La Salzburgo de América.

(Artículo publicado en Artes y Vida del Diario Provincia noviembre 2014)

26-Festival-de-Música-de-Morelia-Miguel-Barnel-Jiménez


Como es ya del dominio popular, las citas culturales que suceden en nuestra señorial Morelia se han consolidado no solo a lo largo y ancho del territorio mexicano: la proyección internacional que han logrado varios de nuestros famosos festivales ha sido un trabajo enormemente plausible que ha posicionado nuestro estado como un referente cultural más allá de nuestras fronteras. Desde su creación, los eventos estelares del calendario suceden en otoño y son: el Festival Internacional de Órgano de Morelia, el Festival Internacional de Cine de Morelia y el Festival de Música de Morelia los encargados de auspiciar la nutrida ‘Temporada de festivales’ en la capital del estado de Michoacán. Junto a su equipo de colaboradores, Verónica Bernal funge como anfitriona de la edición XXVI del Festival de Música ‘Miguel Bernal Jiménez’ con la creación del Coro de la Transformación, una agrupación sui generis con sede en Jesús del Monte y un programa tan diverso como extenso en el que músicos mexicanos alternan con sus homónimos extranjeros habituales.

Miguel Bernal Jiménez, moreliano de nacimiento, se consagró como músico durante la agitada época post-revolucionaria. Su ideología no fue impedimento para desarrollar una prolífera carrera académica y profesional. Lo mismo tocaba el órgano en la Catedral que dirigía a los Niños Cantores de Morelia; el coro que creó hace más de medio siglo en el Conservatorio de las Rosas.  Promotor incansable de la música, Don Miguel compuso música litúrgica y para escena, himnos, sonatas, sinfonías y villancicos de navidad; y ostentó los títulos de Doctor en Canto Gregoriano, Maestro de Composición y Concertista de órgano.

La creación del Festival Internacional de Música supuso un homenaje propuesto por su estirpe para hacer perdurar el legado de Bernal Jiménez, pero sobre todo (me atrevo a afirmar) para continuar con su incansable misión de crear y difundir la música por todo el mundo. Inspirados en el Conservatorio de las Rosas (el más antiguo de América) los géneros de música interpretados en los escenarios del FMM han sido tan diversos como los formatos de los conciertos celebrados. Orquestas, filarmónicas, grupos, tríos y solistas han emocionado a tantos con sus notas en nuestra autóctona Fête de la Musique.

Entre los músicos más famosos que han visitado nuestra ciudad El Cigala ha sido uno de los que más controversia ha causado. España era el país invitado en de la edición XIX y el numero más esperado era el del cantaor madrileño en la Plaza Valladolid. Con lleno total y un cielo que anticipaba lluvia, el interprete de Lagrimas Negras tardo casi una hora en salir al escenario montado a los pies de la iglesia de San Francisco, pues su superstición de gitano le impedía ser alcanzado por las gotas de agua.

Con el coro de los Niños Cantores de Morelia como referente, el Festival y la asociación Jóvenes Mexicanos en Movimiento A.C. crearon este año el Coro de la Transformación ‘Miguel Bernal Jiménez’ . La agrupación conformada por niños oriundos de la localidad de Jesús del Monte cuenta con 109 integrantes que conforman orquesta y coro. Todos y cada uno de los participantes del grupo son instruidos por profesores de música y son regalados de un instrumento que aprenden a tocar en sus clases extracurriculares. La música es el pretexto y el medio de los creadores que pretenden ‘crear buenos ciudadanos que sean capaces desarrollar sensibilidad, disciplina y perseverancia’.

Consagrados músicos de Inglaterra, Estados Unidos, Francia, Finlandia, Alemania, Rusia, Argentina, Suiza, Rusia y Polonia estarán presentando sus acordes este año junto a la Orquesta Sinfónica de Xalapa, el Grupo Segrel, Guadalupe Pineda, el Coro Promúsica, Alejandro Escuer, la Orquesta Sinfónica Nacional, el Coro Suma de Voluntades y por supuesto los Niños Cantores de Morelia. Con Actividades Paralelas, Clases Magistrales y Conferencias; el FMM se complementa para presentar un programa extenso en un formato especial dividiendo el contenido en tres fines de semana consecutivos para la edición que arranca el día de hoy y finaliza el 20 del mes en curso.

Veintiséis años son ya desde que comenzó este homenaje al apodado ‘Arte de las musas’ en el que la difusión de música de todo el mundo por estos lares respalda el trabajo de los que hacen realidad esta importante cita. Los esfuerzos por presentar un programa variado y sobre todo interesante se conjugan este año con los esfuerzos por ayudar a ‘transformar’ a los habitantes de una zona que se encuentra prácticamente en Morelia a través de la música. Es gracias a ellos y a todos lo que organizan las no pocas citas culturales que se llevan a cabo en nuestra ciudad, que (sobra mencionar) Morelia se ratifica como referente cultural indiscutible a nivel mundial y sus habitantes nos sentimos orgullosos de ella. Disfrutemos un año más de esta enriquecedora edición y deleitémonos con los acordes que comienzan ya a retumbar por nuestros rincones.

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Morelia, de cine.

