guerra civil española y criada en el colegio familiar, el Colegio Bilbao, una de las arquitectas más prominentes de esta generación confiesa no haber aprendido en su alma máter todo lo que la ha llevado a conseguir los numerosos reconocimientos (nacionales e internacionales) con los que ha sido condecorada: la Universidad Iberoamericana. Otrora socia de Fernando Romero, antiguo compañero de clase y yernísimo del hombre más rico del mundo, aprendió de él ‘…a tocar puertas que se han abierto en las vetas que me interesan, como el arte contemporáneo…’. En su oficina, además de su hermana, colaboran 25 personas más provenientes de todas partes del globo terráqueo. Esa globalización de la que Bilbao es practicante parte, creo yo, de la realización de uno de sus proyectos más celebrados: la Sala de exhibiciones en el parque Arquitectónico de Jinhua. La reinterpretación de un jardín chino que convive además con obras de arquitectos de la talla del despacho suizo de Herzog & DeMeuron, catapultó a Tatiana Bilbao SC a la escena internacional. Y aunque pareciera que los reconocimientos a nivel mundial (entre otros: Premio de las artes de Berlín) y las numerosas publicaciones en las que ha llegado a figurar Bilbao fuera de nuestras fronteras pudieran desorbitar a la arquitecta, su preocupación e inquietud sigue siendo su país natal, en el que reclama se tomen en cuenta a los arquitectos para la planeación y gestión de sus ciudades. No obstante de ser la arquitecta de un mecenas sinaloense, cuya colección privada de arte asciende a 35 piezas de renombrados artistas internacionales, Tatiana es consciente de la situación de nuestro país; con su Taller de investigación MX.DF, trata de establecer y entender las relaciones que conforman la producción del espacio tanto público como privado en la ciudad de México y pretende acercarse a los habitantes quienes son al fin los usuarios de dichos espacios.  Su vínculo con el arte contemporáneo perdura, y además del proyecto anfitrión de las 35 piezas internacionales (Jardín Botánico de Culiacán), una de las puertas que se abatieron a su favor fue la del celebérrimo artista contemporáneo Gabriel Orozco. Roca Blanca es el nombre del proyecto firmado por Tatiana en Puerto Escondido, México. La casa enclavada en la idílica costa oaxaqueña reclama la pureza y la sencillez propia de la artista. En palabras de Orozco: “Creo que un artista tiene la responsabilidad de crear un universo que contenga la complejidad y la inmensidad de la capacidad humana.” Y en este sentido Bilbao tuvo la responsabilidad de crear ese universo: el universo como parte central del proyecto, el círculo de agua, la esfera como representación del universo. Los cuatro puntos cardinales que sitúan al ser humano representados con los cuatro volúmenes que emergen del centro de ese universo creado. En el observatorio astronómico Jantar Mantar de Nueva Delhi, en la India, encontró la imagen de referencia para el proyecto, donde dos hemisferios que representan los de la esfera celeste y les sirven a los estudiosos para observar en ellos los cuerpos astrales.

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Fotografías:

T. Bilbao: Laura Jimenez para Magis http://www.magis.iteso.mx/node/206

Roca Blanca: Iwan Baan http://www.iwan.com/iwan_index.php

Milán al último alarido de la moda.

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En una reciente y agradable visita a la capital italiana de la moda, además de saludar a dos promesas del mundo del diseño y guapísimas primas, me di cuenta de lo inciertas que son las palabras que pronuncia la gente: “No hay nada que ver en Milán” vociferan los viajantes. Sumergidos en una escasa capacidad de apreciar lo que esta ciudad nos puede ofrecer, los viajeros se han encargado de ‘cargarle el muerto’ a la capital de la región de Lombardía. Anonadados y arrasados por el altísimo nivel cultural y artístico que seguramente vienen de ‘devorar’ en los principales epicentros italianos del arte y la arquitectura (digo yo), llegan los andarines al norte del país después de su exhausto recorrido. Al encontrarse con una ciudad de escasos monumentos antiguos, los trotamundos quedan decepcionados delante de la imponente Catedral milanesa. Pensaran que detrás de esta joya arquitectónica del gótico italiano no queda nada. Mentira. Podría enumerar muchas actividades que realizar, pero me quedo con lo que considero que me sale mejor: El sibaritismo.

Mucho había escuchado del aperitivo a la manera italiana o como lo apodan para los angloparlantes ‘Happy Hour’, que nada tiene nada que ver una cosa con la otra. Aunque forma parte de la cultura after-work italiana, el aperitivo es socorrido por visitantes y originarios de Italia (al menos en Milán). Tiene hora antes de la cena (valiente el que se atreva a cenar después) y se sirve en muchos restaurantes a lo largo y ancho de la ciudad. Luego de romper el hielo con los comensales que te acompañan y dar unos sorbos a la bebida elegida (cocktail, vino, cerveza), se aproxima uno a la barra de comida a manera de buffet.  La variedad de los alimentos a disposición de los convidados varía dependiendo del restaurante que se elija. Bruschetta, focaccia, pizza, pasta, ensaladas y una gran variedad de verduras son los protagonistas de casi todos los aperitivos milaneses. Dos buenos lugares para experimentar esta práctica son Globe (el el último piso de la tienda Coin) e Yguana (junto al parque de la Basílica de San Lorenzo Maggiore). Siendo una de las grandes capitales de la moda, Milán se reinventa constantemente y posee los últimos trabajos de creadores y diseñadores del mundo entero. Las grandes disciplinas del diseño (textil, industrial, editorial) encuentran escaparate en distintos ámbitos especializados en el tema. Excelsior y 10 Corso Como son dos nombres que deberían ser del dominio de cualquiera que se precie de ser très branché. Estas dos grandes ‘productoras de estilo’ nos conducen a elegir objetos de enorme valor artístico y excelsa calidad que exponen en sus cuidados y organizados espacios. Prendas de vestir, accesorios, zapatos, libros y un sinfín de objetos para facilitar y estilizar nuestro día a día se pueden elegir en cualquiera de las dos direcciones. 10 Corso Como nace como una propuesta de vinculación entre entidades comerciales y artísticas. Un concepto absolutamente vanguardista que posee una identidad propia y distintiva. La recuperación de un edificio abandonado se da también aquí (Merci lo hace también en París); el cortile repleto de follaje verde nos anticipa el ingreso a las diferentes ‘salas expositivas’, el frondoso jardín da el sentimiento de estar en medio de una ambiente tropical donde se puede disfrutar de un café. El obligado recorrido por las diferentes salas del edificio es una experiencia fascinante. La iluminación que proporcionan las diferentes lámparas que encontramos alrededor de los productos es perfecta. La librería y las galerías en la parte superior rematan el completísimo recorrido cultural que creó Carla Sozzani, (hermana de la directora de Vogue Italia), en 1991 y que ahora posee direcciones en Tokyo y Seúl.