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Hace doce años comenzó en nuestra ciudad el rodaje de una historia llena de éxitos. La visión global de Alejandro Ramírez; el espíritu creativo de Cuauhtémoc Cárdenas Jr. y el profundo conocimiento de Daniela Michel han sido los detonantes para, junto a un nutrido grupo de colaboradores, materializar este guion que se escribe con tinta indeleble en la historia de Morelia. El Festival Internacional de Cine de Morelia arranca hoy su décimo segunda edición y lo hace rodeado de una gran expectativa y de los vítores habituales.  Si las inaceptables conductas de nuestros políticos han sido de película, la muestra mexicana de cine más importante a nivel internacional es la ocasión perfecta para demostrar que en nuestro estado hay mucho más de lo que se proyecta en el mundo entero.

Con dos ciudades patrimonio como sedes para la magna celebración, Morelia y Patzcuaro recibirán a lo más granado de la comunidad cinematográfica internacional quienes se daran cita estos días para apreciar no solo cortometrajes y largometrajes extranjeros: el trabajo de cineastas michoacanos será reconocido, como todos los años, a través de la Sección michoacana y el Concurso Michoacano de guión de Cortometraje.

Para la función inaugural y casi como acto de superstición, el segundo del segundo lustro repite la fórmula del año anterior: Director Mexicano + Actores de Hollywood. Alejandro González Iñarritu llega hoy con Birdman a las salas de Plaza Morelia de la mano de Michael Keaton y Edward Norton. La película del ‘Negro’ abrió también la Mostra de cine de Venecia este año tal como lo hacía Cuarón y su Gravity el año anterior: en La Ciudad de los canales y en La Ciudad de la cantera rosa. Para no parar con las coincidencias, Emmanuel ‘El Chivo’ Lubezki, quien igualmente se encargó de la fotografía de la multipremiada  película de Alfonso Cuarón,  encabeza la Dirección de fotografía de esta, la primera proyección del FICM. Dos directores, dos películas, dos ciudades y dos festivales que podrían converger en el máximo galardón de la inductria cinematográfica el año entrante ¿será?

Birdman es la historia de un actor (Keaton) que quiere dejar atrás su fachada de superhéroe que le dio fama por la interpretación del titán que da el título a la película. El otrora -hombre pájaro- adapta un cuento de Raymond Carver, ‘De qué hablamos cuando hablamos de amor’, en una producción de Broadway poco exitosa que pretende ser su homenaje al escritor, a quien conoció en sus juventudes. Sus anhelos de honrar a Carver, quien lo alentó en sus inicios, lo llevan a contratar un actor de Hollywood como coprotagonista (Norton) para mantener a flote un barco que parece hundirse junto con sus relaciones sentimentales.

Por la alfombra roja del Festival de Cine han desfilado decenas de concebidos personajes de la industria quienes junto con los que nos hemos sentado en las butacas de Cinepolis, han disfrutado de inolvidables proyecciones. Los invitados de honor este año son Juliette Binoche, Amos Gitai, Pawel Pawlikowski y Pierre Rissient. Actriz, Director, Cineasta y Promotor; todos ellos se codearán con los habitués que año con año se deleitan con el cine, la gastronomía, las calles y los extraordinarios monumentos que engalanan nuestra ciudad. Si el FICM está a la altura de viejos y consagrados festivales como Venecia, Toronto, San Sebastián y Cannes (con el que además colabora en la Semana de la Crítica) nuestra ciudad no es la excepción. Morelia es la gran anfitriona de este y otros festivales culturales de talla internacional que no ha decepcionado ni a los creadores de la cita, interesados en que los convidados disfruten tanto de la ciudad como lo hacen del séptimo arte.

Celebremos pues, una vez más, esta manifestación de cultura, arte y talento. Una celebración en la que el cine es el pretexto perfecto para demostrar las buenas prácticas de tantas personas valiosas y que nos da motivo para seguir creyendo en nuestro estado y en nuestra ciudad. Este extraordinario evento de ancho calado servirá, no solo para intentar borrar las intolerables escenas que hemos visto pasar en lo más alto de nuestras administraciones, si no para promocionar y sentirnos orgullosos de nuestra regia Morelia. Cantemos “México lindo y querido” compuesta por nuestro paisano Chucho Monge, a quien se rinde tributo esta edición , y disfrutemos de nuestra hermosa ciudad, tan excepcional que pareciera que solo existe en el cine.

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(Artículo publicado en Les habitués de FC Gente con Estilo del Diario Provincia, 20 octubre 2014)

Instrucciones para cumplir 100 años.

#Cortázar100años

Llegar a un centenario de vida es una hazaña difícil que se sortea exactamente entre durar y vivir. Aquellos que suman 100 años de existencia en su credencial de elector, los años les vienen por añadidura y no por deseo, apreciación personal. Si hace no muchos ayeres celebrábamos a nuestro extinto prohombre de las letras mexicanas en su centésimo aniversario de nacencia, el homenajeado en esta ocasión tampoco circula más (al menos físicamente) por estos lares.  Julio Cortázar recibe la batuta de manos de Octavio Paz para enfrentarse en un tête-à-tête con 100 años cumplidos este 2014, un año de manteles largos para nuestro lenguaje, nuestra literatura y nuestra cultura latinoamericana. Reza el refrán que: ‘Si quieres llegar a viejo, guarda aceite en el pellejo’, pero para sumar 10 lustros en el acta, no hace falta solo eso. Diría yo que si se quiere llegar a un siglo y seguir más vigente que la constitución, hay que hacer lo que hizo el Gran Cronopio, además de alejarse de los famas…

  1. Devenir un trashumante eterno

Por sus venas corría sangre argentina, pero Julio Cortázar vio la luz en la capital de Bélgica el 26 de agosto de 1914 en los albores de la primera guerra mundial. En sus primeros años, el autor de innumerables cuentos pasaría una corta pero significativa temporada en la Ciudad Condal. De ella recordaba, aún de mayor, las formas, colores y composiciones fantásticas que Gaudí esparciera por el Parc Güell barcelonés que frecuentaban regularmente él y su familia en aquellos tiempos. Más tarde regresarían todos a Argentina,  sin embargo, fue París la ciudad que sedujo a Cortázar y donde algunos años después fijaría su domicilio en el número 4 de la Rue Martel en el 10ème arrondissement. La ciudad luz no solo atestiguo el florecimiento de su carrera como escritor; sus calles, sus puentes, sus cafés y sus parisiennes fueron su mayor inspiración para contar historias y emocionar a 500 millones de personas con sus cuentos, cartas, textos y novelas.

  1. Adorar París por sobre todas las cosas

No son pocos los escritores (y los mortales, como uno) que pasan por la capital francesa y no caen rendidos ante sus encantos. Sin ningún ánimo de ser la excepción, el autor de Historias de cronopios y de famas sucumbió ante sus atributos soñándola, escribiéndola y caminándola como un flâneur moderno de Baudelaire. Fue París la trinchera desde la que relató sus mundos y en la que compartió su vida con su primera esposa Aurora Bernárdez  y su gato Flanelle. Cortázar también vivió en Montparnasse y recorría con frecuencia las calles y los cafés de éste, y el barrio contiguo: Saint-Germain-des-Prés en cuyos alrededores transcurre su Rayuela. Los cafés del mismo boulevard, el Pont Neuf, el Pont des arts y los Quais del rio Sena son recurrentes puntos de encuentro entre los personajes de esta, la obra que le otorgo la inmortalidad al escritor argentino.

  1. Cabalgar entre la realidad y la ficción

Los cuentos y las novelas de Julio Cortázar son una mezcla entre realidad y ficción. Un encuentro entre apreciaciones fantásticas y la coherente escritura de su pluma. Eso sí, siempre a partir de lo cotidiano, de la vida diaria, de lo que veía y vivía al pasar de los días.  Decía Mario Vargas Llosa que: «Cortázar detectaba lo insólito en lo sólito, lo absurdo en lo lógico, la excepción en la regla y lo prodigioso en lo banal. Nadie dignificó tan literariamente lo previsible, lo convencional y lo pedestre de la vida humana.»

  1. Andar con cautela y siempre atento

Entre las enseñanzas que nos dejó Cortázar, Rey  Cronopio, figuran las Instrucciones para subir una escalera. «Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incomodas.» La descripción para enfrentar ese suelo que se pliega en ángulo recto para transportarnos a otro nivel es emocionante. La narrativa, sencilla pero detallada, le valió para desconstruir un acto que hacemos todos los días sistemáticamente, sin pensar en el ritmo, la coordinación y el cuidado que conlleva cambiar nuestra persona de nivel.

  1. Ser el más querido de la patria chica

Como no podía ser en otro lugar, el Gabo encontró a Cortázar en París. En el Old Navy: el café en el Blvd. Saint-Germain donde solía escribir el argentino y de cuya presencia regular fue advertido el padre de Macondo.  Precoz admirador del argentino, fue una vez más la capital francesa la que terminaría por cruzar los caminos de estos dos prodigiosos escritores latinos y llevaría a García Márquez a describirlo como el ‘El argentino que se hizo querer de todos’, difícil encomienda entre sus paisanos.  El escritor colombiano escribiría de él: «Los ídolos infunden respeto, admiración, cariño y, por supuesto, grandes envidias. Cortázar inspiraba todos esos sentimientos como muy pocos escritores, pero inspiraba además otro menos frecuente: la devoción.»

  1. Jugar a escribir/escribir jugando

Con 50 años de edad, Cortázar publicó Rayuela en Buenos Aires en 1963. Y el lanzamiento de su novela revolucionó ipso facto el llamado boom latinoamericano. La irreverencia del autor se puso por manifiesto en una época de acalorados e incesantes movimientos sociales: protestas por la guerra de Vietnam, marchas de Martin Luther King por la igualdad de razas en Estados Unidos, los movimientos de liberación en Argelia y el Congo, el movimiento estudiantil de Paris en mayo y el homónimo de Tlatelolco en octubre. Aunque comulgaba con esas ideas, Cortázar desenchufo la política de su prosa y se divirtió escribiéndola transmitiendo ese sentimiento en cada una de las letras de su novela. -Léala usted como mejor le venga en gana- Rayuela es la Maga, Oliveira, Rocamadour, Paris, jazz, espíritus, juventud y eternidad. Cortázar en estado puro.

  1. Frecuentar a tus amigos

El círculo de Cortázar era verdaderamente envidiable. En la página principal de su directorio figuraban sus colegas Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa. Éste último, aun con una marcada diferencia ideológica, fue buen amigo y admirador del autor de Todos los fuegos del fuego. En sus múltiples dedicatorias para Cortázar recuerda con especial atención un viaje a Atenas que hizo junto a Julio y Aurora para fungir de traductores en 1967. Recuerda lo bien que se llevaban él y la que en aquel momento era su mujer (hoy viuda, albacea y heredera universal del escritor). También era amigo de Borges y escribió para su revista bonaerense en varias ocasiones. Sus amigos lo admiraban

  1. Fumar pipa

La pipa era uno más de los distintivos del Gran Cronopio. La barba, los anteojos, el cigarrillo, la Olivetti, su gato y su trompeta los demás. El tabaco inglés y la elegante pipa que fumaba Cortázar acompañaban su mate porteño y se volverían iconos indiscutibles de un personaje enigmático y divertido.