Personalmente creo que este destino nos ofrece, sobre todo, una gran variedad de lugares para comer, beber, salir y comprar de excelente calidad. La apreciación de esta ciudad debe hacerse desde un enfoque diferente al habitual. El mundo de la moda y la vanguardia dominan el ambiente milanés. Se debe disfrutar de él y valorar su aportación al mundo. Los paseos interesantes en Milán incluyen barrios como Brera y el de Porta Ticinese. La oferta gastronómica es amplia, variada y la actualidad creativa está presente en los rincones de la segunda ciudad más poblada de Italia.

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http://www.globeinmilano.it

http://www.10corsocomo.com

http://www.excelsiormilano.com

‘El Arquitecto de la moda’

Don Jesús del Pozo,

Comencé a escuchar hablar de usted hace unos cuantos años. Letizia Ortiz estaba a punto de convertirse en la princesa de Asturias y heredera consorte de la corona española y en México se hablaba mucho de ella. Como es sabido de todos, Doña Letizia portaba con mucho estilo y llenaba con singular gracia sus creaciones. Como bien menciono usted alguna vez: ‘Es importante que cada persona aporte algo de su personalidad, por eso trato de hacer moda dúctil y adaptable’ y en este caso ella aportaba mucha personalidad a sus diseños, los cuales veíamos todos en los medios de comunicación. Como se habrá enterado, en días pasados se le rindió un homenaje póstumo en la Universidad Politécnica de Madrid en la Escuela de Arquitectura, al cual tuve la gran fortuna de asistir. Ha sido un verdadero honor conocer más a fondo no solo al modisto español, si no al ser humano que fue a través de este homenaje, que aunque poseía ciertamente un carácter público, término muy íntimo.

Quiero recordarle que dejo usted aquí grandes amistades que lo recuerdan con gran cariño y admiración no solo por su excelente trabajo, sino por su entrega y dedicación a la realización del mismo. Todos coincidían en que fue usted un gran diseñador: innovador, desafiante, armónico, delicado, misterioso, diverso, estructurado pero sobre todo modesto y entregado. Luis Casanova nos platico su experiencia al lado suyo y hablando de su tesis doctoral recordó la inmensa creatividad de la que era poseedor al punto de poner nombre a cada color de sus telas: berenjena negro, rosa vieja, azul tinta, azul malva, etc. Otros colaboradores pero sobre todo amigos suyos hicieron intervenciones subrayando la calidad, proporción, innovación y diversidad de sus prendas que presento no solo en España, también en Francia y Japón. Vicente Verdú (escritor), Javier Vallhonrat (fotógrafo de moda), Alberto Campo-Baeza (arquitecto) y Joana Bonet (editora de Marie Claire) fueron algunos de los participantes en esta recapitulación tan intima de su memoria. Todos ellos convocados por Don Enrique Loewe (Presidente de la Fundación Loewe), quien fungió como organizador del evento, señor Del Pozo.

‘Jesús no llego a Almirante, Jesús era el almirante’ pronunciaba su gran amigo Alberto al tiempo que nos contaba grandes anécdotas de cuando fueron vecinos de taller en la calle del Almirante 9  -izquierda el modisto y derecha el arquitecto- donde unían los dos talleres para hacer las pasarelas por las cuales desfilaban sus estilizadas modelos enfundadas en sus perfectas creaciones. Mientras Don Alberto Campo-Baeza relataba sus viejas andanzas,  Ana Belén, reía y recordaba. Echamos de menos escuchar la voz de su gran musa en un ‘palomazo’ que seguro le hubiera encantado a usted  también escuchar. Su representación personal fue la de sus hermanas, sin embargo toda la gente congregada en el salón de actos de la institución nos dimos cita en el recinto para escuchar de usted y recordarle a escasos meses de su partida.

Esta gran tarde de unión entre el mundo de la moda y la academia no pudo haber tenido mejor sede que la escuela de Arquitectura. Usted, en cada una de sus creaciones, empleaba ese rigor constructivo y la técnica estructural propia de un arquitecto. El homenaje no solo dejo testimonio de la relación que existe entre ambas, permitió asimismo conocer un gran creador español desde un lado más personal. Principalmente, Don Jesús, nos enseño usted la bondad y humildad con la que trabajó durante toda su carrera. Y como bien decía, el triunfo solo se obtiene trabajando duro. Nos recordaba Joana Bonet una frase que usted le menciono: …‘de lo poco que ya me queda’… le puedo decir que aquí le quedan grandes admiradores y fieles seguidores, pero sobre todo grandes (grandísimos) amigos.