  1. Viajar en metro

Cortázar lo tenía claro: las ciudades se conocen caminando. Pero las grandes ciudades se reconocen también por su transporte colectivo subterráneo. Ya fuera en el Métro parisien o en El Subte de su (casi) natal Buenos Aires, esos viajes dentro del vagón lo emocionaban. «Hoy sé que el trayecto en ‘subte’ no duraba más de veinte minutos, pero entonces lo vivía como un interminable viaje en el que todo era maravilloso desde el instante de bajar las escaleras y entrar en la penumbra de la estación, oler ese olor que solo tienen los metros y que es diferente en cada uno de ellos. »

Hacen falta mucho para cumplir cien años y no estar vivo. ¡Viva Cortázar!

 

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(Gráfico: basado en una ilustración de http://alvez-art.blogspot.mx/)

Bogotá D.C.

Bogotá es una ciudad de ladrillo, un material noble que recibe con orgullo la pátina del tiempo. El hecho de que la metropolí ha sido construida predominantemente por la terra cotta (que dirían los naturales de Roma), podría parecer aburrido. La ciudad está hecha para observarse desde otra perspectiva. La diversión consiste en observar y apreciar los (pequeños) grandes detalles: las juntas de los bloques color naranja, las posiciones en las que se colocan, las siluetas que provocan, los colores de los tantos y tantos ladrillos, los encuentros en la esquinas y hasta los años que han vivido. El color predomina sobre la de desaturación de la ciudad moderna de concreto. No hay saltos de color y existen pocos engendros que sobresalen en el horizonte andino: una mezcla de verde y anaranjado que se cubre de lluvia de tanto en tanto. Orden, franqueza, coherencia y bondad. Construir con un material hecho por el hombre, trabajado con la mano del mismo para crear espacios a ser habitados por otros individuos.

Helena Rizzo y su Maní.

(Artículo publicado en Les habitués por Emilio Buenavida en el suplemento FC Gente con Estilo del Diario Provincia. #440 30 de junio del 2014)

Helena Rizzo-Buenavida

Entre manifestaciones y ecos de protesta, La Copa del Mundo comenzó ayer en el país de la samba, el carnaval y precisamente el futbol. Si los ojos del mundo están puestos en la ciudad brasileña de São Paulo, sede del partido inaugural, las bocas del mundo lo hacen en el Maní, el restaurante de la mejor chef del mundo según la lista de Los 50 Mejores Restaurantes de América Latina.

Helena Rizzo, brasileña de cuna, comenzó sus andanzas sobre la pasarela en su natal Porto Alegre al sur del país. Su belleza la llevo a probar suerte en São Paulo, donde comenzó los estudios de arquitectura mientras seguía modelando. Pero la guapa y carismática brasileña cambio pronto las prendas de diseñador por los impolutos hábitos culinarios. Helena comenzó a trabajar con los paulistas Gero Fasano y Neka Menna Barreto para comenzar antes que tarde por su cuenta: Na Mata Café fue su primera aventura gastronómica que lideró junto a dos socios a los 21 años de edad.

‘Si los ojos del mundo están puestos en la ciudad brasileña de São Paulo…los paladares más exquisitos lo hacen en el Maní…’

Ni lerda ni perezosa, la chef propietaria del Maní e Manioca de São Paulo, comenzó más tarde su peregrinaje por algunas renombradas cocinas del viejo continente. Tras su paso por Italia, Rizzo aterrizó en Cataluña para ocupar un lugar en los fogones del restaurante que ostenta el número 1 del ranking mundial. Joan Roca le abrió las puertas de su Celler de Can Roca y la llevó a comandar su proyecto barcelonés Moo donde conocería a su marido y más tarde cómplice, el Chef Daniel Redondo. En 2006 Daniel y Helena fundaron en el exclusivo barrio paulista de Jardims el restaurante que ocupa el pues 46 del mencionado ranking mundial. Puerta con puerta, el Maní es el cuartel general de los chefs y el Manioca un salón de eventos que sirve de marco para presentar sus creaciones.

Maní-Buenavida

El restaurante Maní es un espacio acogedor, limpio y relajado. El recibimiento corre por cuenta de un árbol de manzanas rojas que a pie de calle anticipa una experiencia especial. Los detalles están perfectamente cuidados: la decoración es sencilla, la atención de los que trabajan en el restaurante es cordial y su vestimenta perfecta. La inspiración de los chefs viene de la vida cotidiana, una propuesta que incluye platos coloridos que ensalzan la cocina brasileña y los ingredientes autóctonos de este enorme país como el tucupí (un caldo semi-picante que se hace a partir de la raíz de la yuca), la mandioca (una planta con la que se preparan harinas) y la jabuticaba (una fruta similar a la uva).

El nombramiento Veuve Clicquot Best Female Chef, es promovido por la revista Restaurant y fue creado en honor a Madame Clicquot, la mujer que presto su nombre para el conocido champán. ‘No soy y nunca he pretendido ser la mejor chef del mundo’  con estas palabras recibió el 28 de abril, en vísperas de la justa mundialista, este importante nombramiento que pretende premiar a las “mujeres innovadoras y audaces”. Ahí, en la ciudad de Lima, le aplaudió su compatriota Alex Atala, la mente creativa de renombrados restaurantes paulistanos como D.O.M. y Dalva e Dito. El más conocido embajador internacional de la cocina brasileña comparte la bandera ahora con su colega mujer para llevar más lejos la gastronomía de su patria.

Si bien es cierto que la locación de tan grande acontecimiento fue un detonador importante para dar fama tanto a la cocina brasileña como a ciudadanos que llevan bien puesta la camiseta verde-amarela, no es casualidad que Helena Rizzo haya sido la elegida para llevar la batuta de la gastronomía de su país en este mundial. La propuesta de la multi-ensalzada chef es innovadora en lo culinario y rica en lo cultural y se encuentra preparada para  desafiar a los paladares más exigentes que se den cita estos días en su comedor. Periodistas, críticos y amantes de la buena mesa comparten espacio y tiempo con los amantes del balompié en esta copa latinoamericana que auguran los que saben, se quedará en este continente.

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¿Quién es ese que anda ahí?

(Artículo publicado en Les habitués por Emilio Buenavida en el suplemento FC Gente con Estilo del Diario Provincia. #433 25 de abril del 2014)

Cri-Crí 80 años

Aquel que no suelte prenda y no solo tararee, si no que entone a voz en cuello al menos una pieza del ‘Grillito cantor’, definitivamente no tuvo infancia. Cri-Crí, eran las mañanas antes de ir a la escuela; era la hora de la comida cuando no quisimos probar bocado; eran las historias de nosotros, y también; eran las historias de nuestros padres y abuelos. En esta fecha conmemorativa de la niñez, no se me ocurre pensar en otra cosa que no sea el grillo que nos instruyó, nos educó y nos cantó inolvidables aventuras que perduran en nuestra memoria. El motivo de este homenaje es recordar y volver a vivir nuestros primeros pasos con las populares canciones, vigentes  todavía, en la vida de tantos niños que hoy son adultos.

El sueño de Francisco Gabilondo Soler (Orizaba, Veracruz. 1907) se hizo realidad el año de 1934. La primera transmisión de ‘Cri-Crí, El Grillito Cantor’, significaría el nacimiento de un entrañable personaje que llegó para quedarse. Gabilondo Soler se había establecido en la Ciudad de México algunos años antes para buscar el éxito profesional, y fue aquí donde creo al personaje más famoso de la infancia mexicana por más de 3 generaciones. El locutor veracruzano transmitía desde los micrófonos de la XEW el programa de radio para niños que duró al aire nada menos que 27 años.

‘Cri-Crí es un señor que una vez fue grillo, un grillito que vivía en los bosques tocando su violín…’ pronunciaba con su inconfundible voz. Pancho hizo  de todo antes de explotar su verdadero talento: intento boxear, practicó natación,  y hasta se puso al tú por tú con el toro.

Aquel señor de ojos azules y cabello casi blanco se convertiría en el músico infantil más prolífico de su época. Así, entre Tangos (Che araña), Marchas (La marcha de las letras) y Danzones (Negrito Sandía), Cri-Crí logró aglutinar a varias generaciones a través de sus significativas letras.

La inolvidable voz del grillito cantor resonaba en todos los radios (más tarde grabadoras) de las casas mexicanas. Los extintos acetatos y cassettes  de Cri-Crí se vendían a tutti plen, y los niños coreábamos canciones interpretadas por un viejo que no conocíamos ni imaginábamos. Con su característico violín de fondo, la voz del Grillito Cantor nos despertaba cada mañana para anunciar nuestro ‘Caminito de la escuela’, protagonizado por su singular pandilla de animales.

Las significativas letras de Cri-Crí, no solo hicieron reflexionar a nuestra generación. Los inolvidables acordes infantiles de amplio contenido formativo,  pusieron ritmo también a los primeros pasos de nuestros papás y abuelos. Con él aprendimos que la ‘o’ va después de ‘i’, pero antes de ‘u’ ‘…como la cuerda con que siempre saltas tú…’; Que al engullir habíamos de comer la sopa…. sin sonar la boca; y que no debíamos decir malas palabras… como el Negrito Sandía que ‘…salió más deslenguado que un perico de arrabal…’ El Grillo del violín además, nos dio cuenta de que los mejores recuerdos los guardaba nuestra abuelita en su ropero; y que Esther no iba a conseguir más que ‘Metete Teté’, si seguía asomada en el balcón.

Las canciones del grillito cantor no solo fueron entonadas por innumerables locos bajitos que crecimos con ellas. Emmanuel tuvo oportunidad de alternar con la francesa  Mireille Mathieu y con el aclamado tenor madrileño Placido Domingo en ‘Los cuentos de Cri-Crí’, un programa especial para conmemorar los 50 años del personaje, cuyo guión fue escrito por German Dehesa el año de 1984.

Este año, el personaje, al que Francisco Gabilondo Soler prestó voz y dio fama, cumple 80 años. Y si bien dicen que todos llevamos un niño dentro de nosotros, seguramente lo que llevamos es, más bien, es un grillo: El Grillito Cantor. Ya lo escribió Manuel Machado en su poema “La copla”:Hasta que el pueblo las canta, las coplas, coplas no son. Y las canciones de Cri-Crí, que permanecen en la memoria de un sinfín de mexicanos, pasarán a la posteridad tan presentes como hasta hoy…pues al fundir el corazón en el alma popular, lo que se pierde de nombre se gana de eternidad. 

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Paz con P de poeta.

(Artículo publicado en Les habitués por Emilio Buenavida en el suplemento FC Gente con Estilo del Diario Provincia. #431 04 de abril del 2014 Ilustración: Octavio Paz por Camilo Restrepo)Image “Ayer está pasando todavía y nunca acaba y nunca llega“

Fue ayer, hace cien años, cuando el bohemio barrio de Coyoacán vio nacer a quien se convertiría en el máximo escritor de nuestra historia y único Premio Nobel de Literatura (1990) que ha dado nuestra tierra. Octavio Paz creció entre los alaridos revolucionarios, la voz liberal de su abuelo y la biblioteca familiar de su casa en la colonia Mixcoac. Sus andanzas a pie de calle le valdrían como inspiración para transformar lo popular en intelectual y dejar escrito, de su puño y letra, inequívocos retratos de nuestra cultura.

Hace 100 años que nació el mexicano más universal, patriota empedernido de la patria de la ñ y guerrero armado del lenguaje y la palabra. Fueron aquellos primeros años al lado de su abuelo Irineo Paz: político, editor y militante de las guerras liberales, los que construirían el ideario liberal que lo llevó a participar en el frente republicano de la Guerra Civil Española desde su propia trinchera: la literatura. Paz viajo a España en un turbulento 1937 por invitación especial de Pablo Neruda para participar en el Segundo Congreso Internacional de Escritores Antifascistas. Con este viaje, el poeta dio cuenta que la poesía no tiene ninguna necesidad de ponerse al servicio de una causa revolucionaria y terminaría la relación con el también diplomático chileno Neruda.

Paz fue un gran detonador de sentimientos. No fue solo su obra poética o su contradictorio actuar a lo largo de su vida lo que lo hizo acreedor de fieles admiradores y acérrimos detractores. ‘El laberinto de la Soledad’,  publicado en 1950, se convirtió en el espejo en el que nos miraríamos los mexicanos incluso más de cincuenta años después. La historia de nuestras raíces, nuestras conversiones, debilidades, fortalezas, miedos y gozos fueron retratados por el mexicano con atinada ironía, plasmando en aquellos renglones una realidad innegable causando con ello horror y fascinación entre sus conciudadanos.

Marie-Jo Triannin fue la última mujer del autor y la persona con la que recorrió los últimos caminos de su vida. Pero el autor conoció a su primer amor durante su paso por por la facultad de filosofía y letras de la UNAM. La escritora Elena Garro fue la primera esposa de Octavio Paz y juntos procrearon a Helena Paz Garro, única descendencia del también premio Cervantes de literatura quien murió en la víspera del natalicio número 100 de su padre.

Octavio Paz fue sin duda un personaje controversial. Sus ensayos de política son también referencia ineludible de su acervo literario. A través de ellos, externó su pensamiento comunista del que después se deslindaría pero no con ello su sentido revolucionario considerando la misma revolución como la filosofía en acción. Gran opositor del régimen tricolor, Paz renunció al puesto de Embajador de México en La India durante aquel desdichado 2 de octubre en la Plaza de Tlatelolco. Sin embargo, en los albores del siglo XXI, él mismo recortaría la distancia que tanto había proclamado entre el intelectual y el Príncipe acercándose de manera directa a los últimos mandatarios del septuagenario periodo mexicano.

El escritor, poeta, ensayista y diplomático ensalzo la lengua popular mexicana durante su prolífera carrera. Tuvo a bien describir nuestra manera tan propia de hacer bromas “El vacilón es una especie de pinchazo que desinfla globos públicos y privados. Es una advertencia contra la vanidad y la fanfarronería, contra las posturas excesivas o patéticas”; advirtió nuestra manera de eclipsar personas “El ninguneo es una operación que consiste en hacer de Alguien, Ninguno. La nada de pronto se individualiza, se hace cuerpo y ojos, se hace Ninguno. ’’; Y nos hizo ver, picardía incluida, la diferencia entre un Don Nadie y Ninguno “Don Nadie, padre español de Ninguno, posee don, vientre, honra, cuenta en el banco y habla con voz fuerte y segura… Ninguno es silencioso y tímido, resignado. ’’

Este 2014 es sin duda un gran año para la literatura latinoamericana, en nuestra parte celebramos los 100 años del natalicio de nuestro prohombre de las letras del siglo XX y no es casualidad que en nuestro mismo continente en diferentes latitudes se cumplan, 100 años también, del alumbramiento del enorme Julio Cortázar.

El mismo barrio de Coyoacán, cuna de grandes pensadores y artistas, lo despediría 84 años después en la Casa de Alvarado de la calle Francisco Sosa. Marie-Jó Paz lo acompañaría hasta el Palacio de Bellas Artes donde fue visitado por cientos de mexicanos durante tres días. A tal señor, tal honor.  Y a su encomiable aportación a nuestra lengua, la inmortalidad de su obra. Octavio Paz, nuestro gran promotor de las letras hispanas será mejor recordado por su aportación a la prosa que por sus discursos políticos pero sin duda refrendado el el ideario universal de l literatura como un luchador en pro de la palabra.

“Sin entender comprendo: también soy escritura y en este mismo instante alguien me deletrea.“

Octavio Paz

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La Venus de Ébano.

(Artículo publicado en Les habitués por Emilio Buenavida en el suplemento FC Gente con Estilo del Diario Provincia. #427 07 de marzo del 2014)J Baker-burdeos2Freda Josephine McDonald nació en St. Louis, Missouri y ahí mismo quedó atrás. Su escasa estabilidad familiar y el descomedido racismo librado en los Estados Unidos de Norteamérica a principios de siglo la hicieron poner el atlántico de por medio para emigrar a la que se convertiría en su patria. Josephine Baker dejó atrás sus tristes primeros años en Estados Unidos para convertirse en la americaine favorita de tout Paris. Llegó a la capital francesa con una mano atrás y la otra apuntando hacia la fama.

Corría el año de 1925 y Josephine llegaba a la capital francesa con su marido Willie Baker (de quién conservaría el apellido). La exótica artista estadounidense se presentaría en La Revue Nègre, la primera comedia musical ‘de color’ presentada en la ciudad nada menos que en el Music-Hall des Champs-Elysées. Sus escultóricas piernas, su exótico color y su inagotable sonrisa la hicieron ganar popularidad súbitamente posicionándose como referente ineludible de la nuit parisienne.

Eran los años veinte y el quien es quien del mundo cultural del siglo XX paseaba por las orillas del Sena. Joyce, Fitzgerald, Hemingway, Picasso, Dalí, Buñuel y Man Ray eran algunos habitués  de los míticos cafés de la rive gauche y de extraordinarias tertulias ofrecidas por Gertrude Stein a menudo amenizadas por Cole Porter o la misma Josephine Baker. André Breton impulsaba el surrealismo mientras Picasso desarrollaba su encomiable cubismo y Josephine establecería residencia en la ciudad que sería el mayor escenario de las vanguardias europeas.

No fue solo su talento y su particular belleza lo que posiciono a la Baker como la estrella indiscutible de las elegantes noches de cabaret parisinas. La Perla Negra salía al escenario  del famoso Folies Bergère a presentar su Danse Sauvage acompañada de ‘Chiquita’: una cachorra de leopardo que llevaba un collar de diamantes. La diosa negra se movía con singular gracia al ritmo de charlestón ataviada únicamente con una falda de bananas (quizás su imagen más conocida y difundida). La extravagancia de su show cabía en los inigualables movimientos de su cuerpo semidesnudo y la posibilidad de que su singular mascota brincara al público como era costumbre.

Josephine Baker se convertiría entonces en el ícono del pensamiento vanguardista y llegaría a ser musa de no pocos personajes. Los escritores Langston Hughes, Hemingway y Scott Fitzgerald se inspiraron en ella; Pablo Picasso la describió como la Nefertiti de la época; e incluso el arquitecto Adolf Loos, quien condenó el ornamento en la arquitectura, sucumbió ante sus encantos proyectándole una casa (que no se construyó) en la que una enorme piscina interior serviría para admirar su escultural figura mientras nadaba.

Cantando su himno ‘J’ai deux amours, mon pays et Paris…’ , la bailarina de origen africano no solo fue capaz de enamorar al tout Paris. Josephine se presentó en los escenarios más conocidos de Europa y el mundo siendo ovacionada, muchos años después, incluso por sus paisanos en el Carnegie Hall neoyorquino.

Pero la apodada Diosa de ébano no solo era espectáculo y fascinación. Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial y la ocupación alemana en París, la famosa vedette colaboró activamente en la Resistencia contra los nazis. Baker llevaba mensajes ocultos de país en país y ayudó como enfermera en la Cruz Roja, recibiendo por ello de manos del General De Gaulle la Legión de Honor y la Cruz de Lorena por su contribución a la patria francesa.

La cantante, bailarina y actriz fue también una luchadora ejemplar de los derechos humanos. Su lucha en contra de la discriminación y el racismo la llevaron a caminar al lado de Martin Luther King en su ‘Marcha sobre Washington’ en pro de la igualdad social.

La impecable coherencia que mantuvo durante su vida se hacía más evidente con la decisión que tomó junto a su último marido, Jo Bouillon, de adoptar a 12 niños de distintas razas, credos y costumbres: Corea, Colombia, Marruecos y la Costa de Marfil eran algunos de los países de origen de los integrantes de su apodada ‘Tribu del Arcoíris’ cuyo cuartel general era el Château des Milandes en la Dordoña francesa.

El ocaso de sus días alcanzaría a La Venus de Ébano a sus 68 años no sin antes celebrar sus 50 años de carrera con un espectáculo retrospectivo en el Teatro Bobino de Montparnasse. La estrella dejó de brillar en 1975 y con ello llegaban a su fin los sueños de una luchadora incansable por la igualdad de razas y también, como no, de la igualdad de género. Previos funerales de estado en la iglesia de la Madeleine en Paris, (la primera estadounidense en recibirlos), Josephine Baker fue enterrada en el cementerio de Mónaco por deseo expreso de su amiga y paisana Grace Kelly (otrora Princesa de Mónaco) quien como la intérprete de películas como Zou-Zou y Princess Tam-Tam, adoptó y triunfo en el país galo.

La Lonja #15

La Lonja #15

La Lonja Mercantil celebró este fin de semana su quinceava edición en el marco de Mextrópoli, el Primer Festival Internacional de Arquitectura y Ciudad (otrora Congreso Arquine ). Las jóvenes familias paseaban entre los alternativos habituales a esta cita por el acogedor pórtico del Museo Franz Mayer. Los marchantes ocupaban sus espacios de exhibición (algunos mas, algunos menos originales) todos con sonrisas en sus caras mientras el sol regaba de luz el patio central del antiguo complejo hospitalario.
La lectura de la edición: ‘Levantamos las piedras para crear objetos de deseo’. Estos fueron para mí los más atractivos del bazar de diseño inspirado en los antiguos mercados sobre ruedas.

Un amor surrealista.

(Artículo publicado en Les habitués por Emilio Buenavida en el suplemento FC Gente con Estilo del Diario Provincia. #424 14 de febrero del 2014 )

La inaudita historia de amor entre Salvador Dalí y su musa Gala contradecía la egocéntrica figura que él mismo construyó.

La inaudita historia de amor entre Salvador Dalí y su musa Gala contradecía la egocéntrica figura que él mismo construyó.

25 años después de su muerte, el genio del surrealismo sigue provocando delirios y fascinaciones entre las masas. Excéntrico, narcisista y portentoso, Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domènech, hizo de su persona un personaje, y de su arte un intrínseco legado de sentimientos. Entre sus elefantes, sus relojes y sus cuernos de rinoceronte, aparece, recurrentemente en sus lienzos, una mujer. Gala, una guapa mujer de origen ruso, se convertiría, además de su gran inspiración, en su modelo, su amiga, su compañera y su esposa por más de 50 años. Un amor incondicional enmarcado en una relación atípica, digna de dos insólitos protagonistas que se fundían en uno solo: Gala-Dalí.

Elena Ivánovna Diákonova llegó a la vida de Salvador Dalí en 1929. Un chien andalou se proyectaba por todo lo alto en la ‘Ciudad luz’ y Salvador no perdería la ocasión de estar al lado de su amigo Luis Buñuel (con quien había colaborado en la filmación) y junto  a una nutrida tropa de discípulos de André Breton, abanderados todos del movimiento surrealista. Fue el mismo esposo de Gala, el poeta Paul Éluard, quien la introdujo al mundo del personaje en su morada estival de Cadaqués el verano de ese mismo año.

Ni la diferencia de edad (Gala le llevaba 10 años a Dalí), ni la presión de sus padres por estar con una mujer casada, fueron impedimento para que el artista pintara una historia de amor sui generis  que los llevaría a estar juntos hasta el ocaso de sus vidas. «La pasión por Gala fue instantánea […] fue un amor completo, intenso y duradero»  rezaba el pintor.

El amor que se profesaron Gala y Dalí rompía con los cánones de aquellos y de estos días. Uno dependía del otro, y el otro del uno, aunque se rumoraba que no mantenían relaciones íntimas. Ella fungía como la administradora del gran creador, y él la referenciaba en gran cantidad de sus obras, como en la pintura ‘Retrato de Gala con dos costillas de cordero en equilibrio sobre su hombro’, alegando con gran audacia: «Si me gustan las chuletas, y me gusta mi mujer, no veo ninguna razón para no pintarlas juntas».

En la cabeza del genio de afilados bigotes y arrastradas eses, además de su musa, cabían importantes nombres como los de Velázquez, Rafael y Vermeer. De este último interpretó, en el Musée du Louvre, el cuadro “La Encajera”, bajo la estricta mirada de los conservadores de la institución y algunos amigos; todos los presentes quedarían azorados al observar en su lienzo unos cuernos de rinoceronte en lugar de la mujer holandesa manipulando alfileres e hilos  reposando en un caballete dentro de una pequeña sala de la pinacoteca parisina. Salvador Dalí hacía de las suyas aludiendo aquel acto a su método paranoico-crítico:un método espontáneo de conocimiento irracional basado en la objetividad crítica y sistemática de las asociaciones e interpretaciones de fenómenos delirantes. El pintor ampurdanés razonaba haber encontrado las curvas logarítmicas del cuadro barroco que dibujaban exactamente unos cuernos de rinoceronte.

Previa audiencia con el Papa Pío XII y los vistos buenos de la recalcitrante dictadura española y su iglesia católica (con quienes llevaban buena relación) Gala y Dalí contrajeron matrimonio canónico en el santuario gerundense de la Mare de Déu dels Àngels el 8 de agosto de 1958. Con este acto se consumaba un amor dependiente en una época en la que la pareja vivía a caballo entre Figueres, Cadaqués y Púbol, , donde Gala era la reina de un castillo gótico catalán. El Castillo de Púbol, en el bajo Ampurdán, fue regalo especial del Marqués de Dalí, aunque el genio podía acceder únicamente por invitación escrita de su amada Gala.

De espíritu libre, la relación entre ambos no parecía flaquear aún a sabiendas de que su esposa mantenía relaciones con otros abanderados del surrealismo. Dalí retrató a su musa en todas las posiciones y desde todos los ángulos: ‘Assumpta Corpuscularia Lapislazzulina’, ‘La mujer visible’, ‘Leda atómica’, ‘La madona de Port Lligat’, etc., hasta que su relación terminó con la muerte de Gala en 1982. Nunca más volverían a estar juntos. Los restos de Gala fueron depositados en su Castillo de Púbol.

La vida, decía el artista, consistía en «Aspirar, respirar y expirar ». Los acordes de Wagner en Tristan und Isolde sonaban de fondo en la Torre Galatea de Figueres (hoy Teatro-Museo Dalí) , cuando el corazón del genio dejo de latir el 23 de enero de 1989. Sería ésta, su última morada, dónde por deseo propio, los restos del genio reposan desde aquel entonces. Este año, un cuarto de siglo después de su muerte, su enigmática historia de amor, el personaje que protagonizó y su producción artística, se antojan lejos de expirar. ¡Hoy Dalí está más vivo que nunca!

7 símbolos de Salvador Dalí

7 símbolos de Salvador Dalí